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Las
páginas sin lugar

Textos
que estaban colgados en la casa de Nando, escritos de algún
modo para que cualquiera de nosotros los recogiera y los guardase
en alguna parte de su billetera.
Cuarto
-----Las
puertas de la casa aseguran que no será jamás la
ciudad de todos, y a las personas que olvidé dentro, sí
los que descansan de perfil, los que suman años en su cama
de espaldas, a ellos les debo al menos el saludo. Es sencillo
pensar en mi nación, que son dos sillas, una lámpara
de cono y un gato. Sin embargo, la preocupación existe.
No son antojadizas estas ojeras, los dedos pelados y esta ansiedad
por masticar. El alimento es más flaco, es un agente de
evasión. En otras horas, o en cada cuarto de hora, recuerdo
la ventana, la sensación de estar de pie cuando no hay
suelo. No es el momento para ser entusiasta.
-----Jamás lo he sido.
-----Aunque mueva el sol sin quedarme
quieto.
Cama
-----Siempre el mismo sueño:
una apuesta que se pierde en el último movimiento. Las
caras torcidas se cuelgan del cuello y la mujer me dirige entre
sombras. Se anuncia una escalera en el interior, la luz retrocede,
no hay temor, solo los deseos casi apagados de reñir y
piso el suelo. ¿Existirá la suerte de la carta?
¿un número puede definir mi antes y mi después?
Son preguntas que el pasillo no resolverá. Hay dos entradas,
escojo y sé que he elegido mal. La realidad del sueño
también plantea ilusiones.
Lápices
-----Nadie
camina por estas calles de puntos suspensivos. Hay maletas de
realidad, una fragancia en el estante que parece muy nueva cuando
su olor es muy antiguo. Tan antiguo como las palabras que sobran
en los letreros. Yo camino, quiero pensar que es así o
estaría por gusto entre la luz.
-----¿Es mi vida una cámara?
-----Sé que tengo un número
de registro:
-----40515752
-----Una mujer descuelga el teléfono.
Ella me asegura que su madre duerme. Que duerme como siempre:
con las noticias en la pantalla.
-----Ella dice que todas las penas
juveniles son editadas. No hay sentimientos delatores. Ella se
ha recortado el cabello. Me dijo que usa un nombre para caminar,
pero hace tiempo que ha desistido de esa práctica. Prefiere
hacer señas a un taxi. La ciudad es de ellos. Nosotros
somos pasajeros. Desde que cruzamos la puerta de la casa.
Si realmente volviésemos.
Porque el que vuelve es un nosotros más algo.
Trajes
-----El
lunes: obediencia. Se mezcla el mundo y en el oeste tres personas
traman una obra cómplice. El de las botas colecciona noticias,
recoge mujeres del piso y duda. El del cielo despierta sin cejas,
la espuma lo ha vencido y en la orilla se desalienta. El de cuero
escupe humo febrilmente, se pinta en negro la palma de la mano
y traza una raya en el suelo.
Espejo
-----Hoy
he abierto los cuadernos. Eran parte de mí (sé que
en algún lugar eran parte de mí). Tres de la mañana,
muy temprano para quejarse del duelo que no sostuve. Las líneas
que atraviesan la pared carecen de voz. Alguien predijo que las
noches en esta ciudad eran como arañas que cuelgan. No
entiendo muy bien la figura. Me conformo con la palabra, su sonido
nítido. Sonidos. Ella ya no me despertará. Hubo
un pasado que sigue siendo pasado y una mano que cogió
el teléfono y que no vuelve a ser la misma mano cuando
lo deja caer en el pozo del aparato.
Los gatos y los niños. Los únicos presentes en la
madrugada.
Y mi hoja: la luna y el río vienen a mi ventana. Una que
descansa en las neblinas y el otro que se sumerge en el mar. Y
no es asombroso. Pues ya se perdió la sorpresa.
La otra hoja: en junio pensé regalarle una caja. Y levantó
su mano e hizo que se estrellara al suelo. Luego destapé
mi cama y recordé la voz que preguntaba por mí cuando
ella estaba aturdida.
No creo que suceda en mucho tiempo.
Es hora de cerrar.
Antes
de salir por la puerta
-----Las
últimas entregas son simbólicas. Los hombres se
lanzan de los puentes y pretenden el gran principio. Yo alguna
vez he probado con detenerme en el centro de la ciudad y esperar
que alguien ocupe este lado derecho
©
Rauf Neme
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Rauf
Neme | Lima,
1980 | @
Cursó
estudios de literatura en la Pontificia Universidad Católica
del Perú.
Es colaborador habitual de la revista LOS NOVELES
y ha publicado relatos y artículos en Revista
Kitsch y Ajos
& Zafiros. Sus cuentos y novelas permanecen
inéditos.
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