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Las obras publicadas en Los Noveles son propiedad intelectual de sus autores.
Revista de literatura Los Noveles © 2001-2005
ISSN 1547-8114

 

 

 

I

Deja que las moscas entren deja que coman mis demonios deja que las moscas sacudan su polvo infecto deja que las moscas naveguen y se derritan en un esplendor de espíritus que esta pieza ya está llena de espíritus deja que las moscas entren el desafío es posarse en mi mierda y salir mariposas azules brillantes eternas como todo lo que tengo en esta cosa lo llaman corazón yo lo llamo cosa no importa sigue siendo el mismo vacío perpetuo deja que las moscas bailen con mi sombría y se apesten de la peste de mi sombría deja hombre que las moscas mueran antes que yo yo quiero velarlas y tú me traes flores después. Blancas.

XVIII

Hay olores que son volutas de carne húmeda un estigma en la entrepierna y pienso en que las flores son el invento más cacofónico de dios me alejo de mis antiguas metáforas de inocencia he conocido los espíritus de la demencia y un sistema de palabras que no son mías he abandonado el calor de las utopías ahora soy un desastre de versos inservibles la máquina es ahora una máquina sin rodamientos pura y simple atrocidad de letras frío frío como las mantis vómito de hielo y sé que no puedo.

XIX

Quisiera saber por qué buscas estas piernas llenas de arañas por qué insistes en alimentarlas ellas crecen juegan en mis piernas a veces vuelan hasta mis ojos y siembran en silencio sus telas yo te miro con estos ojos llenos de telas y tú insistes en sacudir mis canas y dejarme bella y sonámbula como a ti te gusta cuelgas tu sangre de las paredes y elevas promesas eternas a mis arañas besas mi frente reseca me imaginas en el aire de las mariposas amarillas hay un olor profundo yo me tapo las narices no quiero oír tu olor profundo buscas mis arañas te dan pena y sonríes sin cansarte yo no puedo quererte así tengo la boca rebalsada de otros besos son una seria peste que me ataca tú no sospechas que mis piernas tiemblan para otros besos ni siquiera yo.

XXII

Siento un sueño melancólico un sueño a pedazos estornudo y soy gaviota nosotros estamos equivocados es un equívoco exquisito duele la cabeza los músculos son leche condensada quiero abrirme como nuez sobre tu espalda con mis obsesiones retorcerme bajo tu sombra como caracol en sal despedazarme hasta que me veas el hueso trato de sacarte sangre trato de que te asquees de mis arañas soy un pequeño engendro fétido ando con el sabor de los perros en el cuerpo tengo lágrimas podridas entre los dientes y tú no crees.

XXVII

La muchedumbre que tú y yo envidiamos a morir de muerte

Yuri Pérez

Y si no fuera esta fría noche de ladridos, y si no fuera el humito discordante del cigarro, si no fueran las oscuridades de los astros, yo caminaría con la pena de tus huesos sobre mis huesos, caminaría metafórica y celeste, con todos los cementerios a cuestas que me llevan a tus berrinches. Estamos incómodos y helados, hay árboles sin nombre que seducen nuestra carne llena de terrores. Entonces, me equivoco al lamer tu cuello adulto y se me quedan tus olores de poeta fusilado en los pliegues de la lengua. Me voy en otro carruaje iluminado, llego a casa y el rostro se me pone reseco, saludo como si trajese en los ojos las actitudes indecentes y me acurruco en el cuarto de Nos a contar los besos que todavía me florecen en las manos. Nadie sabe que estoy como las princesas prohibidas, nadie sabe que ando con el alma a dos manos, nadie sabe que ya no soy, porque entre las veredas de la primavera somos. Y si no fuera la peligrosidad de la muchedumbre, estaríamos al pie de los ciruelos en flor escribiendo poemillas dulzones y húmedos, estaríamos repartiendo pasos por las mismas calles, sin atavíos silenciosos y culpables. Pero la historia es un texto insalobre y doloroso, como los eucaliptos abandonados. No hay camas cristalizadas con nuestras lágrimas de furia, no hay cobijo de sábanas limpias, no hay permiso de volvernos intoxicados. Las horas avanzan en un letargo de polillas y creo que ya no tengo flores blancas que darte.

Textos inéditos de Ático, en preparación

© Úrsula Starke

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Úrsula Starke | Chile, 1983 | Estudia Teoría e Historia del Arte en la Universidad de Chile. Participó de los talleres literarios del poeta Yuri Pérez. Ha publicado los poemarios Obertura (Primer lugar Concurso Municipal de Literatura de San Bernardo 2002) y Discursos. Trabajó junto al músico electrónico Claudio Pérez en el disco Oscilación: Poesía + Electrónica. Ha sido becaria de la Fundación Pablo Neruda y en 2004 participó del Encuentro de Poesía Joven Poquita Fe.