the “perfect” jail
Quieren que me ponga el traje
y la cartera.
Verme detrás del escritorio
con el fondo tapizado de libros
que nunca leeré
con numerosos títulos y reconocimientos que seguramente
obtendría por la motivación tacaña
del status quo.
Sería aceptada.
Me levantaría a las 7,
un hombre y unos pequeños distantes
esperarían por mi regaño y mi comida,
extraños entre todos,
únicamente unidos por la televisión y las
misas de domingo.
Tendría que privarme de la anarquía,
el monte,
el ateísmo,
el frío de las cunetas en la madrugada,
los cigarros en ayunas,
el sexo “medio” seguro,
el bisex-taste,
la jerga bilingüe,
la apariencia desaliñada,
los viajes improvisados,
el desvelo,
la goma,
el neo-hippie way of life…
Quieren que decore mi vida
con el fax, el celular, el carro,
la cuenta bancaria
viéndome envejecer
tragos en el lobby del Intercontinental
vacaciones en el mediterráneo
sin nada de mediterráneo
mi clima: aire acondicionado
No podría agotar los huesos
mojarme la ropa de sudor
refugiarme en molotes humanos
conocer la gramática del hambre
los atuendos extraños del mendigo
el dialecto de la soledad
cruzar el atlántico
como mucama de crucero
y descubrir una ciudad extraviada
No tener alma de Rimbaud.
Eunice Shade (Abril 1998)
caerme encima
Caerme encima, con fuerza de supervivencia
ya no soy la del espejo verde rodeada de luces.
Ando perdida por mis calles internas. Todas polvorientas,
con asfalto
descascarado, gritándome que me caigo, que me derrumbo,
que me caigo.
Desde aquí puedo ver autista mi playa,
en el muelle, sólo faros distantes acusándome
de
infidelidad...
(parece que se les fundió la bujía).
Desde aquí me veo: un delantal portamanchas, detrás
de un
mueble de
bambú. Piel negra cantando el himno de las rocas
costeras.
Con mis
uñas largas y arenosas. El aliento salado.
Ya no soy de esquinas ronplateras a las 4 de la mañana.
Pasó. Igual
que pasaron las sábanas.
Me sigo cayendo, matemáticamente caigo, sigo el destino
de
un círculo.
this is sex
To J. Z.
Aún cuando la luz de la candela engaña
la percepción sobre mí
y a veces se confundan los estados del calor
this is sex. Always sex.
Nunca navegué con licencia
en tus olas importadas
sólo conocí las montañas de tu cuerpo,
las rutas y los mapas
por siempre escondidos en tu espalda.
And this is sex. Always sex.
Aprendí a interpretar el gesto frío
de tus ojos después de tu orgasmo,
nuestro sudor congelado y lejano.
It is sex. Always sex.
Cuando buscabas grabar mi figura en las sábanas,
cuando nos convertíamos en lluvia sucia de placeres
This is sex. Always sex...
Historia liviana,
capítulo “exótico” centroamericano,
sonrisa frente a un crepúsculo solitario.
And it was sex. Just sex.
reconstruyendo un reflejo
A Castalí Campos
Tardó en encontrar ese lugar que acomodara sus ideas;
que
acalorara el desorden al sinsentido de esta carne.
Encontró, hechos de piedra dormida, sus huesos
refugiándose en la sombra, rasgo que heredó desde
un
vientre enfermizo.
Se quedaba horas de minutos, siglos de limón, con
esa
sensación de extrañamiento, frunciendo el
espíritu.
¿Quién es aquella que camina escurridiza entre
los carros?
Lleva sus memorias bajo el brazo (una bodega tejida que
almacena historias de nunca ser, un celular con poemas de
dos versos y un espejo con 7 rayos de tropiezos).
Puede que olvide sus memorias en un café
o de un mordisco de nostalgia pierda todo por un grito.
Así, la huella que refleja tatuará su energía
en un vacío con
dos ojos.
Toda ella quedará prendida entre residuos de vida,
frente a frente, reconstruyendo infinitamente su reflejo.
he saved me from the dark
To R. S.
La conciencia se cose solitaria
arde terrorífica en un borde,
rasgada de oscuridad
enferma,
--apunto de cerrar pestañas
--se revela tu camino
--en los negativos
--de este destino
y me salva de mil eunices.
© Eunice Shade |