| acerca de Los Noveles | staff | archivo | autores | convocatoria | enlaces | contacto |

 

Las obras publicadas en Los Noveles son propiedad intelectual de sus autores.
Revista de literatura Los Noveles © 2001-2006
ISSN 1547-8114

 

RELATORÍA DEL PROYECTO FANTASTIKA

 

Si usted ha terminado de leer el producto de los pobladores de ciudad FantástiKA, creo que debe recibir esta información complementaria. Nuestro Alcalde, el Sr. Gregorio Samsa (para mayores credenciales, experto en metamorfosis), junto con su secretario Kafka, dieron cita a algunos de los mejores artesanos de la ciudad para confeccionar el material que usted ha leído. No crea que fue cosa fácil hacernos entender a toda esta prole de escritores, que se encierran en sus talleres a crear historias de todo tipo, lo que quería exactamente de nosotros. El Alcalde, desde que es un bicho, condición que disfruta en extremo pues puede ocultar su candidez en la monstruosa máscara, se ha vuelto imperativo y exigente con todo aquello que sale o entra a su ciudad. Sin embargo, esta vez se mostró más flexible pues quería entregar al público una muestra de los diferentes tipos y formas de hacer lo fantástico. Así que nos dio cita en el auditorio que da al canal por donde pasa el barco blanco que lleva al Horla, por cierto, muy amigo suyo, para que con el fresco y la brisa que refresca la tarde, nos entraran en la cabeza mejor sus indicaciones.

Convocó a 13 escritores de diferentes latitudes, cada cual acudió a la cita con la puntualidad propia de nuestros pobladores y cada cual se sentó en una de esas sillitas minúsculas traídas de Liliput para que no cayéramos en la tentación de dormirnos mientras él explicaba lo que quería. Después de dar un discurso por demás absurdo, acusándonos de crímenes imaginarios y haciéndonos creer que en verdad estábamos en proceso de ser ejecutados, nos conminó a participar en el proyecto.

El primero sobre el cual cayó el peso de la guillotina fue Salvador Luis, al que se dirigió como organizador designado, él se encargaría de seguir de cerca junto con un monstruo de siete cabezas, un tal Lucas, y una chica de lentes rojos y llena de tatuajes, Eudave, creo (que aunque soy quien llevó la relatoría del evento nunca estoy segura de ser o estar, cosas de ser ciudadano de estas tierras), de orientar y congregar el material para dejarlo en su escritorio a más tardar a mediados de mayo del año en curso. No especificó de qué era pero supusimos que de la nuestra, por eso sólo estábamos ahí escritores vivos, noveles algunos, y Norberto L. Romero, favorito del Alcalde, conocido suyo desde hace tiempo y especialista en crear historias fantásticas de la más fina manufactura, redondas y con esa extrañeza propia del género. A él le encargó que escribiera sobre un pensamiento que le vino estando en una feria y así nació La flor azteca.

Luego nos tocó el turno a todos los demás. El alcalde sacó su pipa, se acomodó las gafas, hechas especialmente para sus ojos de insecto y llamó a Pablo de Santis, quien saltó de su asiento y se puso de pie, como tiene poderes telepáticos ya sabía que tenía que crear un cuento sobre estatuas, porque le fue entregado El secreto de los materiales, muy bien escrito, con todos los ingredientes de la escuela tradicional de la literatura fantástica, y con un final que nos vuelve a lo más esencial del género: el asombro. Enseguida fue nombrado José Antonio Cotrina, orfebre de lo maravilloso, al que efectivamente se le asignaría eso: un cuento de filigrana fantástico-maravilloso donde se establece una atmósfera de lo irreal desde el principio, y es ahí donde reside su mejor elemento, hacernos entrar en un espacio donde todo sucede; la lógica está escrita en otra parte y aquí, en La Casa de la Colina Negra, se convocan todos los condimentos de esta variante del género

Sentado un poco de lado y distraído, encontró a Edgar Omar Avilés. A éste le sonrió e hizo que Kafka le entregara un huevo. El escritor miró asombrado aquello. El Sr. Alcalde le dijo que necesitaba un cuento fantástico cuyo discurso oscilara entre el absurdo, lo delirante, lo caótico, lo excesivamente imaginativo y con un final memorable, así sin más se le ocurrió un título que dijo en voz alta: Historia de gallina. No terminaban de sorprenderse cuando reapareció Norberto L. Romero con La flor azteca muy linda y arregladita ya. El Alcalde la iba a recibir con agrado y decir unas palabras de agradecimiento, pero Enrique Prochazka, medio desesperado porque se le iba el tren para el túnel luminoso, le cortó de tajo y se asignó sólo su trabajo. Bueno, lo sugirió, porque si el Sr. Gregorio se molesta suda pegajoso y todo huele mal. Prochazka propuso escribir las memorias de su viaje junto a su amigo Jesús, iban en plan suicidas, con la consigna de encontrar un sentido metafísico a esto de estar vivos, y tal vez, si todo se conjugaba, el resultado sería un texto fantástico con un tono filosófico, mucha ironía y de ojos muy abiertos. El secretario miró a su jefe y anotó el proyecto como viable: Explorador, así lo nombraron.

Yo, que hasta ese momento me mordía las uñas y dejaba de lado todo, comencé a sentir cómo me picaban los tatuajes y cómo comenzaban a moverse de su sitio; me incomodaba tanto el ir y venir de la tinta en mi piel que sin darme cuenta había atraído la mirada del severo asistente del Alcalde, literalmente tenía sus ojos sobre mi hombro, diciéndome al oído: “Usted, Cecilia, se exorciza la epidermis y me trae un cuento fantástico en tono maravilloso y en tres partes, historias construidas en el más estricto lenguaje del género. Tatuajes, ¿escuchó? Ese es el tema”. Marc R. Soto, que se encontraba a mi lado, comenzó a reír, cosa que no le hizo gracia a la suprema autoridad, por ello con voz cavernosa lo sentenció: “Pues a usted, joven, le voy a designar una tarea nada fácil, hacer un cuento fantástico-fantasmal, donde el terror y/o horror deben guardar la línea de recato y dejar que la narración fluya, no olvide las buenas descripciones, que si bien no serán de tono gótico, las puede acompañar de un toque de modernidad literaria. Así que ya me va explicando eso de que No hay fantasmas”.

Patricia Suárez, que leía el periódico con las últimas noticias de la ciudad, se tropezó con una nota curiosa: gallinas que leen literatura. Como es natural en ella, le vino de inmediato la idea de crear un texto cuyo discurso principal fuera el absurdo y hacer de aquella nota un ejercicio de lúdica imaginación y de divertimento para dar un toque menos solemne al género. Levantó la mano y el Alcalde la oyó atento, accedió a su petición y luego quiso preguntarle el nombre de la gallina. Natassja Kinski, dijo ella. “¿Como la actriz? Volvió a cuestionar, “No, como la gallina”, contestó Patricia.

Cerca de la puerta, por si algo sucediera, ser el primero en salir, había una nube de humo que era producto de la pipa de Carlos Bustos, que hasta ese momento divagaba sobre las figuras que hace la casualidad en el aire, fue sacado de sus cavilaciones, después de que se le llamó tres veces. El secretario, refunfuñando, le entregó un paquete cerrado cuyo remitente era Stevenson e iba destinado a él. El alcalde con impaciencia esperó a que abriera el bulto y ahí apareció El demonio de la botella. “No espero menos de usted que una narración ágil, bien escrita, con esa cadencia que le da al lenguaje y sobre todo muy fantástica”. Carlos guardó la botella y salió de ahí sin esperar más, pues la inestabilidad de un demonio puede ser mortal. Félix J. Palma le abrió la puerta, pues Bustos sostenía con las dos manos tan preciado objeto. Al Sr. Samsa le pareció un gesto muy gentil, y tronando los dedos al secretario le ordenó sacar un Bibelot de un armario, mismo que le entregó de inmediato al escritor. Palma se sorprendió del regalo y miró a su jefe que le habló sentencioso: “Se lo puede quedar, pero a cambio le pido una historia llena de extrañeza y nostalgia, con algo de desasosiego. Un texto en el que apenas y notemos la presencia de lo fantástico en la sutileza de su prosa, sin olvidar un final desconcertante”. Él guardó la bola de cristal en su saco y se sentó a pensar.

Lola Robles, inquieta, pues ya sólo faltaba ella y otro chico que se estaba durmiendo, y parecía venido de otra ciudad, escuchó por fin su nombre. Se puso en pie para despabilarse la sombra, esto lo notó el Alcalde y se sonrió complacido: “A ver, a ella le das el espejito de lo doble. Y usted, Lola, que parece familiarizada con mi buen amigo Borges, tómelo, y cree un cuento con desdoblamientos e intrincados espacios para que el lector vaya de una vida a otra sorprendiéndose de la historia. Siempre bien escrito y con buen manejo del lenguaje”. Sin más que argumentar ella aceptó el reto. Finalmente le tocó el turno a Marcelo Cohen, un joven que visitaba la ciudad y venía de las tierras de la Ciencia Ficción, en realidad no estaba convocado sino que traía un encargo para el Alcalde, pero como ya estaba ahí, y el mandatario es necio, y el trece le gusta, le encomendó también la tarea de hacer un cuento: “Si no tiene nada mejor que hacer con sus Tristezas de una tarde de sábado, le recomiendo que vaya a nuestro parque Arcádico y escriba sobre él. Puede ser una narración límite entre lo fantástico y la Ciencia Ficción, un texto cuya frontera sea tan frágil que pueda aceptarse en ambos géneros. Sobra pedirle que sea ágil, con toques de ironía, algo amargo y con imágenes fuertes y bien descritas. Apelo a su fina escritura”. El joven, sin poderse rehusar ante aquella petición, aceptó. Parecía que todo iba a terminar cuando el jefe máximo llamó de nuevo a Salvador Luis: “Ni crea que se salva, usted también me escribe un cuento, y como le gusta lo novedoso, la vanguardia, y tiene ese toque tan particular en el manejo del lenguaje, pues me escribe un texto sobre una bestia, apelando a su escritura moderna y a su hábil manejo de las herramientas literarias, se me ocurre que lo titule: Against the Flow, sugerente, ¿no?"

El Sr. Alcalde Gregorio Samsa, dando por terminada la sesión, me hizo presentar el acta de la asamblea, todos la leyeron y de conformidad firmaron al pie. Así se escribió FantástiKA, nosotros lo disfrutamos y espero que usted también. Y para cualquier queja, aclaración o duda, puede comunicarse a www. ningunlado.com o a www.asíseescribionimodo.com.

Estamos para servirle.

C. E.

© Cecilia Eudave