Supongo
que a los asiduos les sorprenderá el contenido
de este número. Nunca antes habíamos publicado
tantos trabajos en una de nuestras ediciones ordinarias,
pero en esta ocasión llegamos repletos, casi rebalsándonos.
La
explicación de esta abundancia literaria es una
sola: este número es un número doble, contiene
los escritos correspondientes a julio-agosto y septiembre-octubre.
Lo hemos concebido de esta forma porque quien les habla
se ausentará por unos días (pueden llamarles
vacaciones útiles) y preferimos entregarles un
número grueso que desaparecer sin dejar rastro.
Otra razón por la cual esto está tan bien
nutrido es porque estábamos en deuda con muchas
personas y hoy cancelamos las cuotas pendientes. En realidad,
mucho de lo que observan esta vez no se repetirá.
El 15 de noviembre celebraremos nuestro segundo aniversario
con otra revista especial y en enero retornaremos a nuestra
forma clásica: cuatro poetas y cuatro narradores
(está bien, tal vez cinco en cada apartado). Pero
deseamos mantener nuestro viejo sistema de publicación
porque admiramos la calidad y no la cantidad.
Hoy,
además de contarles el porqué de este coloso,
quisiera tomarme un minuto para darles la bienvenida a
dos personas que me sientan bien. Una de ellas es Patricia
Suárez. Patricia tuvo la maravillosa idea de inventarse
un mundo diferente aquí en LOS NOVELES y no le
pude decir que no. Por voluntad de Patricia contamos con
un nuevo espacio: La deshollinadora.
La primera entrega es un poco larga (acuérdense
del coloso), sin embargo, la recomiendo. Y recuerden que
tienen cuatro meses para masticar y digerir todo esto.
Tiempo de sobra.
Otra
persona que se sube al vagón es Elena Gervilla.
Elena no admitió ni uno solo de mis noes y por
eso, por su tenacidad y persistencia, nos ayuda a leerlos.
Y no se imaginan qué bien lee Elena, si hasta ha
elaborado informes impecables, joyitas. Además,
nació en un pueblo que se llama Portugalete y eso
suena a fábula (hablando de fábulas, Víctor
Montoya preparó algo al respecto: vale la pena
leerlo).
Creo
que con esto ya acabo porque me canso de escribir y porque
ustedes tienen mucho que leer.
Me
voy invocándoles a que disfruten de este número
de la revista y que lo comportan con sus amistades y querencias.
Agradeciéndole a Paulina Vinderman por remitirnos
su texto sobre Jorge García Sabal (gracias, también,
a Barbarito por el esfuerzo). Felicitando a mi primo-hermano,
Oliver Glave (así es, hubo un pelín de nepotismo
en este número) por el poemario que me dicen los
peruanos versados: "está medio fichón
y para colmo bien escrito". Felicitando, otra
vez, a Rosa Elvira Peláez por el premio de narrativa
que acaba de obtener (un aplauso para mi colaboradora
cubana, por favor). Recordándoles que nos ausentamos
por un rato, pero que continuaremos revisando el buzón
desde lejos, y a las personas que aguardan por mi llegada
al Planeta de los Simios, por favor, no se olviden de
las serpentinas ni de la alfombra roja.
Estaremos
de regreso en noviembre. Pórtense muy mal y no
dejen de darle un vistazo a Revista
Kitsch. Caramba, por las puras no me mato editando
dos revistas.
Adiós
a todos y todas,
Salvador
Luis

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© Salvador Luis
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