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"caramba, escribía bien esta mujer...", una charla con patricia suárez

 

S.L.: Te comenté en uno de esos emails que se nos han hecho tan cortos con el tiempo y los nuevos derroteros que pensaba entrevistarte. Ahora llegó el momento y esta es la primera pregunta. ¿Sabías que, a pesar de que lo dijiste en plan de broma, me arrepiento profundamente de haberte rechazado cuando me ofreciste matrimonio hace un par de años atrás y, es más, que ahora busco una máquina del tiempo que me permita corregir mis desatinos?

P.S.: No lo sabía, claro. Pero bueno, dame tiempo a divorciarme de mi nuevo marido. Después hablaremos. No soy una mujer pretenciosa. No obstante, es muy difícil convivir con otro escritor. Quizá sería mejor que sigamos así.

Alfaguara, 2004

S.L.: Bueno, dejemos las trivialidades de lado por un momento y hablemos de ti. Llevas una década de premios y publicaciones, sin embargo, no fue hasta 2003 que gran parte de los mortales abrieron sus ojos. ¿Te gustan esas nuevas miradas? ¿Quién escribe bajo el nombre de Patricia Suárez luego del Premio Clarín de Novela?

P.S.: El Premio Clarín es muy mediático, de manera que –en mi caso específico- mi literatura, que circulaba entre circuitos estrechísimos y acotada casi a lectores de culto, de pronto adquirió masividad. Me gusta eso también: llegar a mucha gente. No obstante me parece que es temporario, que no va durar por siempre. El mercado puede ser muy cruel. Escribir sigo escribiendo yo, P.S.

S.L.: Perdida en el momento (Premio Clarín de Novela 2003) es un libro que empezó como un cuento y se convirtió en una novela galardonada. Has comentado en otras entrevistas que fue gracias al escritor Elvio Gandolfo que le pusiste el punto y final a la novela. "Si no terminás, te mato"-dijo aquella vez Gandolfo. ¿En verdad fue necesaria una amenaza de muerte para sellar la historia de Lena Polzicoff?

P.S.: Sí, creo que sí. Tengo una novela anterior a medias, Circunstancias inesperadas, muy divertida, con dos protagonistas, un agente de policía, Rolfo, un poco inspirado en el Minucci de La conjura de los necios, y un hombre, Ernesto Stura, que abandona repentinamente a su mujer y se va a vivir con un criador de boas amazónicas; era tan loca la propuesta que la abandoné. No quise que me pasara eso con Lena, por eso pedí consejo a Gandolfo.

S.L.: La crítica de tu país concuerda en que Perdida en el momento es un libro "raro" en el imaginario argentino, una novela que se toma licencias humorísticas. ¿Cómo nace la idea de realizar una propuesta literaria argentina sin sufrimientos? Es algo que, hasta donde entendemos, no predomina en tu obra cuentística. ¿Podría decirse que esta novela marca un hito en la última narrativa de tu país y hasta en tu propia estética?

P.S.: Escribí cuatro novelas: Aparte del principio de la realidad, de 1997, mi primera novela y la única editada antes de Perdida..., Un fragmento de la vida de Irene S. escrita en 1998 y próxima a editarse en abril por editorial Colihue, Causa y efecto, del 2000 y que espero y deseo se edite este año. Más la nouvelle que ganó el premio González Castell, Caminando sobre vidrio molido. Las cuatro tienen mucho humor. El humor me aparece más cuando estoy relajada en un texto, en la literatura infantil o en la novela, no en el cuento porque exige mayor tensión y no podés deslizarte hacia el chiste o el sarcasmo con tanta facilidad. Ignoro si Perdida... marca un hito, ojalá lo haga, de todas maneras mis pretensiones bastan con que sea un texto que acompañe al lector, que le dé calidez, y compañía, que lo haga pensar en sí mismo, que le ayude a encontrarse. Me gusta que mis textos creen un vínculo de empatía con el lector. La literatura argentina está marcada por el sufrimiento y la solemnidad. Pocos autores se atreven a desenmascarar el mito de que porque haya humor no hay seriedad. El humor es algo serio y tan comprometido como la protesta social.

S.L.: ¿Qué opinas del panorama actual de la narrativa argentina? En torno a ti, autores como Rodrigo Fresán, Federico Andahazi, un referente más joven que es Andrés Neuman. ¿Te satisface la Argentina literaria de hoy en día?

P.S.: La Argentina literaria de hoy día no me satisface pero no por los autores contemporáneos. Sino porque muchos grandes futuros escritores están ocultos –el mercado editorial de nuestro país no los contiene- o en el extranjero. Hay muchísimos excelentes escritores de mi generación un poco al margen del mercado. No sé cómo se puede cambiar eso: habría que cambiar de mundo.

S.L.: ¿Qué tan importante es para ti fomentar el habla argentina? A nivel hispanoamericano muchos autores coinciden en la proliferación de un lenguaje neutro, quizás influenciado sobremanera por la televisión. ¿Consideras que se trata de una pérdida de identidad, un retroceso cultural, o simplemente una forma válida de liberación artística?

P.S.: Creo que cada texto que escribís te pide un lenguaje. Cuando yo empecé a escribir me interesaba que me pudieran leer sin dificultad la mayor cantidad de lectores posibles. Por eso el exceso de coloquialismos no me gusta. Pero siempre está la marca de tu nacionalidad, de tu identidad. Cuando Robert Graves escribe Yo, Claudio lo hace con una amenidad y una fluidez inglesa. No puede ser de otra manera. Nadie puede cambiarse el color de piel (al menos todavía). Los países latinoamericanos sufrimos un poco la tiranía del mercado editorial, en cuanto a ventas y a tomas de posición. Si te editan en tu país, tenés que vender una cantidad suprema de libros y en lo posible, rápido. Si te editan en España, hay que eliminar modismos que dificulten la lectura de un lector español. En su momento, cuando editaron a Rulfo en España –y Rulfo ya era quien es- modificaron más de mil vocablos. Eso es una violencia y una necedad.

S.L.: Eres una escritora de oficio, siempre he tenido la imagen de una Patricia Suárez meticulosa, que sigue un régimen de sol a sol. Alguna vez comentaste a Los Noveles: "Me gusta contar historias. Me gusta imaginarlas. Me gusta andar días y semanas con una historia en la cabeza que va buscando su forma para ser contada. Cuando voy por la calle, parezco un zombi, siempre estoy pensando en aquello que deseo escribir. Me gusta la adrenalina y luego la oxitocina que se liberan mientras uno está escribiendo. Me gusta levantarme en la noche, presa de una obsesión por cambiar una coma por un punto y coma, por ejemplo." ¿Crees que ese es el sino de un escritor/escritora? ¿Son los artistas de la palabra esclavos de sus letras?

P.S.: Sí, sin duda. ¿Cómo es ese dicho que dice algo así como que sos dueño de tu silencio y esclavo de tus palabras? Bueno, algo así es. Siempre debés responder por lo que escribiste. Por algo lo escribiste. No podés hacerte el tonto. Escribir no es como posar desnuda en un almanaque: no se puede decir: ‘era joven y necesitaba dinero’, donde firmaste estás vos. A nadie más se puede luego pedir cuentas.

Ameghino Editora, 2000

 

Homo Sapiens, 2002

S.L.: Es fascinante cuando se hace referencia a la diversidad de géneros que dominas. La dramaturgia, sin lugar a dudas, es uno predominante luego de la narrativa. Eres autora de piezas teatrales como La señora Golde, La varsovia, Besaré tus pies. ¿Dirías que eres mejor narradora porque también eres dramaturga o son campos disímiles para ti?

P.S.: Sí, claro. Creo que soy mejor narradora porque también escribo teatro. Me interesé en distintos para llevar agua para el molino de la narrativa; espero que se haya cumplido. Pero no puedo decir que sea mejor dramaturga porque soy narradora: estoy aprendiendo.

S.L.: Tienes dos poemarios en tu haber, Fluido Manchester y Late, no obstante, esos libros no dejan de manifestar tus dotes de narradora. ¿Qué tan lejos está Patricia Suárez de una poesía absolutamente nítida, si es que existe algo semejante?

P.S.: Comencé a escribir poesía para conocer de qué se trataba. Mi nave madre es la narrativa y creí que escribir poesía ayudaría a mis narraciones. Pero en la poesía me falta muchísimo para comprender el funcionamiento del género, o para decirlo de una manera más humana: cómo se escribe un poema.

S.L.: Este número de Los Noveles podría titularse: Veintitantas locas que escriben, Damitas mecanografiadas, etc. Dime, P.S., ¿qué lugar ocupa lo "femenino" en tu obra? ¿Sientes que por pertenecer a ese género estás obligada a escribir para mujeres o, simple y llanamente, haces literatura como quien va a una peluquería unisexo?

P.S.: Hago literatura como la hago, para todo el mundo, para mí misma, para mis seres queridos. Es como lo que decía antes de la nacionalidad. Soy mujer y no se puede cambiar. No depende de un acto de voluntad o de deseo, es así. Veo el mundo distinto a como lo ve un hombre simplemente porque soy mujer y veo el mundo de manera singular porque soy un individuo único y singular como lo es el lector, el entrevistador y cada persona.

S.L.: Háblanos un poco de tus próximos proyectos. ¿Adónde quieres llegar con tu literatura?

P.S.: Como en todo, a lo más alto que se pueda. A no ser olvidada. A que si el mundo estalla y en 3000 años vienen marcianos y ven un libro mío, digan: ‘Caramba, escribía bien esta mujer...’

S.L.: Sabemos que has dictado numerosos talleres e inclusive publicaste un libro titulado La escritura literaria: Cómo y qué leer para escribir. Si tuvieras que darle tres consejos valiosos e imperecederos a quien recién escoge el camino de la literatura, ¿qué le dirías?

P.S.: Leer y leer sin descanso. Escribir y no romper lo escrito. Sin descanso también. No considerar los primeros fracasos, sino pruebas para seguir adelante. Y eso.

Teatro Vivo , 2003

S.L.: Finalmente, y de vuelta a la trivialidad, ¿podrías decirme cuándo me vas a mandar una foto de esa niña que acabas de traer al mundo?

P.S.: Ya mismo, preguntón.

 


   

patricia suárez | Argentina, 1969 | @ Escritora y periodista cultural. Ganadora del Premio Clarín de Novela 2003 con la obra Perdida en el momento. Ha publicado la novela Aparte del principio de la realidad y en 1997 obtuvo uno de los premios en el Concurso Juan Rulfo con el cuento Historia de Pollito Belleza. Su novela inédita, Flor de lino, fue finalista del XL Premio Casa de las Américas. También es autora de Rata paseandera, La Italiana y otros cuentos, Completamente solo, La flor incandescente, de los poemarios Fluido Manchester y Late, de obras teatrales como La varsovia y Las polacas y del ensayo La escritura literaria. Recientemete recibió el premio Rafael González Castell, otorgado por el Ayuntamiento de Montijo, Badajoz, por la novela Caminando sobre vidrio molido. Página web en LOS NOVELES: Patricia Suárez