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Revista de literatura Los Noveles © 2001-2005
ISSN 1547-8114

 

 

 

LA LEYENDA DE LA MUJER DESGREÑADA

Aún hoy en día los inuits viven aterrados, le temen a la diosa de los animales marinos. Una vez Sedna fue una hermosa joven, hija de un pescador viudo, vivía a la orilla de un mar de hielo en el norte del mundo. Todos los hombres de su pueblo la pretendían, pero Sedna no consentía el cortejo de nadie.

Un día, sin embargo, arribó un cazador extranjero, lanza de marfil, tripulando un gran kayak, y hablándole de las virtudes de la vida que juntos les aguardaba, la sedujo. Sedna vio en él al extranjero que la llevaría al País de las Aves. No obstante, el extraño que parecía un hombre no era tal, sino un Kokksaut, un pájaro-espíritu oculto, que tenía la habilidad de adquirir la forma humana y que, sirviéndose de esta treta, había engañado a la joven inuit de quien se había enamorado. Cuando Sedna supo la verdad, su vida en el País de las Aves oscureció.

Pasaron varios años y el padre de Sedna no pudo aguantar más el vivir separado de su única hija. Así el hombre viudo viajó en su kayak hacia el País de las Aves y, al escuchar la historia del engaño que había padecido Sedna, aprovechó la ausencia del falso Kokksaut para llevársela a casa. No tardó el pájaro-espíritu en enterarse de lo ocurrido y alcanzó en vuelo al padre y a la hija. En vano trató el Kokksaut de convencer al viudo de que le devolviese a Sedna, tras lo cual invocó furioso una increíble tormenta; las olas sacudieron el pequeño kayak.

El padre de Sedna resolvió que tan sólo salvaría su vida sacrificando la de su hija. Así, despavorido y transformado en un loco, la lanzó a las aguas esperando que la tormenta muriera. En su desesperación Sedna tentó el borde de la barca, pero su padre empuñó un hacha y le mutiló los dedos de una mano. Sedna trató de asirse del kayak dos veces más con el mismo fin sangriento. Ya cansada, sin manos, su cuerpo se hundió en el mar y la tormenta acabó.

Las manos de Sedna se convirtieron entonces en los animales marinos: sus dedos son los salmones, las focas y las morsas; sus palmas: las ballenas. Sedna reina el Adliden, la región más profunda, donde los muertos purgan sus almas antes de seguir viviendo. Dependiendo de sus misiones, los chamanes inuits de vez en vez viajan hacia Sedna. En sus rituales para apaciguar a la diosa temible cargan consigo peines y escobillas que sirven para cepillar el cabello enredado de Sedna. Ella, es su suerte, no puede peinarse por sí misma. Los chamanes saben que así, aludiendo a su belleza, siendo compasivos con su cabello, lograrán conquistar los favores de la reina submarina, pues una mujer despeinada no cabe en el Cosmos.

 

© Salvador Luis

 

 

 

 

Salvador Luis | Perú, 1978 | Nació en la ciudad de Lima y estudió dirección de cine y literatura en la Universidad de Miami. Es editor de las revistas Los Noveles y Revista Kitsch, y autor de libros inéditos como La circunferencia, Miscelánea o el libro geminiano y Todas las heces juntas. Actualmente trabaja en las novelas El tiburón muerde y El hombre que se masturbaba con Lisa Lawer. Sitio web: www.salvadorluis.net