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Porfirio Mamani-Macedo / Perú / 1963


 

Ruidos, ruidos de voces que derrama el viento
Mirada, estigma que se acaba
Dolor, agua que corre por mis venas
Silencio, palabra que me alcanza
y me abraza en secreto en el origen de la tarde
Montañas, ríos, rostros que difícilmente
ha de borrar el tiempo
Ahora soy y no soy nadie
Soy el centro de la nada, del abrigo que me falta
Por una calle que todos ignoramos
va el perfil de un desconocido
ese que mira su morada en cada puerta
Tú, Estigma, pan de todo cuerpo
Mirada que no recuerdo
Sólo hojas, hojas secas que amontona la mirada
Cuando bajo a la penumbra del día
extrañamente se baraja mi destino
No son sólo dientes
es también su lengua y su destino
Orilla, costra del tronco que no veo
Puerta del Sol, piedra que me esperas
puerta del sol, lugar que no frecuento
Sueños que se quiebran en la Vía
Pasos que interrumpen mi camino
Todo lo complica el instante
Hostal, palabra que olvido y recuerdo
Sufrimiento, dolor que no defino
Sólo puertas que se cierran
Vientos que precipitados me despiertan
Sol que espero con el Alba
Olvidados quedan los caminos
Calles que me muestran la palabra: extranjero
Voces, rostros que me miran
No me llevo nada de nadie
Apenas mi sombra difícilmente me persigue
El desconocido, el extranjero y yo nos alejamos
como tiempo desgarrado que pronto olvidaremos
Tú, tierra prometida, tercamente no me acoges
Tú que dices ser la madre y la palabra
El ojo de Dios en este páramo y nada
Todo he de guardar en esta sombra
y la sombra en este sueño que me alcanza en la frontera




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