
ESTACION CENTRAL
Hablando más o menos en general, es probable que usted confunda Guatemala con un bazar que exhibe minas antipersonales y Panamá con un canal que permite el tráfico simple de embarcaciones que viajan de sur a norte, y de norte a sur. Es posible, también, que imagine a la mayoría de centroamericanos y caribeños como una postal bordeada de leitmotivs seudo tropicales, aves variopintas, artificios bananeros, donde todo el que sonríe calza sandalias para ocultar, mal que bien, el salvajismo poco ilustrado que presupone la revelación de unos pies en vivo.
Si usted es uno de esos románticos ritualistas que sólo llenan los bolsillos de su guayabera con guayabas, de aquellos que, cuando hacen girar el mapamundi, niegan también la existencia de suntuosos centros comerciales en el distrito de al-Salmiah, en Kuwait, debemos decirle, con todo respeto, que al pasar la luz natural a través de un prisma se descompone ésta en una gama de colores formando el vistoso espectro visible.
Tome nota, por favor: El arte de amar empieza en casa.
Si les enseña a sus niños, por ejemplo, que la planta Camellia sinensis, o té, proviene de la región asiática y no de las consortes de la corte del rey Carlos II de Inglaterra, está, desde luego, haciéndole un favor grande a la sociedad del mañana. Entonces, si con el mismo propósito edificante usted desdeña la imagen de Maria do Carmo Miranda da Cunha –Carmen Miranda– como la típica azafata costarricense, y geográficamente sitúa su nacimiento en el pueblo de Marco de Cavaneses, Portugal, no sólo contribuirá a la reamericanización de la América malinterpretada sino que tendrá verdaderas oportunidades de llevarse el primer premio en un concurso de conocimientos.
Todo viaje despeja las mentes dubitativas y aclara los panoramas umbrosos. Entonces ¿qué les parece un viaje? ¿En tren? ¿Boletos gratis? Garantizamos una máquina ruidosa y un grupo de viajeros bullangueros y alegres. Y al compás del chá chá chá, del chá chá chá del tren, pero también de algunas cumbias, marimbas y bachatas, veremos por la ventanilla mucho más que ríos, lagos, volcanes, playas, ciudades ruidosas y caóticas, bosques deforestados, las ruinas del último terremoto, guerra, inundación o huracán: las islas del Caribe y la muy estrecha cintura de América.
En cada estación-país descubriremos una gama de autores tan diversos como los paisajes y colores de la región, voces literarias propias y originales. Sorprendentes, experimentales, clásicos, osados, profundos, cuestionadores, compañeros de la risa y de la muerte, del enigma y de la historia, de la tradición y de aquello que se llama ruptura.
Se pensaba que los centroamericanos son los mejores ilusionistas del mundo porque han logrado el acto de magia perfecto: pasar por invisibles en el mapa literario mundial. Ahora, viendo el fondo de la chistera, conoceremos la verdadera magia: las palabras, los personajes y las historias, equipaje de vida de estos escritores. ¡Bon voyage, amigos!
Jacinta Escudos & Salvador Luis
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