I
Un
encuentro absurdo con los días, llamando al recuerdo
para bailar un rato y volar sin esperar a la brisa con
un par de alas viejas que sin saberlo un día construí
con imágenes antes vacías, hoy tan llenas
de mí. Mi cuerpo no vuela, solo es mi alma la que
flota envuelta en palabras difíciles, en rimas
asonantes, en poemas que aprendí de memoria, cuando
vivía sin alas, sin mis viejas alas, sin más
carga que mis temores bailando con el viento, llamando
a los días que ya vi morir de noche, en la penumbra
de tus labios.
II
Mi
alma llorará hasta que regreses (y si lo haces)
me encontrarás rezando por mi fe perdida y tratando
de tejer con oraciones al piso (al mundo) una alfombra
plateada solo para que tú la pises, o una alfombra
de plumas prueba de que los ángeles pueden perderse
por nuestros caminos y esperarte a mi lado, vendiéndome
sus plumas plateadas por versos (oraciones pisoteadas
y banales), como yo cuando amanece.
III
Ya
no recorro ningún camino, ni busco en todos lados
un rastro tuyo. Hoy me quedé en silencio meciendo
mis ideas un rato, jugando con mis viejas alas, tratando
de verlas doradas y averiguar si en verdad te quiero,
si te necesito o solo te busco porque mis tardes están
tan muertas que ya no tiene sentido hacer otra cosa.

Copyright
© Sandra Acosta
siguiente>
|