junto al desguace
Nada tan desolador
como la visión
de un cementerio
de automóviles
la grasa el polvo
la cabina desecha
de un camión
perros famélicos
manchados
y neumáticos
enormes ratas
entre los escombros
el dueño gordo calvo
de ojos abultados
grúas chapas
coches siniestrados
que no puede existir
nada más tétrico
y hasta los árboles
crecen marchitos.
city
La ciudad ya no es la misma
ni siquiera yo me considero el mismo.
La ciudad empieza a no gustarme
porque ya no se parece a un pueblo.
El hormigón atrofia los sentidos
y hasta los niños han dejado de esperar.
La ciudad ya no es la misma
pero en el fondo
bajo el asfalto
todo sigue en parte igual.
una carroña
De pronto vimos
su esqueleto
en la hierba bajo el sol
todo era hueso
salvo el pelo
la cabeza partes duras
y una pierna desnuda
unos metros más allá
cuando ella dijo:
haz un poema
flor malsana
una carroña
y los dos miramos
a nuestro alrededor
llenos de duda
interrogando al bosque
hasta que al fin
llegamos a la carretera
e instintivamente
miramos la montaña
agreste oscura
y respiramos.
génesis 613
El niño se asomó asustado al pozo
de entre los desechos
temiendo algo inquietante
encarnación del miedo del pecado
---------algo espantoso
y allí todo era oscuridad,
negritud inmensa,
hasta que un punto de luz
atrajo su atención
y no era el brillo de unos ojos
---------un punto de luz
que se hizo grande en sus pupilas
y creció desbordándose del pozo,
bañando las ciudades heridas y los bosques
en un crepúsculo encarnado
para germinar los nuevos sueños
fragmento de historia repetidas
a lo largo de eras ya olvidadas
un inicio a la vida desde la oscuridad
del miedo hacia la luz
y un descenso paulatino a las tinieblas
que desde caos final alguien redime.
plumas
Del suelo que se estira
oscuro al caminar
pasos y pasos
lento absorto
como herido
del pájaro
sangrante y liso
que murió
bajo un coche aplastado.
después de tantos años
Les vi después de tantos años
hablando de incesto y fin de raza
con ojos cansados de niños
que no quieren dormir
Leopoldo Michi y Juan Luis
Castillo de las Piedras
y el presentimiento ya inequívoco
----------de la locura
que había en aquella casa
como un aura de ensueño
mientras ellos fumaban y bebían
conjurando a sus fantasmas
y entonando obscenos
mantras de inquietud
y allí estaban los tres
que presagiaban la demencia
de un futuro que al llegar aún fue peor
y yo les miraba o admiraba
y comprendía de sus lágrimas
que jugar a ser maldito
es tan hermoso y arriesgado
porque nadie hay capaz
de confundir al tiempo
sin curtirse luego en el olvido
y réquiem por los santos.
© Vicente Muñoz Álvarez
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