canción
Sólo
quiero reconocerte a veces.
O a tientas.
Como en aquella butaca vagón
desde la que veíamos atentos
a Pier Paolo Pasolini
mirar hacia África o la India.
Porque si tuviera que regresar
a la torpe costumbre de creernos
me vería obligado a delatarte,
o a no llegar a tiempo.
Es este cansancio del desembarco
el que deja huella entre paso y tierra
y no dispone de auxilio en el tiempo.
Ya
nos reconocemos invadidos
entre la cartografía imprecisa.
Con
la misma canción no puede nadie.
septiembre
...a
la deriva, amor, a la deriva
Miguel Hernández
Septiembre fue el mes del asedio.
Y aquel viento dejó constancia
en nuestro cuerpo enterrado
de cuantas batallas soporta
el vientre de lo inhabitable.
Atravesó aquella ventana
sin saber que no había más salida
que el telar gris de nuestra piel
que ya va siendo tenaz y débil.
No
sé tú, pero yo aún hoy
soporto aquella fría corriente
que me asalta la espalda
y se asila en los bolsillos
colmándolos de tanto barro
que no soporto caminar
ni ser.
Y
como las huellas del viento
que se elevan en el desorden,
he aprendido a vivir así,
campeando el ciclón de tu cuerpo
y navegando a la deriva.
Desde
aquel septiembre cercado
la noche nunca es calma o tregua.
Ahora el asalto es urgente.
Septiembre
clama emboscada.

Copyright
© Juan Manuel Gil
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