| 
contenido

anterior

siguiente
|
|
lui/lei
-poema dialogante-
Lui:
¿Por qué lo haces?
Lei: Placer...
Lui: No te creo.
Lei: Es que es precioso saberte deseada, saber que despiertas
en todos y cada uno de ellos esa sensación de excitación,
de curiosa expectativa, saber que saborean mentalmente tus pechos,
que te imaginan húmeda y palpitante a su tacto...
Lui: (grita) ¡Para, para, por favor, para! Asegura que me
amas.
Lei: Te amo, solo a ti, te amo tanto que lo siento en las puntas
de mis dedos, como estrógeno, como burbujas, como bandadas
de loros de colores.
Lui: ¿Y entonces?
Lei: ¿Qué?
Lui: ¿Por qué me haces daño? ¿Por
qué vas y no los besas pero los incitas sin desearlos,
por qué proclamas tu poder moviendo el cuerpo, alborotándoles
la mente con provocaciones?
Lei: Es un vicio, ¿lo comprendes?, ya te dije que me encanta
hacer surgir ese deseo, tanta violencia visceral en torno a mí,
a solo un contorno, a solo una silueta, a solo unos cuantos movimientos.
Cuando llegan y me hablan, el placer crece, los encanto, mis ojos
son de serpiente, sé perfectamente cómo hacerlo
aunque no lo medite, sale de mí.
Lui: Pero, ¿por qué me haces daño?
Lei: Porque te encanta.
Lui: (grita, llora) Estúpida, parece que no te percataras,
te vuelves malvada de pronto, no te inmutas, te da risa, placer
dices, te da placer y me da placer que juegues de esa puta forma.
Lei: Te amo.
Lui: Yo te amo tanto que te creo.
Lei: Te amo, ellos son desechables, son de humo, son instrumentos
para divertirme, no tiene sentido que te duela, no tiene sentido
que te hieran.
Lui: Pero no son ellos, eres tú.
Lei: Son ellos, los espectros, es su deseo, mi mecanismo es infantil,
vicioso, compulsivo, pero no hiriente, es solo un juego, un intercambio.
Lui: Sí, placer por deseo, como todo, como siempre.
Lei: Provocación por deseo, y tanto del deseo como de la
provocación, placer.
Lui: ¿Y por qué no los besas? ¿Por qué
no te regodeas con su saliva dejando tu cuello frutal expuesto
a sus dientes caninos?
Lei: Así les daría el poder, se los daría
con mi aliento. A mí me gusta ganar siempre.
Lui: Pero yo pierdo.
Lei: Porque te encanta. Sabes que podrías atarme, tenerme
a tu merced, esclava, sumisa absoluta, pero si me dejas sin deseo
un momento, si me dejas sin tu dominio necesito irme y jugar en
otros lugares. Debo encontrar mi alimento, como un animal, encontrar
alguien que me deje comer de su energía.
Lui: No te entiendo.
Lei: Yo sí. Sí me entiendo.
Lui: Pero, ¿me amas?
Lei: Te amo, me metería en un volcán por ti.
Lui: Yo te amo.
chorro de quásar
Billones
de entregadas mariposas
tornasoladas
dulces
de azúcar glass y con una cerecita.
temerosas del frío
inflamadas de cesación
escupiendo miedo gris
miedo negro
miedo del más blanquecino y enharinado
Su capita plástica con rombos amarillos la protege de la
lluvia
sus botitas de hule a juego
un paraguas enorme con mango lujoso
un paraguas resistente y el cinturón de seguridad
bajo el brazo la pinturita que hizo
de dos monstruos devorándose
una cara cortada a la mitad
sin ojos
otra cara completamente maquillada
en fucsia
malva
turquesa y brillantina
las uñas afiladas-espadas de defensa
aquí
ella puede contratar el autobús entero para irse a casa
con sus botitas de rombos
con sus pestañas moradas
y ese autorretrato que entrega mañana en Pintura V bajo
el brazo
sus amigos se toman tequilas con toronja y sal
en el bar más de moda.
Ella fuma cigarros con estrellas en el filtro.
Billones
de fantasmas con alas de mariposa
Inmensas alas que despiden olor a miel
dragón dorado y fétido de cavernosos recuerdos
tu sangre infantil
me es útil en estos casos
pócima ingrávida, viscosa
sí sí me tomaré todo ese jarabe que dice
CEREZA en su tapa imposible.
estaba
toda salpicada de polvo, se quedó dormida en la colinita
con unas llaves moradas como almohada
el olor a tequila y cigarros estrella es inconfundible
¿retrato?
sí sí sacó la mejor calificación
siempre
se tomó el jarabe
se sentó en la primera fila
se puso el cinturón
dejó de fumar
dejó de beber tequila sour
tiró las pestañas moradas a la basura
y el autorretrato está en otro país asustando a
los jardineros que lo ven por ese ventanal hexaédrico...
todo país es un país en donde ella puede pagar ese
avión que la llevará siempre a casa
de vuelta
devuelta a la cueva
no le da miedo nada mientras pueda volver a ponerse las botitas
y las alas de mariposa de papel celofán
-el vitral-vida-
sin título cuatro
Mi
colección de ágiles adioses se ha estancado en ti
no me lo explico
La historia circular de vientos viajeros me persigue
me pisa los talones
Se destruye de clasificar sus heridas
De ir deleteando cada trazo pasado,
...son tantos son tan variados...
carpeta uno carpeta dos carpeta cincuenta y cuatro
adiós ingenio sin dirección
ahora soy un sosegado detalle.
working girl
un
escritorio blando, empolvadito
con papeles logotipeados en celeste
datos vacíos
listas con números cambiantes
tengo cifrado el día completo a merced de una cafetera
azul.
un
escritorio blando, empolvadito
que me espera cada día para que me deshaga sobre él
la
silla roída por un ratón grisito,
que mastica mis vasos plásticos de café por las
esquinas.
feliz el día en que un chocolate con envoltorio morado
está al lado de la cafetera.
solo ese día: sonrisas y cómplices.
Por
ratos quisiera otro chocolate, con envoltorio rojo o azul, otro
escritorio, firme y transparente, nítido a las manos enguantadas
de una peruana morena.
Beber
en tazas con dibujos de flores, de cerámica moderna y un
Lindt o un Ferrero que me alegrara el día frente a la Macintosh
G-4 siempre pensante y detenida en Photoshop 8, 9, SP, XT, JR...super,
maxi, mega...
La
ratita roedora viene en la noche y me descoloca los lápices
sin punta, los bolígrafos marca BIC, el cuaderno a cuadrícula
con las esquinas maltratadas, dolientes de paciencia forzada.
Yo
que sé pintar.
paisajística
el
paisaje se torcía sobre un eje pendular
para que pensaras que recorrías un espacio interno
vórtice
curvado de tránsitos humanos
sabías
que ese preciso montículo no había sido conquistado
por mano humana
que
esa seda húmeda de piel
no era de nadie
la
pertenencia avara te destruía los ojos
comiéndote a remolinos blancos
devorando tu arena fluorescente
él
era el tifón de estímulos
que te surcaba la piel.
fuiste
minuto acariciado
minuto ovillándose
minuto volando cristalino
sobre el paisaje negro
sobre los reflejos blancos
el campo abierto se quejó de inundaciones
de incendiarse falsamente
se quejó de divagaciones en forma de espiral
y
así
riendo
te estrellaste contra humo acuoso
un abismo
e indiferencia
to play dress up –dialogante
erótico-
L:
¿Gozaste?
E:
Sí, todos mis poros están erectos
Apaga esa vela
L:
(sopla) Me encanta ver los dibujos del humo blanco sobre fondo
negro
Huele a cera
E:
A que no sabes dónde estoy
Intúyelo por mi calor
L:
Voy a pararme, si me caigo, es tu culpa
E:
Quédate sentado. Solo sígueme con tu olfato, como
un perro. Encuentra las estelas de mi aroma que se aferran al
aire oscuro
L:
Ven solo un segundo, quiero intuir el brillo en tus ojos, quiero
que los ojos se encuentren sin encontrarse, que por su sola acuosidad
se imanten.
Dime que haremos lo del disfraz
E.
La lycra es tan sensual sin ser seda
Estoy poniéndome unas medias (espero que sean las blancas)
Dibujos blancos en el negro de mi cuerpo ahora sin forma
Me acaricio los pezones con el terciopelo
La lycra aprisiona mis piernas, mi sexo, mis caderas. Me hago
conciente de la firmeza del material con que me cubro, de la forma
en que se hace recipiente de mí
El terciopelo cae sobre mis hombros, benévolo, se hace
mi propio calor, me abraza, se adhiere a mí con suavidad
de piel, me protege.
L:
Debe ser un vestido largo
E:
Un tacón de uno, un tacón de otro, cuál será
cuál
Por mis manos reconozco mi soporte, soy alta, mis piernas se contraen,
los glúteos elevados, el placer de esos 10 centímetros
ficticios, pura simulación. Me tambaleo.
Guarda el equilibrio, está en los oídos
Fetiches
torturadores
soy suya.
L:
Puedo imaginarte ahora, maga mía
El misterio está en su tacto
Prende la vela
cuida de no quemarte
©
Beatriz Bonduel
|