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director & editor general
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Salvador
Luis | Lima,
1978 | Dice que estudió dirección
de cine en los Estados Unidos, pero en realidad es
el geminiano que coordina este remedo de revista. Lo
que ha escrito no viene al caso por ser una cosa fútil.
A pesar de que nadie estuvo presente, es bien sabido
que lloró cuando la banda de rock Faith No More
se deshizo. En suma, y si fuera necesario delatarlo
en una sola frase, se trata de un pequeño que
prefiere alimentarse de lasagnas. |
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Elio
Vélez Marquina | Lima,
1979 | Hombre pulcro, erudito y de manos perennemente
jóvenes. Transita con suma libertad por el campus
de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Tiene bajo su dirección el aseo de su casa y
escribe una columna titulada Lectura obligatoria.
No reza pero idolatra a Dante Alighieri. Se cuenta
que en tiempos de guerra sólo bebe café amargo
(si su señora esposa se lo permite). |
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Rauf Neme | Lima,
1980 | Nació y piensa seguir viviendo.
De este individuo únicamente se pueden asegurar
dos cosas: que de 2001 hasta 2002 maquinó embelesos
para la Última página, y que su nombre
se deletrea de la siguiente manera: R, de radiogalaxia,
A, de aféresis, U, de uraloaltaico, y F, de foque.
Desde hace un par de años dedica su tiempo a perfeccionar
el arte de la pelota vasca (Euskal pilota). |
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colaboradores principales
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Rosa
Elvira Peláez | La
Habana, 1956 |
Estudió periodismo, tiene un manojo de cuentos
publicados por ahí y sirve café con ron
en la sección Homenaje. Dicen que aparece
de vez en cuando frente al mar y en los espejos,
que
sueña
dormida y despierta, y que aprende extraños
conjuros que le enseña el tiempo. Le gustaría
ser cazafantasmas y, mientras tanto, juega a inventarse
cada día. |
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Víctor Montoya | La
Paz, 1958 | Nació en el solsticio aymara
y reside en la última Thule de los vikingos. Escritor
muy poco dado a las relaciones mundanas y los espectáculos
literarios. Se declara admirador de la sencillez y la franqueza
y enemigo de la soberbia y la hipocresía. Aunque
siempre pensó morirse muy joven como Lord Byron
o quitarse la vida al estilo Hemingway, atesora el aspecto
de eterno adolescente y el espíritu rebelde de Peter
Pan. Su sección: Palabra encendida. |
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Carlos
Barbarito | Pergamino, 1955 |
De niño quería ser meteorólogo. De ese deseo inicial le sobrevive una obsesión por las tormentas. En su poética, un día de sol es una jornada aburrida entre temporal y temporal. Entre relámpagos, el nacimiento y la muerte, el amor y el crimen. Un día vio un cometa desde el patio de su casa. Una noche, mucho después, el fugaz reflejo de la luz de la luna en el hombro desnudo de una mujer. Siempre huye de las gitanas que pretenden leerle el futuro en las líneas de las manos. Y cada vez que empieza a llover sin aviso previo, es el único en la calle que no lleva paraguas. |
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Patricia Suárez | Rosario,
1969 | Llegó al mundo en un objeto volador
no identificado, pero lo que importa es que llegó sin
contratiempos. Es atenta con los pordioseros y minusválidos
y jamás le quita el ojo a un buen libro (ojo con
eso). Entre sus mejores hechizos se encuentra una poción
milagrosa que hace a cualquier relato, poema o novela un
suculento manjar de los dioses. Cada dos meses se hace llamar La Cuentacuentos. |
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Elena
Gervilla | Portugalete,
1973 | Traductora bien hablada, soñadora
patológica y ciudadana del mundo (aunque suele
describirse como una enamorada de Italia). Su gran
cualidad es vivir vidas paralelas y hacer grandes
viajes sin abordar un avión (ahorra bastante).
Lee y reseña libros para las Novedades
en papel, a la par que sueña con moverse,
de hecho, necesitaría tres vidas para hacer
todo lo que quiere. |
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Mónica
Belevan | Lima, 1982 - Upsala, 1746 |
Ingeniera de tránsito, aplicada, entre otras cosas,
a la construcción de bypasses a lo largo y ancho
de la Via Negativa de San Dionisio Aeropajita. Preside,
desde el regazo de un dios desconocido, aunque hospitalario
y de fuerte influencia teutónica, Habla el
martillo (aunque a veces el martillo calle). Practicante
del bizantinismo, iconoclasta y fundadora de
la Iglesia Escatólica, sabe que todo lo que puede
ser dicho puede decirse claramente -aunque dicha
claridad sólo sea extensible a unos pocos iniciados... |
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Beatriz Bonduel | Ciudad
de Guatemala, 1977 | Lectora compulsiva-intermitente.
Tejedora de ideas, constante. Pintora de brocha fina. Ha
hecho instalaciones, performances, vídeos, collages,
dibujos colectivos y piezas interactivas que han comprobado
que el ser humano es siempre un buen conejillo de indias
y que el arte le es aplicado como electroshocks para estimularlo.
Entre otras cosas ha tomado la Última página,
y algunas copas. Hace un tiempo se asentó en una
ciudad árida porque, simple y llanamente, la flecharon. |
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Juan Rivera | Barcelona,
1976 | Se da el
doble chiste de que naciese y de que lo hiciese en Barcelona.
Al igual que con el resto de sus vocaciones ha fracasado
en su empeño de llevar una existencia marginal;
ha debido conformarse con un transcurrir tontiloco de banderillero.
Sus hobbies favoritos son el exilio y escuchar a Camilo
Sexto. En la actualidad vive en Madrid, pero habrá que
ver lo que dura. Condujo la filarmónica del Blog
de Blumio Pómez-Nertz, de enero de 2005 a mayo de 2006. |
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Rebeca
Yanke | Bilbao,
1978 | Vive
en un absoluto paroxismo, sueña con correr en
el campo y cuidar un jardín, siempre y cuando,
en ocasiones, le dejen vibrar con el asfalto. En realidad,
su vida tiene un aire cartesiano, y su espíritu
es tan voluble como el color de sus ojos. Impaciente
que pide paciencia; si la buscas, la encontrarás
mirando al cielo y, si quieres ver su sonrisa, basta con que le brindes un melocotón.
Cuando no sueña, junta letras y, de todas ellas, siempre elegirá la
u. La u minúscula. Pinta sus días en Being
Rebeca Yanke. |
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Tryno Maldonado | Zacatecas, 1977 | Su padre fue futbolista. Él debió haber seguido sus pasos, pues lo primero que aprendió en toda su vida fue patear un balón con una técnica perfecta. En su casa jamás hubo libros. En su país tampoco. Por eso aborrece la literatura, a los críticos y a los escritores por igual. En la actualidad escribe solamente porque no puede hacer música, su vocación frustrada. Zacatecas es una ciudad abúlica, por eso ahora habita en Generación Atari. |
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Orlando Echeverri Benedetti | Cartagena, 1980 Nació en la década de los sintetizadores. Fuma, bebe, detesta hablar por teléfono, suele ir solo al cine y escribe en calzoncillos. Vive en una agitada ciudad costera de Colombia. Estudió Filosofía en la Universidad de Cartagena pero sólo leyó lo que le vino en gana. Busca una extranjera que lo saque del país y dirige la sección Villanos y Advenedizos de esta reputada revista. |
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Luis Hernán Castañeda | Lima, 1982 | Posible nombre del funcionario principal de la Sala de Torturas, columna dedicada a propiciar la elocuencia ajena. Sobre el mismo Castañeda, personaje huidizo que rechaza la publicidad, hay poco que decir. Mientras menos sepamos de su vida mejor para nosotros y para él. Algunos datos inofensivos: no le gustan los días soleados, detesta que lo dejen hablando solo y tiene ciertas habilidades manuales que prefiero no mencionar. |
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Elena Medel | Córdoba, 1985 | Vive en la mítica y madrileña Residencia de Estudiantes. Hiperactiva, miope, ojerosa —no es una consecuencia—, con claustrofobia y miedo a las alturas, ha publicado algunos libros de poemas, y guarda en el cajón relatos varios. Entiende que la vida es fabulosa porque puede leer, escuchar música y dormir; a su cama (de matrimonio, colchón mullido y pantalla de plasma a los pies) invita a personajes célebres, como tú y como yo, para que hablen de lo divino y de lo humano. |
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