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Las obras publicadas en Los Noveles son propiedad intelectual de sus autores.
Revista de literatura Los Noveles © 2001-2005
ISSN 1547-8114

 

 

 

vicio

Hay una relación tan común que no quisiera insistir entre el oro la lujuria y el excremento en el paraíso a pesar de que la considero presente de una manera ordinaria, es decir inusitada para el que arribe de una región maravillosa sin lujuria sin oro y sin excremento. En efecto, el ano es un buen productor de lujuria, sin oro pero con excremento y del excremento nadie hace oro aunque la lujuria puede consistir en bañarse en cantidades sobrehumanas con su propia materia fecal y hasta convertirse en manjar como cierta vez vi en un film y el propio autor vio en otro autor y éste a su vez fue testigo de alguna bacanal, y así hasta la misma fuente o inicios del proceso literario, quiero decir que alguna vez alguien lo vio realmente y aquello inspiró su talento.

Entonces hasta el arte ama el excremento y el poeta se vuelve vidente.

Podrían por ejemplo escuchar a uno de los más ilustres poetas castellanos vilipendiar a los sodomitas amparado en su estro fecal.

Aquella musa no es Cinthia ni Clodia ni Beatriz, es simplemente el material en primera línea cincelado convenientemente, a la vanguardia del sentimiento más puro y estético, el amor, o una daga acaricia el objeto en el ofrecimiento de una virgen desnuda e imberbe. Yo lascivo al yo que habla sin control.

Ama la daga y lo que la ha salpicado en su excursión secreta: índigo carmín verde de pubis virgen/anal.

Loba que en la noche es ella misma, pura, ella misma, la bestia en sí misma, perfecta y emperador.

 

frágil ante lo inmundo

 

Frágil ante lo inmundo

lo inmundo considerado como una débil respuesta

del ser cotidiano ante sus mezquindades

me sorprendo en una ciudad cuyo nombre

ni la humedad pegada a los muros ancianos

ni sus palomas tísicas

me importan

como estar en su imagen de plástico

hundiéndome en La Defense

o

perdida en el ardor de su pasado

 

--ah pureza frescor de lo marchito

--toneladas de plumas nos cubren

--nos desnudan en tu presencia

--y tú ciudad donde hoy habito

--¿naufragas o emerges de mi

--calidoscopio?

 

A pocos metros de la estación moderna me habita

en pequeñas áreas mal ventiladas

campiñas fantasmales donde uno (de pocos ingresos)

atraviesa la tarde de un verano desolado

desde sólo un ángulo

--------lo maravilloso de la tarde-

su caricia en el sexo es la de un espectro

y amo esa tarde como en un film.

 

El ardor del pasado descansa en la infancia

pero no puedo ocuparme largo rato de esta transparencia

y no deseo edificar una infancia

lo maravilloso es la rama torcida

que se eterniza en un material innoble (chatarra)

esta falta de flores lo es sobre la tarde gris.

Apoyada en tus brazos:

de las viejas Bastillas

nace tu sonrisa más fresca

y mis partes están irritadas con fluidos verduscos

como tonos impresionistas

caminando para aprehender el rígido otoño en el Louvre

el sentimiento de piedra de la Venus egipcia

o el gesto de bronce de una pierna de gladiador

--------sótanos y galerías de tesoros robados-

camino, palpo el tubérculo de los recuerdos

mi cuerpo de niña

--------------el silencio rígido

de la pureza

nada de entonces puede penetrarme en el miedo

como esta ciudad en la usura.

 

¿quién te ama, mishima?

 

La rutina, esa enemiga si tú y yo

caminamos de la mano

o si tú y yo nos sentamos en un café

a filosofar

--filosofía de viejos harapientos

marido y mujer al fin y al cabo,

 

en la Martinica vivió Juan del Diablo

pasé mis años adolescentes en una embarcación de vela

como la de él

la oreja pegada a la radio,

has bajado los párpados cansada de oírme

el mismo tema,

 

fue Morita –entonces digo- el discípulo, quien le

asestó el golpe de gracia ¿sabes? Fue un mal golpe,

 

voces extranjeras se confunden con los

rugidos de las olas

ninguna es como tú, ninguna alcanza

tu pequeñez, querida... y

cómo odio ese sol

a las tres de la tarde

tus ojos vuelven a caer

son los de un dios tibetano.

 

¿Fue sólo el vino lo de aquella vez? ¿Lo crees?

¿Sólo el vino? Acaso fuera el vino

y sólo eso...

pero cada botón de tu blusa era uno menos y uno más

como me gusta

una tanga negra entre tus piernas

un poco sucia

como me gusta

 

y ya no era yo sino otra

en la goleta de Juan

en la mismísima isla de mi infancia

el sol ya se había ocultado como ahora

las brujas bajaban a mi dormitorio

a recoger los papeles regados

el diablo duende escondido en el empotrado

detrás de la cortina

de noche

mi desidia ha de arrancarte mil dudas

cualquier elipsis por la que mi entendimiento

huye hacia la nada oscura

te hace daño a ti que has vuelto

de la traición al mar,

 

cruzas el mar con el jeep y cada ola

te hace soltar una carcajada purpúrea

los cabellos llenos de arena

la ropa pegada al cuerpo,

pendes de la absoluta ilusión.

Otra ola más, gritas, llena de dicha

me acerco desde la orilla y trepo

olvidada.

 

¿Qué viajeros, qué poetas se perdieron

en el tiempo, los océanos, los médanos

las hogueras encendidas

el sable en alto,

Morita?

 

las relaciones con las partes de mi cuerpo no son teológicas

 

Las relaciones con las partes de mi cuerpo no son teológicas

Son frustraciones, derivados del dolor de un cuerpo fetiche.

Hoy perdí un diente:

---------------------------¿evacuación de una conciencia sufriente?

Pérdida de rigor:

---------------------------¿hay algo más honesto que esta ley-grave?

¿La belleza de las piezas naturales intactas no es un

humanismo narcisista?

 

Hoy perdí un diente (y hoy perdí un diente).

Me extravío-

Más allá de esta frase se sitúa otra cualquiera

Debajo un mundo paradigmático bloqueado

Afirma su relación directa con el comportamiento

Sexual.

La impotancia de ligar con el texto proviene

De la práctica erótica mutilada (desempleo sexual)

O

Una fijación interfiere el juego

Y los muslos son como árboles petrificados sobre el lecho

¿es acaso un melodrama?

El onanista hunde los párpados la mutilación

Los abre.

 

Tuve que hablar de la mutilación erótica

Ahora hablo del cuerpo mutilado:

El INNOMBRABLE

---Perder los miembros y conservar los dientes

--qué escarnio – Beckett

¿La compasión paternalista es mis señores

un atributo decente?

 

Perder los dientes y no perderlo todo

Perderlo todo y no perder la vida

Conservar la vida y criogenizar el arte

Perder la vida industrializar la muerte

Uno espera tener 80 años para hablar de sí mismo

Hablar de sí mismo es un cuchicheo intermitente

Es inútil

La ciencia se vuelve bélica y hablar de sí mismo

No es nada práctico pero es una guerra

Esperar a tener 80 años para hablar de sí mismo

¿dónde radica lo verdadero en esperar o en hablar?

 

Hoy se pierde un diente mañana un ovario

Hoy no ha de durar más que hoy

O mañana a lo sumo un mes.

Hoy ocupa su puesto la porcelana o el oro

Y el estomatólogo a cambio recibirá su recompensa.

 

Estoy en el Mediterráneo.

Podría estar en cualquier otro lugar sintiéndome

La misma criatura insólita y sorprendida

ante los cambios de su cuerpo

la traslación de un cuerpo significa un corte

se vuelve a ser

y lo que nos ocurre aquí no nos hubiera ocurrido allá.

Se cree esto con tanta fuerza con tanta absoluta confianza

Que el regreso se nos figura un retorno a la frescura

De la piel:

Los dientes no se pudren allí

El rostro no se aja

La piel no pierde lustre.

Los parientes fallecen (porque hemos partido)

El pueblo estalla

Las familias se empobrecen

Se repueblan se sintetizan

¿no es una teoría nerviosa de la historia?

Nuestro Tótem.

Defecamos con soltura y es el único motor intacto

Se corona una era escatológica

 

LA CACA ES TAN PODEROSA COMO UN PEQUEÑO COMPLEJO

 

Del libro Noches de adrenalina

© Carmen Ollé

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carmen Ollé | Perú, 1947 | Poeta, narradora y crítica. Estudió pedagogía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha residido largas temporadas en Francia, Alemania, España y Estados Unidos. Es autora de los poemarios Noches de adrenalina, Todo orgullo humea la noche y de las novelas ¿Por qué hacen tanto ruido?, Las dos caras del deseo, Pista falsa y Una muchacha bajo su paraguas. Ha sido directora del Pen Club del Perú, así como presidenta de la Red de Escritoras Latinoamericanas (RELAT).