No quiero sus odios, ni sus traiciones

Lo quiero puro, lo quiero alegre:
Severo, triste, gallardo y limpio.
Callado paño seré a su lado,
dormida entonces y abandonada.

Soy la historia, soy la lluvia.
Desamo en la verdad y floto inerte.
Soy estribillo de canto culto.

Ya no imagino unos ojos verdes,
tampoco azules pues ven igual.
Ya no persigo el amor eterno,
vulgar extremo, mediocridad.

Plácida poso sobre la aurora.
Soy un ripio, no tengo dientes.
Soy tan ácida y dulce.
Soy la muerte.

(De Calambuco de orquídeas)


al borde del ser


El destino aprieta
(como un torniquete).
Se pierde su voz.
Pierde la lucha,
gana una poesía.

El olor de su seno
en la mano vacía de fragor,
calienta la raya, la costura
del sol.
Remienda su velo, fulgores
de estrellas dormidas.
Terraza de un alma lejana
en la que se pierde su ilusión.

El momento inspira.
El sufrimiento consume,
envuelve en la sombra desnuda
su voluntad.



(De Marcas de sal)

sollozo de una llama silenciosa


---------------------------------------------------------"Allí donde el cucú
----------------------------------------------------------desapareció
----------------------------------------------------------hay una isla."

----------------------------------------------------------Matsuo Bashó


Cada día se me acorta más el tiempo
El viento mueve cadillos que se pegan al cuerpo.
La anilina ya no cubre ni mis canas.
La morfina un pirulí, una alegría más.
Mi intestino ya es inmune a la nuez
de la sagrada cáscara.

Mis dientes siempre blancos empiezan a secarse.
Una sonrisa tan mía se pierde en la lluvia
que cae sobre el aroma de algún otro café.

Añoro el ruido del silencio del mar
y la carne dulzona del agua de coco biche.
Siento la lejanía tan larga como la tortuga
que se pasea enigmática sobre el lomo del tiempo
y la ceniza abstraída vuelve a mí,
la insensata.

Cumbia, no me abandones en este llano sin sal,
en esta gallera consoladora de leyendas.
Déjame oír el son que respira mi sangre
y mi cadera que apriete su calor.


dualidades del ser

------------------------------------------------------"…no es que pretenda tocar con las manos el cielo"
--------------------------------------------------------Safo


No sé, no sé, no sé qué me pasa.
No tengo argumentos, no hay rezos que valgan.
Hay un maldito inquilino dentro de mi estaca.
Ya no paga arriendo, ni siquiera se baña, come
y me carcome las entrañas.
Estoy en ese punto en el que ni Melquíades
podría regresarme a la esperanza.
El punto del destello en que las trinitarias siguen floreciendo
y hay más mariposas que en el propio Macondo.

Me falta comer cal, vestirme de negro y echarme a la pena,
creer que ya está muerto el tunante en la niebla.

(De Cocos de barro cocido)


© mayra margarita mendoza torres


mayra margarita mendoza torres | Colombia, 1955 | Originaria de Cartagena de Indias. Licenciada en Psicología General, con una especialización en Psicología Clínica Infantil y Master en Administración de Empresas. Es autora de los poemarios: Marcas de sal, Calambuco de orquídeas y Cocos de barro cocido. Ha participado activamente de ciclos literarios en América Latina y fue invitada al XVIII Encuentro Nacional de Poetas Colombianas en julio del 2002. Ha representado a su país en el X Encuentro Internacional de Mujeres Poetas en el País de las Nubes, Oaxaca. México. En el año 2003 obtuvo Mención Especial en el Concurso Internacional de Poesía Videncia. Sus obra ha sido publicada en diarios y revistas en España, Colombia, México, Cuba y Argentina. Reside en Buenos Aires.