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Las obras publicadas en Los Noveles son propiedad intelectual de sus autores.
Revista de literatura Los Noveles © 2001-2005
ISSN 1547-8114

 

 

 

BE COOL, HONEY BUNNY

 

I. Dios desvió las balas

Después del milagro que presencié hoy, he decidido renunciar a la vida que he llevado por quince años. Antes, sin embargo, entregaré este maletín a su verdadero dueño, cumpliendo así con la última obligación que tengo, pero luego me echaré a andar sin rumbo, iré de pueblo en pueblo, conociendo personas que jamás he visto, hasta que el Señor me detenga donde Él desee que me quede. No me importa cuántos años tarde en llegar a mi señal, ni todos los arenales que deba cruzar descalzo, o las piedras, sé que este viaje me enseñará lo que aún no he aprendido.

Mr. Brown

Déjenme contarles de qué va Like a Virgin. Like a Virgin es una metáfora. Una metáfora de la verga más puta que jamás haya existido. No es acerca de la muchacha bonita que conoce al chico tierno y bla, bla, bla. Esa es True Blue. Yo estoy hablándoles de Like a Virgin. Déjenme contarles bien. Like a Virgin va de un johnny cualquiera, sin diplomas, sin sueldo, un perro cualquiera, de esos que cagan en los cruces, que por esas maricadas de la vida es, además, una máquina para el sexo, pero cuando digo máquina imagínense un puto panzer alemán barriendo con una villa polaca llena de gordas tetonas, como las sebosas de Fellini, ¿estamos?, las madres de las ubres, hechas mierda por el arrastre de los rodajes del tanque más hijodesumadre del Tercer Reich: ahora visualicen una teta como un melón y la boca de fuego que avanza y el tejido adiposo chorreando, toda una masa de mierda que se esparce porque el panzer sólo marcha y retrocede como si corriera de un extremo a otro de un puto subeybaja. Así. Una máquina es ese hijo de la gran puta. O sea, de día, de noche, por la tarde, cuando se cepilla los dientes, en el metro, en los ascensores, en la cola para renovar su licencia de conducir, las 24 horas: verga, verga, verga, verga, verga, ¡verga! Entonces, un puto día, la muchacha se encuentra con este hijo de su madre, que le ha caído del cielo, un milagro del carajo el marica, multiplica pescados, levanta lázaros. O sea, este malparido es Charles Bronson en The Great Escape. Cava túneles el hijo de puta. Ahora ella está recibiendo hasta por las fosas nasales, por los poros. Esta joyita siente algo que jamás en su puta vida se imaginó. Le duele. Le duele como la mierda. A estas alturas de la vida su coño debería ser un chicle, el colchón de un prostíbulo, pero cuando este hijo de puta se la tira, le duele de tal forma que le hace recordar la primera vez. El puto dolor que le causa la verga más jodida del mundo le está recordando la primera vez que se la jodieron, lo que es ser una virgen. O sea, nada más y nada menos que el coño de Rosetta en Dos mujeres. Rosetta con el coño latiendo después de que una cuadrilla se la tira dentro de una iglesia. ¿Me siguen? Por eso digo que Like a Virgin es una metáfora.

III. La severa mano de Pai Mei

Si están aquí es para aprender los misterios del Kung Fu, no los de la lingüística. Si no pueden entenderme, entonces me comunicaré con ustedes como lo haría con un perro. Les gritaré como si fueran perros, escucharán su nombre como si estuviera llamando a un perro, hasta que me entiendan.

En este templo aprenderán a concentrarse. Dejarán atrás las artes pueriles de la espada samurai, que son solamente mañas para las cabezas huecas y cobardes. Sus brazos y pies me pertenecerán hasta que dominen los secretos marciales de Shaolin.

Veamos, entonces, qué tan diestros son en verdad al abstraerse, y si han sido entrenados como dicen. Escojan un arma de entre todas mis armas e intenten hacerme daño, bastará un solo golpe para convencerme de su habilidad. Si son capaces siquiera de rozarme, me arrodillaré ante ustedes y les llamaré maestros.

Mr. Blue

¿Cuál es True Blue?... Yo no soy un fanático de Madonna. Sólo me gustan sus primeras canciones: Lucky Star, Borderline, pero el día que empezó a cantar Papa Don't Preach le disparé a la radio. De golpe, un solo tiro. Lo que sucede es que cuando pienso en cantantes de los ochenta, pienso en Chrissie Hynde:

Middle of the Road, Back on the Chain Gang… La Hynde. Sólo fíjense en la manera en que carga una guitarra. Eso es obvio. Pero Madonna… Durante toda su carrera, Madonna sólo ha tratado de demostrar dos cosas: que puede ser un sex symbol como Brigitte Bardot y una Bette Davis italoamericana, en cambio Chrissie Hynde no tiene que demostrarle nada a nadie. Solamente fíjense en la manera en que toma un micrófono. Pero eso es algo que no les gusta escuchar a los fans de Madonna. Los fans de Madonna celebran todo: desde Warren Beatty hasta la Cábala. Y si un martes Madonna lleva a su hija a sacarse una muela, ese mismo martes habrá una muela diva en Vegas. Así es. Las nuevas generaciones se aferran a la nada que aprenden en talkshows y películas de Julia Roberts. De eso no me cabe la menor duda. A veces, cuando regreso a mi apartamento después de un atraco, al destapar una Sam Adams, no puedo más que cerrar los ojos y recordar que alguna vez hubo otra época. Una época sin incomprendidos. Como cuando era niño, ¿saben? Cuando yo era niño en Horse Shoe, North Carolina, mi madre nos servía grandes vasos de leche, waffles, y sándwiches de peanut butter & jelly.

V. Bill

La mitología que rodea a un superhéroe me parece fascinante. Tienen, por ejemplo, el caso de mi favorito: Superman. Tal vez Superman no sea un gran comic artísticamente hablando, no está tan bien dibujado como otros títulos, pero si nos abocamos solamente a su trasfondo mitológico, Superman no es sólo grandioso sino único. Todos los superhéroes parten de la misma condición: existe el superhéroe y existe su alter ego. Batman es Bruce Wayne, Iron Man es Tony Stark, Spiderman es Peter Parker. Cuando ese personaje, por ejemplo, se levanta por la mañana, sabe que es un muchacho llamado Peter Parker, y debe ponerse un disfraz para convertirse en Spiderman. Esa sola característica es la que diferencia a Superman del resto de los superhéroes. Superman nació siendo Superman. Cuando Superman despierta, es él. Su alter ego es Clark Kent. Las gafas, el pelo engominado, el traje de sastre, son todos elementos que Superman utiliza para mimetizarse con los demás. Clark Kent es, en realidad, la imagen que Superman ha fabricado de los hombres. ¿Y cuáles son las características más llamativas de Clark Kent? Kent es débil, inseguro, un cobarde. Así es como Superman nos ve, y esa es la crítica que Superman hace de la humanidad.

Nice Guy Eddie

¿Han escuchado el show de K-Billy, Super Sounds of the 70's Weekend? Cuando venía para acá lo tenía en la radio. Tocaban The Night the Lights Went Out in Georgia, de Vicki Lawrence. ¿La recuerdan? Pues yo no había escuchado esa canción en años, por lo menos desde que estaba en todas las radios y Vicki Lawrence hacía el papel de Mamma en El Show de Carol Burnett. Debo haber escuchado esa canción un trillón de veces cuando estaba en junior high, pero creo que nunca le presté mucha atención a la letra, porque cuando venía para acá me di cuenta de que la mujer que canta la canción es la misma que mata a Andy. O sea, la tía de la canción es la perra que dispara. Y no sé cómo diablos no me di cuenta antes si la puta canción lo dice muy claro. No sé. La cosa es que a veces uno escucha una canción y repite el coro todo el puto día pero no sabe por qué carajo se apagaron las luces en Georgia. Y hay coros muy jodidos. El de I Want to Take You Higher, de Sly & The Family Stone, por ejemplo: Boom shaka-laka-laka Boom shaka-laka-laka, y no para de mamar, carajo, todo el día: Boom shaka-laka-laka Boom shaka-laka-laka, Boom shaka-laka-laka Boom shaka-laka-laka, y piensas que ya se te fue de la cabeza cuando de pronto: Boom shaka-laka-laka Boom shaka-laka-laka, Boom shaka-laka-laka Boom shaka-laka-laka, y ya no te lías y le pides nomás una con tocino y queso a la negra que te atiende en Jack in the Box con ese puto Boom shaka-laka-laka Boom shaka-laka-laka retumbando en tu oído. Porque así suceden las cosas. Como en esa película que se llama Clerks, por ejemplo. Tremenda suerte morirse con el pene tieso en una bodega, pero la vida continúa con su misma mierda. Y las bodegas siguen vendiendo Coca-Cola y Doritos a los niños con caries, y cada vez que veo a la perra de Amber Lynn en Jane Bond Meets the Man with the Golden Rod, me alegra que alguien haya inventado la pornografía.

VII. El insomnio de Mr. White

No he visto a Alabama desde hace más de año y medio. Cada quien tomó su camino en Baltimore. Ella por la carretera hacia D.C. y yo por la interestatal hacia Virginia. Se hace difícil mantener la cabeza fría cuando cometes atracos cada dos meses. Bama es de cierta forma y yo de otra. A ella le gustan los acuarios y a mí no me caben en la cabeza las alimañas, tengan branquias o patas. Pero aun así...

Sé que ahora trabaja con un tal Frank Maggar, un matoncito del medio oeste que quisiera ser Steve McQueen en The Getaway, no hace mucho escuché que asaltaron una sucursal del Chevy Chase. Hubo un muerto, según me contaron. Yo pienso que debió haber sido una bala de ese imbécil de Maggar. Conozco bien a Bama, ella nunca pierde la calma cuando está trabajando. Lo sé porque solamente me apuntaba a mí cuando le decía que la quería. Pero la conozco y sé que jamás desperdiciaría una bala en un pobre infeliz como el cliente de un banco. Es la mejor ladrona del mundo.

Sé que yo no decidí tomar la interestatal hacia Virginia. Fue Alabama quien lo hizo, las mujeres son siempre quienes deciden. Los hombres, por el contrario, nos subimos a un Chevy Impala y escuchamos I Can't Tell You Why de The Eagles, porque sólo somos rudos hasta el día que nos rozan una mejilla. Es algo que sucede desde las cavernas. Tal vez por eso extraño tanto sus manos largas y al goldfish y su pecera.

En las redacciones de los diarios, siempre comparan a las parejas de ladrones con Bonnie y Clyde, pero no todos los ladrones que se quieren son como ellos. Ellos murieron juntos en una emboscada en Louisiana. Alabama y yo, en cambio, nos vimos por última vez a la orilla de una carretera. Cuando apreté su mano, Alabama me entregó la llave del cuarto de motel donde pasamos nuestra última noche juntos. Es esta:

Dijo que algún día nos encontraríamos otra vez en ese mismo lugar. Pero que debía irme.

Marsellus Wallace

Estoy convencido de que si practican lo que voy a decirles en este momento, llegará el día en que muchos de ustedes serán unos sonrientes hijos de puta. Deben saber que si hay algo cierto, es que en esta vida cada uno de nosotros es un boxeador. No todos los boxeadores, sin embargo, serán campeones. La verdad es que la mayoría nunca saldrá de su patio y de darle golpes torpes a una pared de ladrillos, esas son las personas que sólo nacieron con cierta habilidad para ensangrentarse, pero con nada más que un poco de arte bruto en los puños. Por más jodido que esto parezca, la habilidad y el arte no duran, y mucho menos ganan cintos de oro. Esa es una realidad muy jodida, pero es una realidad que todos ustedes deben aprender y tomar por el culo. Lamentablemente, el mundo está lleno de soñadores, soñadores que piensan que con su puta habilidad podrán llegar lejos, y así se dan palmadas todas las noches frente al espejo de un baño que huele a mierda. Para llegar lejos, y métanselo bien en la cabeza, no es necesario ser muy hábil con las manos. Algún día sabrán a lo que me refiero. Si es que en verdad quieren el cinturón, el dilema será uno y será muy simple: ser o no ser un medieval.

IX. The Undisputed Fate of Beatrix Kiddo

Cinco años atrás, si hubiese tenido que hacer una lista de imposibles, de cosas que nunca me sucederían, que Bill me disparara a sangre fría en la cabeza hubiera estado en el primer lugar de la lista. Nunca imaginé que una bala suya podría alcanzarme. Y no es que no creyera que él fuese capaz de hacerle algo semejante a una persona, después de todo Bill es un asesino, pero jamás pensé que él pudiera hacerme eso a mí.

La bala que disparó me dejó en estado de coma por cuatro años. Cuando desperté, inicié lo que algunos afiches cinematográficos describen como una ola de violencia y sangrientos desquites. Me he desquitado. Y he sido violenta. Para llegar a este punto tuve que asesinar a muchas personas primero, pero ya sólo resta una, la última, hacia ella me dirijo hoy, y cuando llegue a mi destino nadie lo impedirá, juro que partiré el corazón de Bill con mis manos.

 

Epílogo:

Big Kahuna Cortázar

Si yo fuera cineasta me dedicaría a cazar crepúsculos. Todo lo tengo estudiado menos el capital necesario para el safari, porque un crepúsculo no se deja cazar así nomás. Quiero decir que a veces empieza poquita cosa y justo cuando se lo abandona le salen todas las plumas, o de golpe queda como un loro enjabonado, y en los dos casos se necesitan una cámara con buena película de color, gastos de viaje y alojamientos previos, vigilancia del cielo y elección del mejor horizonte, cosas nada baratas, desde luego. De todas maneras creo que si fuera director de cine me las arreglaría para cazar crepúsculos, tal vez robando bancos o siendo un asesino a sueldo. En realidad, cazaría un solo crepúsculo, pero para llegar al crepúsculo definitivo tendría que filmar cuarenta o cincuenta, porque si yo fuera cineasta tendría las mismas exigencias que con la palabra, las mujeres o el vino.

El crepúsculo con el que suelo soñar se parece mucho a este:

Es un crepúsculo que vi en una película, pero que estoy seguro se halla en algún lugar de la tierra.

 

© Salvador Luis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Salvador Luis | Perú, 1978 | Nació en la ciudad de Lima y estudió dirección de cine y literatura en la Universidad de Miami. Es editor de las revistas Los Noveles y Revista Kitsch, y autor de libros inéditos como La circunferencia, Miscelánea o el libro geminiano y Todas las heces juntas. Ha escrito guiones cinematográficos y dirigido, con su nombre y apellido, Salvador Raggio, el cortometraje Doomsday (Premio a la Mejor Película de su categoría en el Festival de Cine Universidad de Miami 2003). Sitio web: www.salvadorluis.net