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Cecilia Podestá | Perú, 1981 | Poeta y dramaturga. Ha publicado Fotografías Escritas, (Premio Dedo Crítico de Poesía 2002), la pieza teatral Las Mujeres de la Caja y la plaquette Tranvías. Antologada en Los Nuevos y Antología de la Nueva Poesía Hispanoamericana. Estrenó las obras teatrales Las Mujeres de la Caja y Placebo. Es directora de la serie de libros Intramuros, y Tránsito, y del sello editorial Tranvías Editores. Recientemente publicó el libro La primera anunciación.

 

 

 

 

LA PRIMERA ANUNCIACION

 

Yo quiero que ese niño nazca muerto, María

Las obras publicadas en Los Noveles son propiedad intelectual de sus autores.
Revista de literatura Los Noveles © 2001-2006
ISSN 1547-8114

Poco me importa ser el padre de un salvador

O el santo que acompañe tu vientre

Tocado por las manos ásperas

De un dios egoísta.

 

 

Él

Pondrá sobre tu hijo una corona de espinas

Y lo llevará hacia la cruz de los traidores;

Lo llamarán:

El Rey de los judíos

Pero antes será arrastrado por Jerusalén

Y envidiado por Juan, el hijo de tu prima Isabel,

Que será llamado El Bautista

Que tampoco nace aún en esta tierra

Y tiene ya un destino miserable.

 

 

El Tuyo se llamará Jesús

Y le pedirá a un hombre que lo lleve a la gloria

Rogará a un tal Judas que lo entregue a los fariseos,

ÉL venderá su deshonra

Por un lugar en la mesa de los apóstoles

Para la eternidad.

 

 

Y en la hora de su muerte

Tu hijo

Partirá hacia los brazos de su padre con dos ladrones,

Tendrá sed

Y morirá diciendo

Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

 

María,

¿Quién te perdonará a Ti en la vejez?

¿Quién te dará otro hijo sin una muerte o dolor

Que se anuncie en la boca de un ángel malvado?

¿Quién te dará otro hijo que no sea arrebatado

Para el perdón de nuestros sabios pecados?

 

Por eso, joven esposa, yo quiero que ese niño nazca muerto.

 

 

Gabriel,

Me ha dicho ayer en el taller

Que nunca serás mi mujer.

 

Gabriel, te visitará mañana y no podrás ver su cola de

Rata

O su perfil oscuro.

Te hará caer en la tentación de su dios en el exilio

Y serás la madre de aquel que lleve a su pueblo

A vivir en la culpa de haberlo matado.

 

Tú los arrastrarás

A vivir escondidos en el temor de desobedecer

A un falso dios,

Que ríe sabiendo ya, que engañó a los hombres

Y les quitó el fuego.

 

 

Serás tentada, María

Ascenderás a los cielos a descubrir una mentira

Y te arrepentirás de nunca haber sido mi mujer

De no haber aceptado hermosos vestidos

Ni bebido de mi saliva

Convertida en vino para tu garganta seca.

 

Serás tentada y yo te seguiré,

Pero escucha bien lo que te digo, niña de Nazareth,

Poco me importa ser el padre al que todos asuman como

El Salvador.

Poco me importa callar cualquier verdad o mentira,

O saber que los hombres serán engañados

Y adorarán a un demonio con piel de cordero.

 

 

Yo

Te seguiré en la tentación

Y cuando no mires

Tallaré un dios,

Un verdadero dios de madera para los idólatras.

Pensaré en el becerro de oro

Y reiré cuando los hombres adoren a tu hijo

 

Y cuando no mires,

Cuando no pongas tus ojos sobre mí

Me tocaré,

Soñando con dormir alguna vez sobre tus piernas

Y, así no lo quiera,

Seré convertido en el santo que acompañe

y adore a tu vientre.

 

Fragmentos de La primera anunciación (Ajos y Zafiros, 2006)

© Cecilia Podestá