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Tres preguntas a Mono Sabio

Por Santiago R.


 

Hace unos meses, y fundamentalmente por motivos etnográficos (mis allegados conocen aquella pasión grande que en mis ratos libres tengo por la antropología cultural, me llaman el Frank Boas sin bigotes), hicimos un viaje relámpago a la selva de un país que no viene al caso (para qué circunscribir nuestro artículo en una república específica, basta decir que estuvimos en territorio salvaje y exquisito). Justamente, después de realizar algunos contactos con los miembros de una tribu muy empeñosa en perpetuar un matriarcado jamás antes visto o leído por los ojos de este servidor (y este servidor ha visto y leído chorros de chorros sobre los matriarcados), pudimos entrevistarnos, casi por casualidad, como quien dice alienadamente: by chance, con un personaje que pocos conocen y muchos ignoran. Se trata de un ensayista, filosofo, cuentista y simio por antonomasia, respetado y apreciado por gentes que como quien escribe han tenido la suerte (por qué digo suerte), bendición, mejor dicho, de departir con este ser quasi bípedo llamado Mono Sabio (Selva Virgen, 1933).

Mono Sabio, personaje muy mono y muy sabio, accedió, pues, a responder tres preguntas de nuestra cosecha apuntadas todas ellas hacia la literatura. Quisimos saber, amen a nuestra inherente curiosidad, qué opinión le merecían tres puntos, concretos todos, sobre el mundillo literario, y este fue el resultado de aquel inolvidable coloquio.

SR: Estimado Mono Sabio, ¿cuánto hay de biográfico en las memorias de Gabo?
MS: Mucho, muchísimo. Se podría decir que bastante. He leído el libro con atención y descubrí un sinnúmero de datos biográficos que solamente una persona que vivió para contarla podría ser capaz de narrar. Qué bárbaro. Ese señor Gabo es un reverendo biógrafo. Fíjese que hasta he pensado convocarlo para que redacte mis memorias. Definitivamente, las podría escribir mejor que yo, y no importa que no conozca detalles sobre mi vida en la selva. Me conformo con que se los invente. Yo soy un mono sin caprichos, por eso me dicen el Sabio.

SR: ¿Alguna vez ha tenido interés en escribir aquella novela de novelas sobre la jungla?
MS: No puedo negarlo. Esa siempre ha sido mi meta como autor simiesco. Nací en la jungla y moriré en la jungla y solo escribiré acerca de la jungla porque en verdad no sé hacer otra cosa. Ya en mi primera obra, Mono ciego, sordo y mudo, intenté acercarme a la novela total, pero lo que me salió fue una novela totalmente opuesta de la que quise escribir. Sin embargo, mientras tenga plumas fuentes y cuadernos, seguiré intentándolo. Tal vez algún día lo logre.

SR: ¿Y qué consejo le daría usted a los nuevos escritores?
MS: A esos que recién se aventuran les diría que primero se miren en un espejo porque hay que tener cara dura para ser escritor. También pienso que deberían quemar todo lo que escriban en los próximos cinco años porque lo más probable es que sea simplemente basura. Y desde luego les insto a que busquen un buen agente y después un buen traductor porque la plata está en las traducciones, señores. Un buen traductor es más que necesario. Yo hasta ahora no consigo uno que capte la preciosidad de mi obra y por eso es que mis novelas no se venden en Serbia. Me suelen traducir equivocadamente con voz de prosimio y yo soy muy primate. Sin buenos traductores estamos jodidos. Esa es la pura verdad.

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