
Jorge
García Sabal (Balcarce, 1948 - Buenos
Aires, 1996) Obra publicada: El fuego de las aguas
(Botella al mar, Buenos Aires, 1979, Premio Fondo Nacional
de las Artes 1981); Mitad de la vida (Editorial
de Rawson, 1983, Premio Miguel Hernández, Municipalidad
de Comodoro Rivadavia, Chubut); Lugares propios
(Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1987); Tabla
rasa (Ediciones del Dock, Buenos Aires, Premio
La Nación, 1990); Sutura (Libros
de Tierra Firme, Buenos Aires, 1994) y Antología
poética (Ediciones del Dock, Buenos
Aires, 1998).
pasante
Que
parezca que se ha plantado. Que parezca
que hay árboles en el jardín y flores y
también
mala hierba. Que parezca que se plantó y creció
un árbol y flores, hierba. Que parezca, siempre,
porque es verdad, que hicimos lo necesario para
alcanzar, ahora, a esta hora, lo que somos:
un desvío, algún remordimiento.
pasajes
Lo
que parece una figura.
Lo que parece una montaña.
Lo que parece el esqueleto
de la figura de una montaña.
Lo fijo, el esqueleto de una idea
que estaba en la memoria y fue
pensamiento, ocurrencia, dolor.
Lo que parece en el tiempo una cara
sola, perpleja.
para el final
Algunos
nombres, pocos, que puedan,
entre aproximaciones y rechazos, hablar,
algún día, de nosotros.
Que sea una conversación a solas,
una charla más entre el nombrado ido
y el que nombra: el recuerdo de una trama,
pensamientos y sentimientos, relámpago,
sombra apenas de palabras.
Algunos nombres, pocos, que puedan,
digan, parezcan, una llave falsa
para una puerta falsa que fue en la memoria
el tiempo del amigo o el amado.
no durará
Ola
de calor. Y después lluvia. Lluvia
que trae la ola de calor y lluvia. Se repite:
hace calor, hay lluvia: se repite: no durará.
Pero
allí hubo, entretanto, tormenta, un cielo
enorme y gris atravesado por luces y bengalas
y estruendo. Algo así como el amor, el tiempo,
moscas que se atrapan aquí y allá, chispas
volando con sus patas de miel y repentinas,
instantáneas, tiesas, sucias, desmoronadas.
Ola
de calor, lluvia, alas: eso que ahora raspa
la pared y hundido respira: hocico, charco
contra una luz sosa, descompuesta.
De Tabla rasa
I
Sálvate
de tu madre y del padre de tu madre
y de la madre del padre. Sálvate de tus hijos
y de los hijos de tus hijos. Sálvate de la tradición,
de la escoria. Sálvate por el hallazgo, por la
ambición
de entrar solo por una puerta que da a un lugar solo.
Sálvate y queda mirando ese desierto: ciénagas
de hambre,
ciénagas de sombra;
sé
un sueño solo sin voces ni gritos: tu huésped
todo está por ocurrir y nada es cierto
Todo está por ocurrir y nada es cierto.
Hay aquí zarcillo y calas y violetas
y jazmines y árboles altos y raíces
secas alzadas de la tierra, devoradas,
inhóspitas, estirándose al aire, a nada.
Y también frutas y frutos que van y vienen,
puntuales en la sequía, puntuales
en su primitivo ardor. Y también hay aquí
algo que no ocurre, algo, alguna cosa,
cualquiera, que no da paso al ocurrir
y no está ni bien ni mal: sólo no ocurre.
En
fin, quería decir, que no hay violetas
ni juncos ni pamtas de nada ni sequía
ni ardor. Este lugar es sólo el lugar
del no ocurrir: un sueño aturdido
de voces, raíces, gestos contra la muerte.
De
Sutura

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