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Las obras publicadas en Los Noveles son propiedad intelectual de sus autores.
Revista de literatura Los Noveles © 2001-2005
ISSN 1547-8114

 

 

 

the “perfect” jail

 

Quieren que me ponga el traje

y la cartera.

Verme detrás del escritorio

con el fondo tapizado de libros

que nunca leeré

con numerosos títulos y reconocimientos que seguramente

obtendría por la motivación tacaña del status quo.

 

Sería aceptada.

 

Me levantaría a las 7,

un hombre y unos pequeños distantes

esperarían por mi regaño y mi comida,

 

extraños entre todos,

únicamente unidos por la televisión y las misas de domingo.

 

Tendría que privarme de la anarquía,

el monte,

el ateísmo,

el frío de las cunetas en la madrugada,

los cigarros en ayunas,

el sexo “medio” seguro,

el bisex-taste,

la jerga bilingüe,

la apariencia desaliñada,

los viajes improvisados,

el desvelo,

la goma,

el neo-hippie way of life…

 

Quieren que decore mi vida

con el fax, el celular, el carro,

la cuenta bancaria

viéndome envejecer

tragos en el lobby del Intercontinental

vacaciones en el mediterráneo

sin nada de mediterráneo

mi clima: aire acondicionado

 

No podría agotar los huesos

mojarme la ropa de sudor

refugiarme en molotes humanos

conocer la gramática del hambre

los atuendos extraños del mendigo

el dialecto de la soledad

cruzar el atlántico

como mucama de crucero

y descubrir una ciudad extraviada

 

No tener alma de Rimbaud.

Eunice Shade (Abril 1998)

 

caerme encima

 

Caerme encima, con fuerza de supervivencia

ya no soy la del espejo verde rodeada de luces.

Ando perdida por mis calles internas. Todas polvorientas,

con asfalto

descascarado, gritándome que me caigo, que me derrumbo,

que me caigo.

Desde aquí puedo ver autista mi playa,

en el muelle, sólo faros distantes acusándome de

infidelidad...

(parece que se les fundió la bujía).

Desde aquí me veo: un delantal portamanchas, detrás de un

mueble de

bambú. Piel negra cantando el himno de las rocas costeras.

Con mis

uñas largas y arenosas. El aliento salado.

Ya no soy de esquinas ronplateras a las 4 de la mañana.

Pasó. Igual

que pasaron las sábanas.

Me sigo cayendo, matemáticamente caigo, sigo el destino de

un círculo.

  

this is sex

 

To J. Z.

 

Aún cuando la luz de la candela engaña

la percepción sobre mí

y a veces se confundan los estados del calor

this is sex. Always sex.

 

Nunca navegué con licencia

en tus olas importadas

sólo conocí las montañas de tu cuerpo,

las rutas y los mapas

por siempre escondidos en tu espalda.

And this is sex. Always sex.

 

Aprendí a interpretar el gesto frío

de tus ojos después de tu orgasmo,

nuestro sudor congelado y lejano.

It is sex. Always sex.

 

Cuando buscabas grabar mi figura en las sábanas,

cuando nos convertíamos en lluvia sucia de placeres

This is sex. Always sex...

 

Historia liviana,

capítulo “exótico” centroamericano,

sonrisa frente a un crepúsculo solitario.

And it was sex. Just sex.

 

reconstruyendo un reflejo

 

A Castalí Campos

 

Tardó en encontrar ese lugar que acomodara sus ideas; que

acalorara el desorden al sinsentido de esta carne.

Encontró, hechos de piedra dormida, sus huesos

refugiándose en la sombra, rasgo que heredó desde un

vientre enfermizo.

Se quedaba horas de minutos, siglos de limón, con esa

sensación de extrañamiento, frunciendo el espíritu.

¿Quién es aquella que camina escurridiza entre los carros?

Lleva sus memorias bajo el brazo (una bodega tejida que

almacena historias de nunca ser, un celular con poemas de

dos versos y un espejo con 7 rayos de tropiezos).

Puede que olvide sus memorias en un café

o de un mordisco de nostalgia pierda todo por un grito.

Así, la huella que refleja tatuará su energía en un vacío con

dos ojos.

Toda ella quedará prendida entre residuos de vida,

frente a frente, reconstruyendo infinitamente su reflejo.

 

he saved me from the dark

 

To R. S.

 

La conciencia se cose solitaria

arde terrorífica en un borde,

 

rasgada de oscuridad

 

enferma,

 

--apunto de cerrar pestañas

--se revela tu camino

--en los negativos

--de este destino

 

y me salva de mil eunices.

© Eunice Shade

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Eunice Shade | Nicaragua, 1980 | Nació en Guadalajara, México, pero de sangre es pura nicaragüense. Fundó la revista literaria de publicación efímera El Pozo del Paroxismo y luego se integró como editora a la revista Literatosis. Durante dos años condujo un programa radial de literatura y filosofía. Actualmente se desempeña como periodista cultural de El Nuevo Diario en Nicaragua. Cultiva la narrativa, el verso y la fotografía. Forma parte del consejo editorial de Marcaacme.com