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cartografía

(para I.)

en lo subrepticio
en el pálido mapa
-lenta cartografía
azarosa-
de los cuerpos

sobre lo tantálico
lo dionisiaco
que se agita y se revuelve
-serenas piedras
engarzadas-

entre las luces de Bengala
los fuegos de San Telmo
y los vientos alisios
-antiguos instrumentos
de medición-

pero en lo que trasciende
y completa
-naves que nunca
naufragarán
en las almas-

te encuentro

te hago mío

dejo un nuevo hito
en las rutas
que a diario te trazan

.

fuego en el horizonte

rejunto unas ramas secas y olvidadas
me amparo en la sombra de un árbol inexistente
insuflo aire que contenga partículas de tu sabio nombre
digo dos o tres palabras a modo de falso ensalmo
me persigno
escupo tres veces seguidas sobre el amplio círculo terreno
poseída giro en derredor
despidiendo haces de mi propia lumbre
entrecortadamente aspiro aspiro aspiro
lentamente expiro hembras anudadas en mis huesos
y tras abrir el cauce de mis venas
-en pleno paroxismo boquiabierto-
acerco las chispas audaces de mi pelo
y prendo fuego al horizonte
a esa línea perversa
que ya nunca podrá alejarte
ni volverte aún más ajeno


la boca avanza

la boca avanza porque es su destino avanzar
es su destino de encarnado palacio inmóvil
de alcázar tramposo y movedizo

la boca avanza, beso, porque no puede sino avanzar
avasallar, tentar el dulce vacío
arroparse en el trasmallo de otros labios
y con su lengua dibujar arabescos que la vuelvan inolvidable

avanzás, boca, sobre mi boca
me despojás de lágrimas y mañanas
me contás cuentos orientales
absurdas fantasías que nunca se cumplirán

avanzás, lenta, poderosa, boca sobre mi boca
laminás todos los contornos
abrís cauces en el desierto más seco
dividís las aguas de mi eterno deseo

la boca avanza porque es su destino avanzar, beso,
es su destino de bóveda palatal
instrumento y caja de resonancia al mismo tiempo
laúd con el que todas las noches aúllo


oficio de quilla

alejada y momentánea por la marea
me cubro con su sombra
una noche que ya parece alga brea y barca perdida

estrujada y empalidecida por la espuma
movediza entre peces y escamas de acero
pulposa espero en la medianoche donde nadie me auxilia

asolada por el recuerdo
embravecida por el secreto vaivén
corro por la orilla de un océano que no tiene fin:
los caracoles me sonríen pero no tienen tu risa
-ni tu música ni el hijo que nunca vino-

alejada estremecida por el témpero marino
cruzaré la distancia que me queda
y en la bajamar -sola- oficiaré de quilla


bajo su imperio

bajo su imperio llegué a creer
que hasta las larvas nacían de mis manos
que los élitros eran paradigmas de lo alto
que todo pujo es pujo de otro pujo

llegué a creer en la imprevisión
en la astucia de los saltos
en las miradas que se ocultan y escamotean
en todo lo que alguna vez creí pasado

creí en los mares que pueblan los abismos
las grutas que se llenan de aire y contenido silencio
las aves que ya no vuelan en círculos
los lobos que no muerden a Caperucita

pero es que no hay remedio ni pócima
no hay ungüento ni bebedizo posible
no no porque está claro -tan claro-
que el deseo no crece en la costumbre


alguien grita su nombre

en la tormenta alguien grita su nombre
alguien que no debo ser yo
sino alguna de las rabiosas hembras que me habitan
una de las que aúlla cada vez que él se va
y se retuerce gime y se desgarra
y me jura que nunca más se va a dejar atrapar
por su profética barba su negra mirada y su risa de fauno
llorando me dice me suplica y me ruega que ya no le haga caso
que ya no le crea nada
que me declare muerta y vencida para siempre

debe ser una de ellas sí
una de las más bravas
una de las que siempre añora
sus huellas en las sábanas revueltas

.,

en el atrio de la imaginación

(para I.)

en el atrio de la imaginación
juego a que soy otra
-aunque siempre sea otra-
y me revuelco con los otros
le doy la espalda a tus corceles negros
invito a todos a la fiesta impúdica del Omphalos
molesto con mis ruegos a la serpiente Kundalini
me vuelvo tántrica y sedosa
adquiero ribetes que me guardo bien de enseñarte
abro mis sábanas a todo el que pase y vea
y soy Naná
Khrysé
una lánguida prostituta de Bohemia
un esqueleto sensual colgando de tus tripas
me desvisto como quiero
duermo sin nombrarte
y río al tiempo que me sumerjo en el pálido Leteo
porque en el amplio recinto de la imaginación
hasta puedo creer
que un día
vendrás
me devorarás
y nunca nunca nunca
saldré de tu purpúreo averno

 

© Analía Pinto


   

analía pinto | Argentina, 1974 | @ Escritora y editora autodidacta. Amante insurrecta de la literatura en todas sus formas. Estudiante de la carrera de Letras a ratos (1997-2001). Actualmente, editora del boletín literario quincenal La Granda Milito y co-directora del foro de creación literaria Azul y Palabras. Tiene tres menciones de honor recibidas en concursos de poesía (Cáthedra, 1996; Azul, 2003; Editorial Bellvigraf, 2003). Sus poemas han sido publicados en varias revistas virtuales y en antologías como Delirios Floridos, La caza del hombre, Imágenes Terrestres y Escritores hispanoamericanos en el mundo. Página web: Analía Pinto


ellas: la primera vez