LIBELLUS
ISAGOGICUS [1]
Amoto quaeramus seria ludo. Addendum.
|
stas
dos (de cuatro) piezas [2] fueron
redactadas entre noviembre de 2003 y setiembre
de 2004 por Mónica Belevan (a partir de
acá,
el Autor) para satisfacer no sólo en términos
de calidad sino también de caridad el
encargo que le hiciera el edi- |
tor
en jefe de un cierto proyecto de ensamblaje colectivo presto
para editarse en 2005; cuya obra –reclinada ¿para
máxima comodidad? sobre las espaldas de unos
cuarenta y pocos escritores a los que éste
aprecia y/o admira, o a los que dice apreciar
y/o admirar— y persona quedarán, en observancia
de un mínimo de elegancia y civilidad, sin
nombrar, y a quien toca hoy en suerte ser el Partridge a
este Bickerstaff. |

PRIMERO. Tras recibir estos dos (y en efecto, cuatro) cuadros clínicos y habiendo
establecido con supuesta e intransigente seriedad que éstos se publicarían,
como corresponde, en razón de y en correlato a sus vicios y virtudes netamente literarios;
el caballero en cuestión (a partir de acá el Editor) tuvo a bien
retractarse a último momento –en conocimiento de que profería
agravios y complicaciones serias, cuando no muy serias, al Autor— por cuestiones
de índole intrapersonal; o, como dícese en buen castizo, por
motivos muy poco profesionales. Da igual.
SEGUNDO. Desde luego, en tanto editor, el susodicho estaba en su derecho, pero
si se toma en consideración que al proceder el Editor encontrábase
no tanto en su derecho como entuerto y alejado de lo que podría
llamarse un ánimo ecuánime y propiamente editorial;
se reparará en que el 14 de setiembre de 2004 se efectúo algo
afín a un injusticia contra el Autor.
TERCERO. Nótese, a manera de agravante, que el hecho suscitose fuera del horario
de oficinas en el que las situaciones de esta especie suelen registrarse (de
preferencia, de martes a jueves entre 2 y 5 de la tarde), lo que da a suponer
que esta instancia es, en efecto, tan excepcional como la parte agravada.
COROLARIO. No
se clausuró el asunto sin que el Editor hiciera antes
la cesión irrevocable de todos los derechos de publicación
al Autor en términos, por cierto, menos fríos
que efusivos. Téngase por lo demás en consideración
que el mentado Editor falleció en circunstancias engorrosas
el 8 de agosto del pasado; de manera que no pueda hoy encontrársele
sino fuera de sí, en caso de querer hacérsele
consultas, o acusársele –a escala cantonesca— de conducir
experimentos poco claros en el área reservada de la
lesa majestad.

PRIMERO. Tras ser presentado con los escritos en cuestión, yo, Alasdair Mosaic
Bickerstaff, astrólogo y judío apócrifo, me encargué de
que se publicaran in persona –aunque claro está, con el permiso
expreso de la autora—, dos (de las cuatro) partes del controvertido tétrico [3] en aras de que la escabrosa odisea del autor sirviera de edificación
al público lector.
SEGUNDO. Hay
en todo esto alguna moraleja a encontrar pero no es ello
lo que me condujo a la redacción de esta defensa:
la presente se propone no moralizar, sino a duras penas alisar una
pequeña arruga ética.
---------Y nada más. 
NOTAS
A PIE DE PÁGINA
1. Variante del original
de Alchibiatus, Libellus
Isagogicus (Mantua: Johann Vurster, 1473), reme(n)dado
por el Dean Leviathan Swift, Libellus Isagogicus (Venecia:
Erhard Ratdolt, 1482).
2. Creemos que Bickerstaff
se refiere a ‘Tractatus colico-culosophicus'
(Lima: Colección Underwood, junio, 2005) y ‘La
condición humeana' (Lima: El hablador,
setiembre, 2005).
3. Hay, como es sabido, dípticos,
trípticos,
tétricos…
© Mónica Belevan |