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Revista de literatura Los Noveles © 2001-2006
ISSN 1547-8114

 

DIBUJOS EN NOVIEMBRE, CERCA DE OTTAWA

Juan Mildenberger | Argentina | 1966

 

luz

 

En un ataque de oscuridad
rompí una luz en pedacitos
que enseguida
se desparramaron
en remotos rincones de la noche.

Me apuré a juntarlos,
pero llegó el día, el sol,

y algunos pedacitos de luz
se perdieron para siempre.

 

mirada

 

Las hormigas invaden
el cuerpo muerto de la paloma.

Un niño observa extrañado
el ojo quieto,

y se angustia,
creyendo
que la paloma
lo mira.

 

preguntas

  

El silencio de un muerto se escapa

en un gusano,

en el estómago de un pajarito

que ahora canta

y canta

en la rama del eucalipto.

 

¿Canta el pajarito?

 

¿Canta el gusano, canta el muerto?

 

¿Cantan los tres?

 

el loco

 

El loco del pueblo

gasta la vereda de la plaza

intentando vender su rifa de un solo número

 

cuando alguien yo cualquiera

estira una moneda o billete para quedarse

con el número único de la rifa del loco

él se niega dice NO

 

se niega dice NO

y se va

y se burla de nosotros

de todos nosotros

compradores frustrados de la rifa de un solo número

 

y mientras se va

el loco sigue ofreciendo a gritos el número ganador

que nadie le quitará de las manos

ni con una montaña de billetes

 

jamás arriesgaría ese premio que sólo

él conoce

y mucho menos arriesgaría la posibilidad

de seguir burlándose de nosotros

de todos nosotros

que podremos tener monedas y billetes

 

pero no tenemos premio.

 

dibujos en noviembre,

cerca de Ottawa

 

17-11-2004

 

Voy trazando un dibujito en un papel ordinario

con un marcador ordinario.

 

El hombrecito del dibujo me dice,

o yo sospecho que me dice,

o yo quiero sospechar que me dice

“éste no es tu lugar”.

 

Y lo rompo, y lo vuelvo a dibujar,

y me dice lo mismo,

y lo rompo y lo vuelvo a dibujar,

y me dice lo mismo,

y lo rompo, y lo vuelvo a dibujar,

y me dice lo mismo, y lo rompo...,

 

y así la noche entera,

 

hasta que el hombrecito

 

se calla.

 

18-11-2004

 

Dibujé de nuevo

(una sola vez)

al hombrecito que ayer me decía

“éste no es tu lugar”.

 

Y lo escuché

aparecer

 

diciéndome nada.

 

19-11-2004

 

Hoy no dibujé

al hombrecito que me decía

 

“éste no es tu lugar”.

 

20-11-2004

 

Esta noche, el hombrecito que me decía

“éste no es tu lugar”

 

me dibujó a mí.

 

© Juan Mildenberger