-
¿Qué camino me lleva a casa, señor
Legislador?
- No sabría decirte, niña. No tengo cerebro.
Mejor pregúntaselo al Presidente.
-
¡Señor Militar, ayúdeme a encontrar
el camino a casa!
- No me compliques la vida. Me falta un corazón.
Pídeselo al Presidente.
-
Señor Informador, ¿conoce el camino a casa?
- No puedo hablarte, niña.Tengo miedo. Busca al
Presidente.
-
Señor Presidente, ¿cómo regreso a
mi granja?
- Conmigo no gastes el tiempo. Soy el farsante de la película.
Judas calato
Cada
vez que comenzaba a darles por el culo, él prometía
hacerles ver a Judas calato, pero había nacido
con una pinga tan cagada que nunca pudo cumplir. A pesar
de que todas las putas le decían que habían
visto a San Pedro y hasta a los arcángeles, él
siempre supo que todo era pura pendejada y que con esa
pinga de mierda solamente sería capaz de competir
contra un miserable cuy. Por eso un día se dejó
de huevadas y se volvió maricón, y pronto
encontró un cabro con una pingaza, un cabro que
sí sabía dar por el culo, y hasta por las
orejas, y que le hizo ver un millón de Judas calatos
sólo con el primer polvo.
Calato:
Per. Desnudo, en cueros. "Ver a Judas calato."
Observar algo sorprendente.
Cuy: Amer. Conejillo de indias.
Cabro: Per. Sodomita (sumamente coloquial).
A
las cinco de la mañana
Entré
en mi alcoba y hallé esta nota en el suelo del
recibidor:
Espero
que me esperes y que aguardes suspensa (llegará
la hora, y el día, y la flama) y yo recogeré
mis piernas reposadas, me henchiré de aire con
profuso ahínco para caminar sin lógicas,
escaso de peripecias, tan sólo firme, y ciego,
y loco de atar, hasta ese suelo feraz, hasta ese campo
tuyo, más allá de la divisoria estría
que ahora nos parte.
Inmediatamente
me hice del teléfono y llamé a la recepción.
El empleado del hotel me dijo que no me preocupara y durmiese
tranquilo:
-No
se trata de ningún pervertido, señor. En
su habitación pena el Poeta desde hace treinta
años. Se lanzó de la azotea de este edificio
cuando su novia lo dejó por un jinete.
-¿Que lo dejaron por un jinete? No puede ser. Esos
son todos unos enanos.
-Cierto. Pero si no me equivoco, al Poeta le faltaba una
oreja.