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Elizabeth Neira | Chile, 1973 | Estudió Periodismo en la Universidad de Chile y participó en talleres literarios a cargo de Carmen Berenguer y Gonzalo Millán. Colabora con las revistas Arte al Límite, Plebella (Argentina) y Plan B, (Perú). En 2003 publicó el libro objeto Abyecta y en 2005 el poemario El soliloquio de la reina. Ha realizado performances y lecturas poéticas en encuentros en México, Perú, Argentina y Chile. Blog de Elizabeth Neira: www.elizabethneira.blogspot.com

 

 

 

 

algunas consideraciones acerca del estado del arte en Chile

 

Amor mío

debo confesarte

que

los poetas, en general

no todos, claro

lo tienen

chico

pero entusiasta

 

Los pintores

en cambio

lo tienen grande y gordo

pero débil como una ballena agónica, varada en costa equivocada

 

Los milicos y los pacos

imagino

lo deben tener duro y arqueado

como sus corvos asesinos

 

El tuyo, mi amor, en cambio

es hermoso como un arcángel

pero está lleno de veneno

 

telegrama

 

Mi amor

malas noticias

choqué el auto

quemé la casa

ahorqué a los niños

degollé al gato

me comí al perro

vendí tus cosas

y

huí

con tu hermana

 

mejor para mí

 

Tengo un poema atascado

entre la boca del estómago

que se contorsiona amordazada

y la otra

la que quiere besarte

 

El poema éste, que a veces parece un tumor

me provoca todo tipo de fiebres y dolores

Me hago la lesa durante días, hasta que con los ojos desorbitados y la cabeza como un petardo atómico a punto de estallar, me voy avergonzada, lejos del mundo a parirlo entre pastizales, sin anestesia, como las perras o las jirafas, da igual

 

Y entonces la pequeña cosa bañada de mi sangre aúlla al fin a la luz de la luna

Entrega al cielo su grito luminoso y a mí me deja en paz

 

Porque cual madre desnaturalizada abandono al engendro maldito y chillón en medio del bosque no queriendo saber nada de él. Y luego vuelvo a casa, sucia, extenuada, y a las gentes les parezco sospechosa

No me hablan, mejor para mí porque sólo quiero descansar.

 

 

los poetas y el reciclaje

 

Maquina de cagar, máquina de mear

Casi todo termina en eso

Máquina de cagar, máquina de cagar

La naturaleza no es obscena

 

Allen Ginsberg

 

Esta noche tengo la concha hirviendo

Podría freír un huevo en ella

Podría hasta hornear una pizza

Pero prefiero hundir mis dedos

siempre diligentes

y sentir los nudillos crujir

con el abrazo tubular de la carne que aprieta como una boa asesina

 

Esta noche

no hay más que manos que nadie quiere tomar

Y yo con un hambre colosal

Hambre de acoplamientos jugosos

igual que frutas reventadas por el sol

en un verano que no llega nunca

Porque en esta ciudad

la orgía siempre está incompleta

y cierta soledad

que parece estilar mucho hoy

entre los jóvenes intelectuales

me comienza a pudrir entera

 

¿Dónde están los amantes perfectos?

¿Dónde los poetas?

Hoy

los poetas

caminan potijuntos por el centro

apurados, junto a cajeros y ejecutivos de ventas

los que quedan en los bares

prefieren ahogar su deseo en

toneles de vino

Prefieren abrazarse entre ellos

besarse entre ellos

y algunos

los valientes

darse por el culo de vez en cuando

 

Mueren

de cirrosis por cientos cada fin de semana

varados a la orilla de las cunetas

 

Por suerte el departamento de aseo y ornato de la municipalidad ha dispuesto una grúa con su correspondiente pala mecánica que los recoge cada mañana y los deposita en un lugar especialmente acondicionado para su tratamiento como basura orgánica de alta densidad

 

Luego de la trituración y la separación de los metales, (oro en dentadura, prótesis internas o externas), con los restos se fabrica tierra de hoja abono y otros productos para la agricultura

que el Municipio, de manera muy eficiente reutiliza en nuevas áreas verdes, contribuyendo de esta manera a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

 

ondas catódicas

 

Mi amor

no te has dado cuenta pero

hay babosas

adosadas a la pantalla del televisor

babosas electrocutadas

 

huelen

a sesos cocinados con paciencia

 

Tienes los ojos en blanco

llenos de leche radioactiva

y piedras en el resto del cuerpo

que te clavan a la cama

pareces un Cristo crucificado

no hay sangre por ninguna parte

No hay rastro de violencia

sólo éste penetrante olor

a guiso mal hecho.

 

soy la más delicada de las prostitutas

 

Como un lirio soy

precario beso perfumado en medio del paisaje

olisqueando el aire con labios de terciopelo labios como sábanas nupciales

de seda concubina

ofrenda de sexo abierto

 

Tómame

mientras dure el dorado momento

la primavera siempre es ligera

Recuerda que muy pronto

nada quedará de esta fiesta de mediodía

Me sacaré y encogeré

Me convertiré en una enana de circo

y tú

en un obeso animal domesticado

 

© Elizabeth Neira

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Revista de literatura Los Noveles © 2001-2006
ISSN 1547-8114