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El gran duelo de payada
Rauf Neme

 

 

 

Hoy en la pulpería de Bentos Sagrera


DUELO DE PAYADA


Entre el gaucho retobao, compadrito del overo rosao, el huacho Jesús, y la china Rocío, hembra de los baños, cocinera de la partida, queridita del gaucho baquiano Fonso, el malevo de estas pampas.

 

Síguense las auténticas coplas sacadas a la letra:

El huacho Jesús recita sin metro su máxima de vida:


"Pior es que tu china se refocile en secreto con criollos estancieros que con hermanos gauchos del mismo oficio."

La china aspira y no se le caen las faldas:


"Se han visto muchos cantores,
con famas bien obtenidas,
Y que después de adquiridas
No las quieren sustentar."

El huacho Jesús, lazarillo de las taperas del sur, no se amilana:


"Yo soy toro en mi rodeo
Y torazo en rodeo ajeno;
Siempre me tuve por güeno
Y si me quieren probar,
Salgan otros a cantar
Y veremos quién es menos."

El baquiano Fonso, concorviando el facón, no se le encoge al reto, dispone de su guitarra y canta su coplita:


"Naides me pone el pie encima,
Y cuando el pecho se entona,
Hago gemir a la prima
Y llorar a la bordona
No me gusta que otro gallo
le cacaree a mi gallina;
yo andaba ya con mi espina,
Fonso para el gaucho
Noriega pa' los huachos."


La china Rocío, mujer de mala saña, al ver llegar al moreno ajusta el grueso y saca el pecho:


"A los blancos hizo Dios,
a los mulatos San Pedro,
a los negros hizo el diablo
para tizón del infierno."


Y los gauchos y su china siguieron payando hasta la madrugada, clareó el día como los huevos, el moreno estasiao vació los ojos en otra máxima pa' la china:


"En la güeya del querer
no hay animal que se pierda
las mujeres no son lerdas,
y todo gaucho es dotor
si pa cantarle al amor
tiene que templar las cuerdas.
¡Es zonzo el cristiano macho
cuando el amor lo domina!
Cuando la mula recula,
señal que quiere cociar,
ansí se suele portar
aunque ella lo disimula;
recula como la mula
la mujer, para olvidar.
Las mujeres, dende entonces,
conocí a todas en una;
ya no he de probar fortuna
con carta tan conocida:
mujer y perra parida,
¡no se me acerca ninguna!"


La payada, aún sin término, tiene a los compadritos en vela. Estanislao ha jurao filosofar largo y tendido sobre este caso. La pánfila Aleja colgó el merodeo y dejó la jaula por la disertación a lo letrado.

© 2001 Rauf Neme

 

 

 

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