Última página: Recuento de los diez primeros mocos

El primer moco fue un moco omnipotente, creó el cielo, la tierra y los océanos. El segundo moco fue un moco semipotente: hizo a todos los mocos a su imagen y semejanza. El tercer moco fue ferviente admirador de las mujeres que muestran sus genitales sin ningún pudor, viajó por el mundo y así condenó a millones de mocos a lidiar con la sífilis. El cuarto moco trabajaba en una inmobiliaria, vendía chozas que semejaban palacios y nunca se quedaba sin una suculenta comisión. El quinto moco, bandolero y semental. El sexto moco fue programador, desarrolló un software muy confiable que desarrollaba nuevos softwares. El séptimo moco fue narrador de cuentos, también dio la vuelta al mundo en bote. El octavo moco vivió en Marte y se alimentaba de peras. El noveno moco pertenecía al Club de Leones, al de rotarios y al club municipal de bochas. El décimo moco prefirió quedarse en una nariz respingada:

sufría de rinitis inflamatorias.

 

© Santiago R.

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