EL VIAJE DE DACHS
Me toca presentar estos
poemas de Ramon Dachs. Y lo hago con alegría y gusto.
Es una obviedad lo que voy a decir pero siempre es bueno
repetirlo: en pocas líneas
es imposible abarcar la obra de un escritor. Esto es, entonces,
una invitación a la lectura de un poeta cuya escritura
resulta –como afirma Giuseppe Tavani- sugestiva y sugerente. Sugestión
que surge de la propuesta poco común de este barcelonés
nacido en 1959 cuyos elementos son la intertextualidad, la difracción de
la poesía tradicional –así lo corrobora, entre
otros, Paola Elia-.
En mi biblioteca dispongo de un libro suyo, Libro de
amiga seguido de Fronda adentro, además de
una traducción de Poemas de Pic Adrian, poeta,
pintor y humanista rumano nacido en 1910. Hitos de un vasto
proyecto multilingüe (catalán, español,
gallego y francés), Eurasia, en el que
se desarrolla toda su producción poética.
En este proyecto caben las reescrituras de cantigas, la
reelaboración de la mitología y el folklore,
el palimpsesto.
En Ramon Dachs se conjugan
belleza, concisión,
esencialidad. Estas tres características aparecen
en su poesía de modo recurrente y reaparecen en los
poemas que, bajo el título de Sin juicio, aquí se
reproducen. El propio poeta da una detallada noticia de la
génesis de sus coplas. Cualquier comentario al respecto
sería redundante. Pero no resisto la tentación
de repetir estos versos:
Ya se fueron los dioses;
se marcharon sin prisas.
Nos dejaron los ecos
de sus últimas
risas.
Y estos otros:
La materia persiste
sin principio ni fin.
Sea orgánica, o no,
habrá siempre
festín.
Me parece que entre unos y otros cabe la poesía de
Dachs. En su ascetismo a esta altura proverbial no ahorra
miradas a lo oscuro pero, aun en los pasajes plenos de angustia,
de desolación, de desasosiego, no deja jamás
de enfilar la proa hacia la belleza.
© Carlos Barbarito
SIN JUICIO: VIAJE
A OAXACA 
1 .
Hagan juego, señores;
nada vale la vida:
triunfa siempre la muerte,
que es batalla perdida.
Sin juicio.
Voces, sombras, recuerdos,
se deshacen al cabo.
Tengan estas coplillas
y meneen el rabo.
Sin juicio.
Piernas, brazos y testas
prolongando los cuerpos
ya sin pechos ni vergas:
sólo quedan los huesos.
Final.
2 .
Hay tortugas, iguanas,
que suscitan fervor.
Hay venados y gatos
que contagian candor.
Sin juicio.
Animales y humanos,
tras el trance crucial
borraduras de cuerpos
son al fin por igual.
Sin juicio.
¡Se devoran sin tregua:
qué belleza feroz
se desprende en la gala;
qué convulsa y atroz!
Final.
3 .
Ensor, Goya y el Bosco,
comentando los tres
cómo pinta Toledo;
Ponç lo mira al revés.
Sin juicio.
Quien escribe no logra
gobernar estos versos.
Cuando intenta enmendarlos,
se le escapan perversos.
Sin juicio.
¡Cómo salta
la rana!
Se zambulle en la charca...
quedan sólo las ondas...
leves, breves... y nada.
Final.
4 .
Salta el rico, y el pobre,
corre el loco, y el cuerdo,
baila el necio, y el sabio,
brinca el cojo ¡que
muerdo!
Sin juicio.
¡Que me chupa la bruja,
que me lleva a su casa,
que me vuelve maceta,
que ya soy calabaza!
Sin juicio.
Cielo y tierras, paisajes,
torbellinos de luz;
noche y días en danza,
sombras y ecos en cruz.
Final.
5 .
Unos quieren saber
la razón de su ser.
Otros creen tener
por qué hacerse querer.
Sin juicio.
Bien de bienes, amar;
mal de males, odiar.
Para odiar, hay que amar;
para amar, hay que odiar.
Sin juicio.
Hacen unos su bien
y recelan su mal.
Que, mofándose bien,
otros hurtan su cal.
Final.
6 .
Diez mil seres pululan
deglutiendo rapaces
desbordantes de mierda
cuanto pueden voraces.
Sin juicio.
Alboroto de sexos
anhelando precoces.
Alboroto de cuerpos
sucumbiendo veloces.
Sin juicio.
¿Qué fue yo,
tú, qué ellos,
si mezclados estamos
con estiércol en
tierra?
Tan revueltos quedamos.
Final.
7 .
Ya se fueron los dioses;
se marcharon sin prisas.
Nos dejaron los ecos
de sus últimas risas.
Sin juicio.
Qué suplicio sería
que esto nunca acabara.
Nuestra suerte es la muerte:
nos libera y ampara.
Sin juicio.
¿Quedará sin
juzgar
todo cuanto pasó?
¿Sin dictamen final
porque el juez se esfumó?
Final.
8 .
Personajes bestiales.
Animales humanos.
Lenguas, falos y rajas,
picos, dientes y manos.
Sin juicio.
Y en un golpe de dados,
la mordida del sexo.
Carambola festiva
por el pubis convexo.
Sin juicio.
Tejen sueños las
noches
que destejen las albas.
Vulvas, ojos, hocicos,
lomos, colas y nalgas.
Final.
9 .
Dice el sapo bibliófilo:
"Obtendré la
verdad;
algún libro la guarda
de la mediocridad."
Sin juicio.
Alacranes, murciélagos,
cocodrilos, cangrejos,
chapulines y peces
quieren darle consejos.
Sin juicio.
Con un corte de manga,
alza un pez en la mano.
Tras mirarle los ojos,
se lo mete en el ano.
Final.
10 .
Poesía y pintura
valen para reír,
y aprender, y querer,
valen para morir.
Sin juicio.
La materia persiste
sin principio ni fin.
Sea orgánica, o no,
habrá siempre festín.
Sin juicio.
Balbuceo que brota,
indeciso y risueño,
que bromea y naufraga,
que se eleva sin dueño.
Final.
REGRESO
Me llevó a Oaxaca
el carbón inédito de Francisco Toledo que encabeza
este trabajo. A raíz de la charla que mantuve con él
el 8 de octubre de 2003 (día de mi regreso) en el
Instituto de Artes Gráficas, en cuya espléndida
biblioteca había examinado copiosa documentación
sobre su obra, escribí las treinta coplas precedentes
a lo largo de los treinta días que siguieron.
El 6 de octubre habíamos
compartido mesa con Graciela Iturbide, cuyo arte fotográfico
nos acompaña con una singular imagen de Se busca
un alma: retrato biográfico de Francisco Toledo (Angélica
Abelleyra; México, D.F.: Plaza & Janés,
2001), amablemente cedida por los editores. El mismo día
por la mañana, mientras tomaba una taza de chocolate
humeante en el Zócalo, una indígena me ofreció la
sugerente figura tricéfala de hojalata (artesanía
popular anónima) también reunida aquí.
Si bien el título, Sin
juicio, reproduce el de un aguafuerte toledano de
1980, que pude contemplar personalmente -entre una nutrida
muestra de su gráfica- en el Centro Fotográfico Álvarez
Bravo (Oaxaca) y me sirvió de punto de partida para
el presente poema, éste, en su forma final, lo rebasa
por completo, extendiéndose al trasmundo del maestro
zapoteco y a su entorno. Cuya pista seguí, aprovechando
un viaje por Monterrey y ciudad de México -y por
añadidura Oaxaca- para presentar mi poemario Eurasia (México,
D.F.: Ediciones Sin Nombre, 2003), tras descubrir fascinado
algunas de sus realizaciones en dos exposiciones temporales
colectivas celebradas en Europa (donde es aún poco
conocido): Jean Planque: la novela de un coleccionista (Barcelona:
Museo Picasso, 2002 –exposición y catálogo
al cuidado de Florian Rodari, devoto suyo a quien conocí en
Ginebra-), y Oaxaca, tierra de arte: uno sguardo sull'arte
contemporanea messicana (Torino: Palazzo Bricherasio,
2003).
No puedo dejar de celebrar,
entre la bibliografía consultada: Francisco Toledo (Madrid:
Turner, 2000 –catálogo de la única retrospectiva
europea-), Toledo: lo que el viento a Juárez (México,
D.F.: ERA, 1987 –catálogo de la individual-), Folk
treasures of Mexico: the Nelson A. Rockefeller collection (by
Marion Oettinger, Jr.; New York, N.Y.: Harry N. Abrams, 1990), Toledo-Borges:
zoología fantástica (México, D.F.:
Galería Arvil, 1999 –catálogo conmemorativo
de la individual itinerante-), Nueve pintores oaxaqueños
contemporáneos (Oaxaca, Oax.: MACO, 1996 –catálogo
de la colectiva-), Sergio Hernández: el mundo
azul de Moby Dick, la ballena blanca (Oaxaca, Oax.:
Galería Punto y Línea, 2002 -catálogo
de la individual de otro buen artista oaxaqueño-), En
el nombre del padre (Graciela Iturbide; México,
D.F.: Toledo, 1993 –monografía fotográfica-)
y Francisco Toledo: Los cuadernos de la mierda (Oaxaca,
Oax.: MACO, 2001 –catálogo de la individual-).
La copla 11ª (2ª del
capítulo 4) es deudora de "La Bruja", tonada
veracruzana citada por Teresa del Conde en Toledo: la
línea metafórica (compilación
de Miguel Flores Ramírez; México: Oro de la
Noche, 1998).
Y fijo el texto inédito Sin
juicio, según se publica aquí, por la
canícula de 2004, en Barcelona.
R.D.
© Ramon Dachs |