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Las obras publicadas en Los Noveles son propiedad intelectual de sus autores.
Revista de literatura Los Noveles © 2001-2005
ISSN 1547-8114

 

 

 

El Agustino

 

---lo que yo llamo cielo y es tierra

y todas las noches ocupa un espacio distinto al de los cielos

y se extiende sobre un paño de noche elegante

y vive como las fogatas de los castillos conquistados

------------------------------------------------------------------allá arriba

y deja escapar anillos de luz simples bocanadas de gente

innumerables miles no podría contar cuántas veces

me perdí en el cielo ----yo que creí que pisaba tierra

empecé a enumerar sus escalones desvanecidos

con tanta facilidad por la gente que al pisarlos

los duplica los triplica y pienso que es la velocidad

-alucinaciones de estómago vacío- de trabajo

mecánico y a tiempo completo sin vacaciones

con vacaciones ------sin goce de haber-

o sólo el caos en un mundo que no es

cielo ni tierra --entre tierra y cielo --cielo y tierra

hay un lugar común de seres indiferenciables que bien

---------------------------------------------------------observo

con este cucurucho que quiere -intenta- ser mi único

microscopio o mirador oficial sin asomarme a la ventana

del micro aunque la gente grite --Me ordene

cordura --razón --para no mirar --nuevamente

--------------------------------------------verme

indefenso en un mundo que no podría domeñar solo

--------------------------------------------Ese día casi toqué el cielo

porque su olor a tierra sudada o lo que sea se impregnó

en mi chompa en mis cabellos quedó un poco del polvo abigarrado

de su alimento --mi lengua también saboreó

la acidez segura de sus suburbios celestes --y no dejé

de parpadear cuando quise contar cada lucecita suya

en la inmensidad -ya me estaban tragando-

-----------------------------------------------Si no fuera por estos golpes

torpes ininterrumpidos de chofer por esa voz ronca de vaso vacío

(solo) que desde arriba me recordó que simplemente estaba

------------------------------------------------------------ ----abajo

 

De Abajo sobre el cielo

 

pienso en un tren que se dispara a sí mismo

-----------------------------------a las profundidades de una luz

mientras todas sus botellas intestinos y palabras chocan

reformulándose en un cuerpo demasiado lúcido para ser real

a veces tanta luz oculta el verdadero perfil de las cosas y oscuro

es mejor para definir movimientos inusitados como roces de piel

y estornudos --Era negro --yo lo vi ni con los gitanos

en el griterío --cuando algún otro detonó el silbato

sumido en el tejado de una habitación contigua a la indiferencia

puesto al azar para no ser discutido por sus extendidos modos

de empujar su rostro contra el espejo que no lo conoce que lo

disuelve en la noche extendida en una monotonía de árboles

y casitas de calendario que ya me hacen sentir un kilómetro más

merodea la música en una mosca mental que saca de un diente

sonrisa para la ventana que no lo ausculta --gracias

para la que le da una cerveza y es rubia y aún más lejana

que la luz en donde los trenes se juegan la vida por unos rieles

a pesar de lo incómodo que resulta jugarse la vida

por la desesperación

--------------------------Si cierran la claraboya verán un oso dormido

en la oscuridad encendida que navega en un vaso

y al negro esquivando el poderoso azul como un contorsionista

y al tren que es azul y navega en un vaso

cielo --como el furgón de pared --con la que brindo

una sonrisa para los que hasta mí llegan empuñando

zanjas y precipitaciones en las manos anudadas por los buenos modales

un techo metálico y la velocidad sentada en cualquier banco de la ciudad

nos separan de la luna y un uniforme beige

--------------------------vestido de un hombre gordo

--------------------------------------------me pregunta si tengo boleto.

 

De Animal del camino

 

este hábito irresistible de contar

ya me veo dormida en los brazos adultos

de un árbol --cien años de antigüedad por nada

recorro sus astillas de músculo airoso

pero eso también es demasiado pedirle

a su iniciación de ramas

 

miraba a dios en las alturas de una iglesia

o era un colegio

las niñas se abrazan a sus cuadernos con posesión

también la luz tiene los cabellos largos del sol

colgaba de un linterna roja del tamaño familiar

de una nariz --había una ventana

podía respirar --la cruz de una caverna verdeoscuro

se entrona en lo alto como una campana seca

de música el rigor sacramental que de solo

acuclillarse en la mejilla provoca temblor

 

qué necio --un burro carga lo poco que queda

y tres reyes sonríen como si trataran

de convencerse que la sonrisa es la clave

de la seducción

 

-----murmurábamos algo al oído de la compañera

que toma una toalla para despintarse de un beso-

----no quiero fumar

pero el nerviosismo se ha convertido en un tic

para todos en esta clase rebuscar algo en los bolsillos

es como buscar lo que hace tiempo

nos ha dejado de hablar

 

este paquetito blanco no es harina

te mentiría --tú bien sabes

 

la arenilla suave quema

la visión retoma sus alas

un tronco terso de volantes y rosas

como en Alicia en el País de las Maravillas

 

a Ludy

 

recuerdo sus jeans baratos y ajustados --sus blusas simples

rosadas-blancas y estrechas --recuerdo su revista rosa

su bolsita cusqueña cruzada como una metralleta de lana

recuerdo sus camisetas de hawai sus polos de mickey mouse

recuerdo las ganas con que miraba a los chicos guapos blanquitos

de la vanguardia --al cabello largo y ondulado de José

a los católicos impecables en la mente

a los delgaditos de bondad como una bandera

al john lennon de la mitad de sus narices

cómo los amaba y también cómo los odiaba

ella que deliberadamente se inició en el aprendizaje

anarquista de la disección ---a veces dispuesta

a demoler sus sombras- --cómo se miraba

y cómo me miraba

y cómo expectorando la mitad de su cuerpo

un paraíso negado a la desnudez

aparcó en los insondables desiertos de Lima 

la recuerdo un día que el tráfico rural de un camión

la dejó sola en el mundo isleño de los vegetales

el sarro azul y bautismal del afilador de cuerdas

salpicando en el vello púbico de sus palmas

en la ciudad hipnótica

 

y la soñé hipnótica habitando una ciudad de cuerdas 

no te acerques a ella

no le digas-no le cuentes-no la toques

-----------------la música era la misma

desmenuza todo menos su odio

todo menos eso que nos separa

incinera su amor --que le quede algo que rebanar

que diga que piensa en sí y que tema

cuando se suelte el cabello y una nota acerada desde el fondo

maxilar de su cuello crezca como un bozal en su piel

y se vea acholada --achorada --aniñada

estúpida escuchando a ese metiche

a ese designado por la dirección general del partido

a esa multitud que nos separa.

Poemas inéditos

© Roxana Crisólogo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Roxana Crisólogo | Perú, 1966 | Estudió derecho y ciencias políticas en la Universidad Federico Villareal y literatura en la Universidad Mayor de San Marcos, además hizo una maestría en la Universidad de Helsinki. Ha publicado los poemarios Abajo sobre el cielo (1999) y Animal del camino (2001). Su poesía ha sido traducida al noruego y al finlandés. Tiene inédito el poemario El diario de Ludy D.