POEMA
ESCRITO EN UN TEMPLO
Alan
Mills |
Guatemala | 1979
Las líneas de ese otro libro que lees
te indican que no estás a salvo,
que no lo estarás nunca,
que nunca serás salvo.
Ni las flores adormecedoras,
ni los picos más altos, donde las banderas
ondean ese orgullo un poco tonto,
ni el mar que es todo deseo.
Nada, nada te salva.
No vuelvas a sintonizar el noticiero,
haz un graffiti en tu cuarto
que diga algo lindo o algo sucio,
pero que diga y ensucie esas paredes
que te conocen tanto.
Súbele el volumen a la música,
decídete a quemar ese libro,
viaja y llévate las cenizas
al sepulcro de Kafka.
Hay que ver que no se use
ningún material extraño,
así, si quiere hablarse de niños
reventados contra los árboles,
habrá que decirlo sin omitir la sangre
escurriendo las cortezas;
no vale la pena desbancar dolor
por ideas, mejor apresar la hinchazón
nerviosa que traen los ramalazos;
no meter palabra y palabra
donde el plomo sabrá armar su vacío.
Hay que evitar sucedáneos;
si la carne arde, gruñir macizo;
en cada impacto, mostrar su trayectoria;
a cada estallido, la savia roja de los árboles.
El animal que calla
se parece un poco a mí,
su charco de sangre,
su casi flotar en rojo
tiene algo mío.
Este animal ha sido molido,
duro le dieron
y ya no sé si es perro o pollo
o simple mártir o qué.
Todo lo que calló lo habla el asfalto,
lo hablan los que lo ven sin hacer nada,
lo dicen los que vomitan de verlo.
Algo tiene,
algo de mí le resplandece
en cada partícula que pasan arrebatando
las llantas.
fotografía con autorretrato
De engaño a engaño va la luz y no calla.
Da un salto la luz y es el vacío entre dos cuerpos.
Ese espacio iluminado recuerda a la permanencia
o a la necedad de querer ver y ser en la luz.
De engaño a engaño va la luz y no cesa.
Nada termina si no hay un límite oscuro.
Ese límite oscuro somos nosotros.
Flash.
poema escrito en un templo
Haz que el hombre vuelva
a sentir
que tú, hombre, subiste
hasta a ti mismo
por el dolor sin fin.
GIUSEPPE UNGARETTI
No señales las estrellas.
Tú las pusiste fuera de alcance.
Nadie roza lo que tiene dentro:
la tiniebla es íntima
está latente al subir la escalinata.
(En un insecto hay muchas almas
reunidas por la agitación del polvo
y el trabajo de las aguas).
No estás cerca del fuego y te consumes.
Tú volverás de la muerte a morir.
(Las estrellas gozan alma o calor y brillan:
son distantes entre sí
mas se congregan para que tengas cielo).
¿Quién sabe del alma?
No mates insectos en vano
(las rocas del templo sostienen todo
y no tienen razón de existir).
No hables con el cielo.
Desciende la escalinata.
No eres el jefe de la tribu
pero sin ti el mundo es menos.
© Alan Mills |