la boca

Analía Pinto / Argentina / 1974


 

arqueología

En tus huesos
hubiera querido quedar impregnada
y ser hallada
por asombrados arqueólogos
a la vuelta de las eras
montones de tierra
enormes piedras
manchas, cavidades,
tejidos, arenas...


la boca

La boca del amante,
sereno palacio de aguas salobres y movedizas
bóveda insana, roja, perlada
minutísima riqueza del amado sediento
corrompible sólo con vocablos desmedidos y depreciados
hermoseable con sólo ser buscada
inútil si está lejos y olvidada
a otra boca prendada,
única posesión deseable en todo el mundo del amor y sus parajes
única posesión digna de ser infinitamente admirada...
Locura del amante y del amado,
bífida cuando hace daño
celestial y afrodisíaca con su canto
fría si se vuelve tras algún extraño
mía, sólo mía, si se une a la mía
la boca
con sus paisajes de fruta madura y jazmines del Cabo
sus aires cargados de canela, anís, menta, benjuí...
trasegando sabiduría en forma de saliva
-angélica y demoníaca-
la boca del amante
es el manjar más ansiado
la fruta más codiciada
el postre más anhelado
la boca del amante
-como sus ojos-
nada más importa
nada más que valga la pena amar
ninguna otra cosa por la que morir y matar.

 

disgrace

Alojé vastas sombras,
tembladerales,
espesas selvas,
caminos apremiantes...
Violenté ardientes nevadas,
lluvias, marejadas,
bosques y huracanes,
vientos infernales...
Y me desgracié
yo sola
por creer en las palabras,
los símbolos, los signos,
la cifra,
las vacías formas,
mi fiel desgracia.




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