Gonzalo Escarpa (España, 1977) Madrileño. Licenciado en Filología Hispánica. Ha recibido diversos premios de poesía y relato corto. Colabora con varias revistas de creación literaria y forma parte del consejo editorial de Librolí Libros. Actualmente dirige la revista digital de creación literaria fósforo (www.accionesimaginarias.com/fosforo), y es cofundador del Grupo de Acciones Imaginarias. Ha escrito los poemarios: Los brazos de un abrazo, Tetraplejias, Escapa y Amor en el colmado o colmado de amor. Sitio personal: Imperio Escarpa

 

Te poseo vel cuasi,
te entrego ne quid nimis,
vivo sólo pro nobis,
te abandono nequacuam.

Y con mi lengua muerta
horado en ti, ciclópea,
una odisea.

 

Alegrías de la esfinge

Me quedo sola, madre,
cada mañana.
Vienen muchos turistas,
se me va el alma.

Se me va el alma, madre,
sin mi habibi.
A comprarme khol verde
se ha ido al Khalily.

Haz que vuelva esta noche,
mi madre buena.
Que no quiero quedarme
siempre en la arena.

Siempre en la arena, madre,
siempre en la arena.
Soy la reina de Giza
y estoy soltera.

 

La mentira de la literatura

Estás en la tumbona, tan tumbada.
Eres mi hermana, mi madre, mi familia.
Yo te imagino ahora más liviana.
Úrculo te ha pensado con sombrero.
Silvio te ha regalado una sombrilla.
Todos,
alguna vez,
te hemos soñado.
Pero ahora estás ahí,
bañada en sol,
en un hotel de mil estrellas de un poblado
que en agosto se llena de bailes y de copas.
El biquini que llevas
tan sutil
confía tanto como tú en tu cuerpo.
Yo, desde mi ventana de voyeur joven verde
te contemplo.
Vigilo el más pequeño movimiento de ti,
de tu biquini.
Canto.
Te escribo una poesía.
Me enamoro.
Invoco a Clío,
a Nemosine,
a todas esas musas que conozco.
No vienen,
pero el que sí que viene
es, yo sigo en la ventana,
un bigardo que seguro hace surf
está forrado y tiene un deportivo
con equipo de 1500 watios
y cargador de 9 o 10 cds.
Seguro que ese cerdo afortunado
no te escribe poesías

seguro que a ti eso
no te importa.
Para ese tipo de gilipolleces
ya me tienes a mí,
porque para eso sirve
la literatura.
Para que tú te vayas con el surfer
y yo escriba que me fui contigo.

 

La danza de las latas

Amo profundamente el disparate,
la bagatela, el sí, la mojiganga,
el desatino, el momo, la bobada,
la porrería cándida, el epate.

La irónica mirada circunstante
que inventa y transfigura; la mirada
tuerta y oval, dos veces disfrazada,
dos pasos hacia atrás y uno adelante.

Y así de guirigay en zarabanda,
saltimbanqui, bufón o figurante
acompaño la danza de las latas.

Burla burlando van las tres delante
y acaba como empieza mi proclama:
amo profundamente el sabotaje.

 

Metamorfosis en sor Juana

un cuerpo de gladiolo, jaspe y jade
rayas en una efigie policroma
diez minutos tal vez de vacaciones
una selva de negra tez rizada
una aduana
una después de una, otra después
la luna
dos templos dóricos dorados
dos del mundo flamígeros oteros
dos vocales por rastro transparente humedecidas
un cuerpo con cien rayas que dura más minutos que los templos
y mi amor como el niño que se acerca al cuchillo sin saber que le hiere.


© Gonzalo Escarpa

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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