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Alma
Jiménez (México,
1980)
Poeta y actriz. Ha trabajado
como tornillera, ferretera, chalana, actriz y directora
escénica. Estudió la carrera de Literatura
Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Como actriz ha participado en las obras:
Adiós Robinson de Julio Cortázar,
Divinas Palabras
de Valle Inclán, El astrólogo
fingido de Calderón de la Barca y
Dirección Gritadero
de Guy Foissy. Actualmente trabaja en la compañía
de teatro Cuerpo de la esencia
y como profesora de español y literatura. |
La
voz de los muertos habita en el mar
La voz de
los muertos habita en el mar
las campanas lloran angustiadas de rendirse en el mismo rincón.
Un vivo
un muerto
mi ventana abierta y las ideas encerradas por palabras que viven
sin fin
eternas como el pánico de quedar sin voz
con este vacío que no se llena ni con mi respiración.
Quedamos ausentes de luz como estatuas y retratos.
¿De qué sirve llorar si sólo escuchamos el
silencio?
¿He de sufrir aunque no conozca la conmiseración?
¿A dónde se va la risa que sembré en las
tierras de la ironía?
Cigarro tras cigarro el cortejo de la suerte va cediendo al sueño,
perecen.
Quedamos mudos.
Vivimos con la angustia, perfumados de tristeza
Sólo los espectros habitan nuestro corazón.
Y así: los deseos muerden la gloria,
el mar trae las voces de los muertos
la oscuridad me habita desde el centro.
Miro rostros desconociendo mi propia imagen
mientras mis pensamientos vuelan
como sonidos de campanas inanimadas.
La voz de los muertos habita en el mar
y se pierde en la música de la esperanza.
Cáncer
Desearía
morir en una gran aventura
Considerarme extraviada
-----------------------------------Que
nadie me reclame
Las masas se ocupan demasiado por fabricar objetos
Los vivos han dejado de ser sagrados
Me parece vergonzoso tener más de tres hijos
Este ruido mecánico terminará por enloquecerme
Esta noche
-----------------------------------Siempre
de noche
El ruido es inútil
-----------------------------------útil
De joven amé la belleza, rubores y sedas, ahora no,
Mañana, con intervalos quizá, estaré en un
ataúd
píntame la boquita y los ojos,
Este es mi rostro, destruido, no puede ser visto tal y como es.
¿Aceptar la enfermedad?
Agujas, temores: mis hijas
Mis hijas perdidas en mis numerosos errores.
-------------------------------------¿Ser
mujer?
Cuándo ser mujer fue un pecado, ¿cuándo?
Cada letra representa muchos esfuerzos, cada palabra, cada arrepentimiento.
La oración es ruido.
¿La alegría? No.
Ya todo lo dijeron.
------------Despertó la mañana
Muerta, mis ojos llorando intentando calentar mi cuerpo
Tibias sus lágrimas.
El ruido de esta noche
--------------------------------Por
la noche
Todo es inútil.
©
Alma Jiménez
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