rainbow
Cuando llamó a tu puerta
el hombre-máquina que vende aspiradores,
te miró a los ojos como enseñan los libros,
dijo: "Con mi aparato
no quedará en su casa un solo animal vivo
que mida menos de 5 cms."
Sacó de su maleta una foto en colores
para enseñarte inmenso
un indefenso bicho microscópico.
"Arañas como ésta se acuestan con usted
todos los días".
Nunca nadie, jamás,
(ni siquiera tu madre),
había sido tan crítico con tus amantes.
Compraste el aparato
del hombre-máquina que vende aspiradores.
Tú nunca más has vuelto a dormir bien.
Desde que lo enchufaste
y aspiraste tus sábanas,
ella se te aparece cada noche
metida en una bolsa de papel.
Y con la voz ahogada por el polvo,
tan bella y tan lejana,
grita: "Idiota malsano,
¿no sabes que yo era
la Reina de los Ácaros?"
el amor verdadero es una elipse
Era un círculo la base del cono
y paralelas todas las secciones.
Contigo en medio y solo,
tú sólo eras el centro.
Entonces yo llego.
A mi manera oblicua,
yo corto tu universo
y te coloco en uno de los focos,
y a mí en el otro.
Desde que entré en tu vida
impuse un nuevo orden,
pero no tengas miedo de nuestra geometría:
sumará una constante la distancia
que a ti y a mí nos separe del borde.
laringoplastia tipo rethi
Dijeron: "no se notará nada,
vas a quedar muy bien,
hay que ver qué milagros hacen los cirujanos,
hay que ver qué modernas en tu cuello las grapas"
Y más tarde dijeron:
"protégete del sol,
compra pañuelos, cremas
de pantalla total,
-les gustan las metáforas-
y en cuanto llegue el frío,
jerseys de cuello alto,
coqueta, ponte guapa"
Y más tarde unas vendas,
apósitos de encargo...
Vacía tu cartera:
son cuestiones estéticas que tendrás que pagar
si quieres olvidar
que, a fin de cuentas,
sólo a ti se te ocurre
flirtear en primavera con los malos.
Llegó la operación en el verano
y, desde entonces,
yo soy la prometida del Capitán Garfio.
sístole/diástole
Más de sesenta veces por minuto
impulsaba, preciso, la sangre por mi cuerpo.
Con golpes en el pecho aseguraba:
"yo sigo entero, lato,
por tanto sigues viva".
Pero estalló.
Y mi pulso aturdido desorienta a los médicos.
En cuanto a mí, he perdido
la cuenta de los trozos.
Con ritmo impredecible,
prosiguen, asincrónicos,
sus no sé cuántos,
sus demasiados golpes de análisis incierto
y doloroso.
Qué difícil vivir contigo roto.
flores
He acumulado tantos jarrones en mi cuarto
que cada amanecer me siento más enferma.
Se están comiendo el aire con que sueño
y no puedo soñar más que con pétalos.
Crecen desde las sábanas al techo.
No les importa verme
pálida como un lirio
o lívida como los pensamientos.
Sé que debe ser malo tanto olor a flor,
tan malo que no oigo
apenas lamentarse a mi cerebro.
Mi pobre corazón respira mal.
Y yo no me doy cuenta y sigo acumulando
jarrones en mi alcoba.
Salgo a la calle y compro de forma compulsiva
docenas, ramilletes,
bouquets, centros, coronas,
como una toxicómana
de las floristerías.
La gente que me quiere
me quiere ver curada,
me llevan a psiquiatras y les cuentan
que languidezco en medio de un jardín.
Difícil solución la de mi mal,
aunque a veces intente seguir los tratamientos.
La prueba es que no pueda soportar saber
que si me muero
nadie llevará flores a mi funeral.
© Inés Toledo |