poesía

Sandra Acosta / Perú / 1985


 

I

Un encuentro absurdo con los días, llamando al recuerdo para bailar un rato y volar sin esperar a la brisa con un par de alas viejas que sin saberlo un día construí con imágenes antes vacías, hoy tan llenas de mí. Mi cuerpo no vuela, solo es mi alma la que flota envuelta en palabras difíciles, en rimas asonantes, en poemas que aprendí de memoria, cuando vivía sin alas, sin mis viejas alas, sin más carga que mis temores bailando con el viento, llamando a los días que ya vi morir de noche, en la penumbra de tus labios.

II

Mi alma llorará hasta que regreses (y si lo haces) me encontrarás rezando por mi fe perdida y tratando de tejer con oraciones al piso (al mundo) una alfombra plateada solo para que tú la pises, o una alfombra de plumas prueba de que los ángeles pueden perderse por nuestros caminos y esperarte a mi lado, vendiéndome sus plumas plateadas por versos (oraciones pisoteadas y banales), como yo cuando amanece.

III

Ya no recorro ningún camino, ni busco en todos lados un rastro tuyo. Hoy me quedé en silencio meciendo mis ideas un rato, jugando con mis viejas alas, tratando de verlas doradas y averiguar si en verdad te quiero, si te necesito o solo te busco porque mis tardes están tan muertas que ya no tiene sentido hacer otra cosa.


 



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