La danza, la muerte y el poeta

Por Elio Vélez Marquina


Paul Antschel se arrojó al Sena en abril de 1970 sin haber alcanzado siquiera los cincuenta años de vida. Paul Antschel es hoy más conocido por nosotros como Paul Celan. Celan nació el 23 de noviembre de 1920 en Czermowitz, un pequeño pueblo (capital de la región de Bucovina) situado entre Transilvania y Besarabia. Ya para el nacimiento de Celan, Czermowitz había sido incorporado a Rumania. Podemos afirmar que desde su infancia Celan se vio afectado por una pluralidad cultural (más precisamente lingüística) que lo conduciría a construirse una identidad fragmentada. Su lengua cultural era el alemán (lengua que más tarde elegiría para la redacción de sus poemas), su lengua "atávica" era el yiddish (dialecto germano-judío) y su lengua nacional, su idioma, era propiamente el rumano. Años más tarde Celan estudiaría griego, latín y francés. De todas estas lenguas, Celan recogería tradiciones, historias y modos propios del decir tan particulares, los cuales harían de su poesía un complejo entramado de referentes y ecos acaso inasibles.

Sus padres murieron en manos de los nazis. Primero su padre, Leo Antschel, murió haciendo trabajos forzados en una carretera; finalmente su madre, Friederike Schrager, quien le inculcó el sano hábito de la lectura, murió de un tiro en la nuca. Después de 1944, cuando Celan regresaba a su Czermowitz natal, aprendió gracias al germanista Horowitz Mittelhochdeutsch (altoalemán medieval) para luego ocuparse del Nibelungenlied, libro del cual tomaría elementos ficcionales que habrían de introducir luego en su poesía referentes caballerescos y mágicos.

La vida de Paul Celan transcurrió en medio de la barbarie nazi. De él podemos decir que es un maravilloso epígono del expresionismo literario fundado por George Trakl y Gotfried Benn. Diremos también que la muerte de sus seres queridos y la crudelísima persecución de sus paisanos por parte de los nazis moldearían su temperamento, el cual nutriría sus versos de una intensa pulsión de angustia que lo llevaría a ensayar un lenguaje áspero y crudo, poseedor de la más elemental belleza. De esta manera podemos afirmar que lo conflictivo de su vida, lo difícil de su entorno vital, (era la suya una Europa derruida), la multiplicidad lingüística de su entorno y la necesidad legítima por afirmarse en tanto sujeto libre harán de Celan un autor de culto. Muy poco se sabe de su vida. Ya Israel Chalfen, en su libro Paul Celan. Eine Biographie siener Jugend, había recogido en 1979 los datos más relevantes para contextualizar el proceso escritural con el entorno vital del poeta.

En efecto, la poesía de Celan nos introduce en un mundo extraño, infestado de bosques medievales donde la muerte se actualiza con aquel sufrimiento inmediato de los judíos en los campos de concentración. Sus versos quieren expresar connotativamente toda la concreción del dolor, el color de la sangre judía derramada y el denso hedor de los cadáveres y de las ciudades vueltas ruinas. Los símbolos de la poesía de Celan adquieren una dimensión extensa y rica en el campo semántico; es por eso que cuando, por ejemplo, Celan habla del "corazón" se está refiriendo no solo al órgano muscular humano, sino también al centro simbólico y espiritual del hombre, en el que subsisten de manera indistinta la vida y la muerte como grandes ejes epistémicos de la ideología particular del poeta:


-----------------Wer sein Herz aus der Brust rei t zur Nacht und schleudert es hoch:
-----------------der trifft nicht fehl,
-----------------der steinigt den Stein...,
(1)

Los versos de Celan refieren una naturaleza latente que conforma un bosque de miedo y espanto: un bosque que encierra los temores más antiguos de nuestra especie y que lucha por sobrevivir, por vencer a la muerte.

Es probable que alguien ya haya encontrado una relación entre la poesía de Celan y aquellos extraños y maravillosos libros europeos del medioevo, los llamados Danzas de la muerte. Tiene España al menos dos Danças de la muerte que pueden ilustrar aquello que sugiero: son libros en los que la "muerte", como es de esperarse, ocupa el lugar primordial y es nombrada de manera irreverente, como retando su condición irreversible. Creo, pues, que del mismo modo Celan retó la muerte nombrándola, describiéndola en todas sus formas, recordándola en todas partes... En su poesía desfila una sociedad enferma y moribunda que trata de emerger, que trata de actualizar la vieja leyenda del Fénix. Recordemos las macabras escenas de su poema Todesfuge, en el que la "danza" es el trasfondo de una escena deplorable en la que muchas judías son violadas por los soldados alemanes...


---------------Er ruft stecht tiefer ins Erdreich ihr einen ihr andern singet und spielt
---------------er greift nach dem Eisen im Gurt er schwingts seine Augen sind blau
---------------stecht tiefer die Spaten ihr einen ihr andern spielt weiter zum Tanz auf...
(2)

Ciertamente, la poesía de Paul Celan reclama una exégesis justa y sentida. No solo se deberá señalar las influencias riquísimas que en su poesía tienen sabor de poemas germanos medievales, danzas macabras y demás reliquias de la literatura europea, sino que también habrá que señalar el peso de su verbo en la lírica moderna ya por original, ya por necesario y único... retransitar, a fin de cuentas, la vida de un hombre que cantándole a la vida se la quitó.

© 2002 Elio Vélez Marquina


1. "Quien se arranca el corazón del pecho hacia la noche y lo lanza hacia lo alto, / ése no yerra el blanco, / ése lapida la piedra...," [Cito según la traducción de Jesús Munárriz de Mohn und Gedächtnis (Amapola y memoria): Madrid: Hiperión, 1996. p. 96-97.

2."Grita cavad más hondo en el reino de la tierra los unos y los otros cantad y tocad / echa mano al hierro en el cinto lo blande tiene ojos azules / hincad más hondo las palas los unos y los otros volved a tocar música de baile..." [Trad. de Munárriz p. 78-79]


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