BE COOL, HONEY BUNNY
I. Dios desvió las
balas
Después
del milagro que presencié hoy, he
decidido renunciar a la vida que he llevado por quince años.
Antes, sin embargo, entregaré este maletín
a su verdadero dueño, cumpliendo así con la última
obligación que tengo, pero luego me echaré a
andar sin rumbo, iré de pueblo en pueblo, conociendo
personas que jamás he visto, hasta que el Señor
me detenga donde Él desee que me quede. No me importa
cuántos años tarde en llegar a mi señal,
ni todos los arenales que deba cruzar descalzo, o las piedras,
sé que este viaje me enseñará lo que
aún no he aprendido.
Mr. Brown
Déjenme contarles de qué va Like a Virgin.
Like a Virgin es una metáfora. Una metáfora
de la verga más puta que jamás haya existido.
No es acerca de la muchacha bonita que conoce al chico
tierno y bla, bla, bla. Esa es True Blue. Yo
estoy hablándoles de Like a Virgin. Déjenme
contarles bien. Like a Virgin va de un johnny
cualquiera, sin diplomas, sin sueldo, un perro cualquiera,
de esos que cagan en los cruces, que por esas maricadas
de la vida es, además, una máquina para el
sexo, pero cuando digo máquina imagínense
un puto panzer alemán barriendo con una villa polaca
llena de gordas tetonas, como las sebosas de Fellini, ¿estamos?,
las madres de las ubres, hechas mierda por el arrastre
de los rodajes del tanque más hijodesumadre del
Tercer Reich: ahora visualicen una teta como un melón
y la boca de fuego que avanza y el tejido adiposo chorreando,
toda una masa de mierda que se esparce porque el panzer
sólo marcha y retrocede como si corriera de un extremo
a otro de un puto subeybaja. Así. Una máquina
es ese hijo de la gran puta. O sea, de día, de noche,
por la tarde, cuando se cepilla los dientes, en el metro,
en los ascensores, en la cola para renovar su licencia
de conducir, las 24 horas: verga, verga, verga, verga,
verga, ¡verga! Entonces, un puto día, la muchacha
se encuentra con este hijo de su madre, que le ha caído
del cielo, un milagro del carajo el marica, multiplica
pescados, levanta lázaros. O sea, este malparido
es Charles Bronson en The Great Escape. Cava
túneles el hijo de puta. Ahora ella está recibiendo
hasta por las fosas nasales, por los poros. Esta joyita
siente algo que jamás en su puta vida se imaginó.
Le duele. Le duele como la mierda. A estas alturas de la
vida su coño debería ser un chicle, el colchón
de un prostíbulo, pero cuando este hijo de puta
se la tira, le duele de tal forma que le hace recordar
la primera vez. El puto dolor que le causa la verga más
jodida del mundo le está recordando la primera vez
que se la jodieron, lo que es ser una virgen. O sea, nada
más y nada menos que el coño de Rosetta en Dos
mujeres. Rosetta con el coño latiendo después
de que una cuadrilla se la tira dentro de una iglesia. ¿Me
siguen? Por eso digo que Like a Virgin es una
metáfora.
III. La severa mano
de Pai Mei
Si están aquí es
para aprender los misterios del Kung Fu, no los de la lingüística.
Si no pueden entenderme, entonces me comunicaré con
ustedes como lo haría con un perro. Les gritaré como
si fueran perros, escucharán su nombre como si estuviera
llamando a un perro, hasta que me entiendan.
En este templo
aprenderán
a concentrarse. Dejarán atrás las artes pueriles
de la espada samurai, que son solamente mañas para
las cabezas huecas y cobardes. Sus brazos y pies me pertenecerán
hasta que dominen los secretos marciales de Shaolin.
Veamos,
entonces, qué tan diestros son en verdad al abstraerse,
y si han sido entrenados como dicen. Escojan un arma de entre
todas mis armas e intenten hacerme daño, bastará un
solo golpe para convencerme de su habilidad. Si son capaces
siquiera de rozarme, me arrodillaré ante ustedes
y les llamaré maestros.
Mr. Blue
¿Cuál es True Blue?... Yo no soy
un fanático de Madonna. Sólo me gustan sus
primeras canciones: Lucky Star, Borderline,
pero el día que empezó a cantar Papa Don't
Preach le disparé a la radio. De golpe, un solo
tiro. Lo que sucede es que cuando pienso en cantantes de
los ochenta, pienso en Chrissie Hynde:

Middle of the Road, Back
on the Chain Gang… La
Hynde. Sólo fíjense en la manera en que carga
una guitarra. Eso es obvio. Pero Madonna… Durante toda su
carrera, Madonna sólo ha tratado de demostrar dos
cosas: que puede ser un sex symbol como Brigitte
Bardot y una Bette Davis italoamericana, en cambio Chrissie
Hynde no tiene que demostrarle nada a nadie. Solamente fíjense
en la manera en que toma un micrófono. Pero eso es
algo que no les gusta escuchar a los fans de Madonna. Los
fans de Madonna celebran todo: desde Warren Beatty hasta
la Cábala. Y si un martes Madonna lleva a su hija
a sacarse una muela, ese mismo martes habrá una muela
diva en Vegas. Así es. Las nuevas generaciones se
aferran a la nada que aprenden en talkshows y películas
de Julia Roberts. De eso no me cabe la menor duda. A veces,
cuando regreso a mi apartamento después de un atraco,
al destapar una Sam Adams, no puedo más que cerrar
los ojos y recordar que alguna vez hubo otra época.
Una época sin incomprendidos. Como cuando era niño, ¿saben?
Cuando yo era niño en Horse Shoe, North Carolina,
mi madre nos servía grandes vasos de leche, waffles,
y sándwiches de peanut butter & jelly.
V. Bill
La mitología que rodea a un superhéroe
me parece fascinante. Tienen, por ejemplo, el caso de mi
favorito: Superman. Tal vez Superman no sea un gran comic artísticamente
hablando, no está tan bien dibujado como otros títulos,
pero si nos abocamos solamente a su trasfondo mitológico,
Superman no es sólo grandioso sino único. Todos
los superhéroes parten de la misma condición:
existe el superhéroe y existe su alter ego. Batman
es Bruce Wayne, Iron Man es Tony Stark, Spiderman es Peter
Parker. Cuando ese personaje, por ejemplo, se levanta por
la mañana, sabe que es un muchacho llamado Peter Parker,
y debe ponerse un disfraz para convertirse en Spiderman.
Esa sola característica es la que diferencia a Superman
del resto de los superhéroes. Superman nació siendo
Superman. Cuando Superman despierta, es él. Su alter
ego es Clark Kent. Las gafas, el pelo engominado, el traje
de sastre, son todos elementos que Superman utiliza para
mimetizarse con los demás. Clark Kent es, en realidad,
la imagen que Superman ha fabricado de los hombres. ¿Y
cuáles son las características más llamativas
de Clark Kent? Kent es débil, inseguro, un cobarde.
Así es como Superman nos ve, y esa es la crítica
que Superman hace de la humanidad.
Nice Guy Eddie
¿Han escuchado el
show de K-Billy, Super
Sounds of the 70's Weekend? Cuando venía para
acá lo tenía en la radio. Tocaban The
Night the Lights Went Out in Georgia, de Vicki Lawrence. ¿La
recuerdan? Pues yo no había
escuchado esa canción en años, por lo menos
desde que estaba en todas las radios y Vicki Lawrence hacía
el papel de Mamma en El Show de Carol Burnett.
Debo haber escuchado esa canción un trillón
de veces cuando estaba en junior high, pero creo
que nunca le presté mucha atención a la letra,
porque cuando venía para acá me di cuenta
de que la mujer que canta la canción es la misma
que mata a Andy. O sea, la tía de la canción
es la perra que dispara. Y no sé cómo diablos
no me di cuenta antes si la puta canción lo dice
muy claro. No sé. La cosa es que a veces uno escucha
una canción y repite el coro todo el puto día
pero no sabe por qué carajo se apagaron las luces
en Georgia. Y hay coros muy jodidos. El de I Want to
Take You Higher, de Sly & The Family Stone, por
ejemplo: Boom shaka-laka-laka Boom shaka-laka-laka,
y no para de mamar, carajo, todo el día: Boom
shaka-laka-laka Boom shaka-laka-laka, Boom shaka-laka-laka
Boom shaka-laka-laka, y piensas que ya se te fue de
la cabeza cuando de pronto: Boom shaka-laka-laka Boom
shaka-laka-laka, Boom shaka-laka-laka Boom shaka-laka-laka, y
ya no te lías y le pides nomás una con tocino
y queso a la negra que te atiende en Jack in the Box con
ese puto Boom shaka-laka-laka Boom shaka-laka-laka retumbando
en tu oído. Porque así suceden las cosas.
Como en esa película que se llama Clerks,
por ejemplo. Tremenda suerte morirse con el pene tieso
en una bodega, pero la vida continúa con su misma
mierda. Y las bodegas siguen vendiendo Coca-Cola y Doritos
a los niños
con caries, y cada vez que veo a la perra de Amber Lynn
en Jane Bond Meets the Man with the Golden Rod, me
alegra que alguien haya inventado la pornografía.
VII. El insomnio
de Mr. White
No he visto a Alabama desde hace más de año
y medio. Cada quien tomó su camino en Baltimore. Ella
por la carretera hacia D.C. y yo por la interestatal hacia
Virginia. Se hace difícil mantener la cabeza fría
cuando cometes atracos cada dos meses. Bama es de cierta
forma y yo de otra. A ella le gustan los acuarios y a mí no
me caben en la cabeza las alimañas, tengan branquias
o patas. Pero aun así...
Sé que ahora trabaja con un tal Frank Maggar, un
matoncito del medio oeste que quisiera ser Steve McQueen
en The Getaway, no hace mucho escuché que
asaltaron una sucursal del Chevy Chase. Hubo un muerto, según
me contaron. Yo pienso que debió haber sido una bala
de ese imbécil de Maggar. Conozco bien a Bama, ella
nunca pierde la calma cuando está trabajando. Lo sé porque
solamente me apuntaba a mí cuando le decía
que la quería. Pero la conozco y sé que jamás
desperdiciaría una bala en un pobre infeliz como el
cliente de un banco. Es la mejor ladrona del mundo.
Sé que yo no decidí tomar la interestatal
hacia Virginia. Fue Alabama quien lo hizo, las mujeres son
siempre quienes deciden. Los hombres, por el contrario, nos
subimos a un Chevy Impala y escuchamos I Can't Tell You
Why de The Eagles, porque sólo somos rudos hasta
el día que nos rozan una mejilla. Es algo que sucede
desde las cavernas. Tal vez por eso extraño tanto
sus manos largas y al goldfish y su pecera.
En las redacciones de los diarios, siempre comparan a las
parejas de ladrones con Bonnie y Clyde, pero no todos los
ladrones que se quieren son como ellos. Ellos murieron juntos
en una emboscada en Louisiana. Alabama y yo, en cambio, nos
vimos por última vez a la orilla de una carretera.
Cuando apreté su mano, Alabama me entregó la
llave del cuarto de motel donde pasamos nuestra última
noche juntos. Es esta:

Dijo que algún día
nos encontraríamos
otra vez en ese mismo lugar. Pero que debía irme.
Marsellus Wallace
Estoy convencido de que
si practican lo que voy a decirles en este momento, llegará
el día en que muchos de ustedes serán unos
sonrientes hijos de puta. Deben saber que si hay algo cierto,
es que en esta vida cada uno de nosotros es un boxeador.
No todos los boxeadores, sin embargo, serán campeones.
La verdad es que la mayoría nunca saldrá de
su patio y de darle golpes torpes a una pared de ladrillos,
esas son las personas que sólo nacieron con cierta
habilidad para ensangrentarse, pero con nada más que
un poco de arte bruto en los puños. Por más
jodido que esto parezca, la habilidad y el arte no duran,
y mucho menos ganan cintos de oro. Esa es una realidad muy
jodida, pero es una realidad que todos ustedes deben aprender
y tomar por el culo. Lamentablemente, el mundo está lleno
de soñadores, soñadores que piensan que con
su puta habilidad podrán llegar lejos, y así se
dan palmadas todas las noches frente al espejo de un baño
que huele a mierda. Para llegar lejos, y métanselo
bien en la cabeza, no es necesario ser muy hábil con
las manos. Algún día sabrán a lo que
me refiero. Si es que en verdad quieren el cinturón,
el dilema será uno y será muy simple: ser o
no ser un medieval.
IX. The Undisputed
Fate of Beatrix Kiddo
Cinco años atrás, si hubiese tenido que hacer
una lista de imposibles, de cosas que nunca me sucederían,
que Bill me disparara a sangre fría en la cabeza hubiera
estado en el primer lugar de la lista. Nunca imaginé que
una bala suya podría alcanzarme. Y no es que no creyera
que él fuese capaz de hacerle algo semejante a una
persona, después de todo Bill es un asesino, pero
jamás pensé que él pudiera hacerme eso
a mí.
La bala que disparó me
dejó en estado de coma
por cuatro años. Cuando desperté, inicié lo
que algunos afiches cinematográficos describen como
una ola de violencia y sangrientos desquites. Me he desquitado.
Y he sido violenta. Para llegar a este punto tuve que asesinar
a muchas personas primero, pero ya sólo resta una,
la última, hacia ella me dirijo hoy, y cuando llegue
a mi destino nadie lo impedirá, juro que partiré el
corazón de Bill con mis manos. Epílogo:
Big Kahuna Cortázar
Si yo fuera cineasta me dedicaría a cazar crepúsculos.
Todo lo tengo estudiado menos el capital necesario para el
safari, porque un crepúsculo no se deja cazar así nomás.
Quiero decir que a veces empieza poquita cosa y justo cuando
se lo abandona le salen todas las plumas, o de golpe queda
como un loro enjabonado, y en los dos casos se necesitan
una cámara con buena película de color, gastos
de viaje y alojamientos previos, vigilancia del cielo y elección
del mejor horizonte, cosas nada baratas, desde luego. De
todas maneras creo que si fuera director de cine me las arreglaría
para cazar crepúsculos, tal vez robando bancos o siendo
un asesino a sueldo. En realidad, cazaría un solo
crepúsculo, pero para llegar al crepúsculo
definitivo tendría que filmar cuarenta o cincuenta,
porque si yo fuera cineasta tendría las mismas exigencias
que con la palabra, las mujeres o el vino.
El crepúsculo
con el que suelo soñar se parece mucho a este:

Es un crepúsculo que vi en una película, pero
que estoy seguro se halla en algún lugar de la tierra.
© Salvador Luis |