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Séptimo
Manifiesto Nadista
Por
Santiago R.

Tanta
fe se tiene en la vida, en la vida en su aspecto más
precario, en la vida real, naturalmente, que la fe acaba
por desaparecer. El ser humano, soñador sin remedio,
al sentirse de día en día más descontento
de su sino, examina con dolor los objetos que le han enseñado
a utilizar y resuelve que todo es mierda y que ha llegado
la hora del Nadismo.
Nuestros
amantes son nadistas en la
cama.
Nuestros perros son nadistas
en el sadismo.
George W. Bush es nadista
cuando no es tonto.
Corín Tellado es nadista
en el amor.
Mi bisabuelo es nadista en
el pasado.
Michelangelo Antonioni es nadista
en la aventura.
Los penes son nadistas en
la vida práctica y en todo.
Walter Mercado es nadista
en la confidencia.
La Mujer Araña es nadista
en el beso.
La Tabla Periódica es nadista
en sus elementos.
La estratosfera es nadista
en la atmósfera.
Mi glándula pituitaria es nadista
en mí.
El Nadismo es nadista en
sí.
Etcétera.
Etcétera.
Etcétera.
¡Seamos
todos nadistas!
¡Hagamos
de la Nada nuestra fe y bandera!
¡Nada,
Nada, Nada,
Nada!
--------------------------------------¡Y
Nada!
---------------------------------------------------¡Y
más Nada!
Nadia
Nadín Calamaro
15 de marzo de 2003, Ciudad de Nunca Jamás
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© Santiago R.
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