| acerca de Los Noveles | staff | archivo | autores | convocatoria | enlaces | contacto |

 

Las obras publicadas en Los Noveles son propiedad intelectual de sus autores.
Revista de literatura Los Noveles © 2001-2006
ISSN 1547-8114

 

 

 

titubeos del grillo

 

Entienda usted,

después de medianoche,

ya no hablo como aquellos

sino despacio y

titubeando,

en cada puesta de sol

en cada mañana soleada de abejorros

que yace sobre mi helado cuerpo.

Entienda usted,

hablo despacio y

titubeando

no por temor,

sino esperando

que alguien me arrastre

asomando hacia la ventana

su mirada sobre mi viril cuerpo insatisfecho.

Entienda usted,

ya no soy quien teme

sino aquel a quien oigo despacio

desde su habitación

desperdiciar papel bond;

sirviendo a sorbos el ron

para no embriagar su espera

mientras se precipita sobre ella

y titubeando,

desespera

y erecta

su osado pie izquierdo.

 

Yo no haría

eso que usted hace

eso de esperar y contar

cada titubeo del grillo.

Solo despierte,

Acomode la almohada

e imagínela ebria

tosiendo su nombre

y piense

de espaldas,

contemplando.

 

(Poema inédito)

 

Si hubiese nacido a las 15:00 horas
del segundo jueves de junio del año 37
sería un jazzista negro con saxofón en mano
tocando en los honky tonks de New Orleans;
no levantaría la ceja derecha cuando soplo
ni tocaría la cítara a medianoche cuando no te veo llegar,
no sufriría de tourette
ni asistiría al psiquiatra dos veces por semana,
no fumaría una cajetilla de cigarros a diario
ni rechazaría a los perros por temor a que orinen
encima de mí.

Pero lamentablemente,
resulta ser que no soy nada de lo que hubiese sido
de haber nacido en la fecha apropiada.
Y aunque no soy negro
ni saxofonista
ni conozco New Orleans,
a la mañana siguiente
nuevamente pensaré en lo que no he sido
por no haber nacido el segundo jueves del año 37;
resignándome a haber nacido el día de la salamandra
que pocas veces cae jueves
y que a las 15:00 horas
me recuerda a un jazzista negro con saxofón en mano
tocando en los honky tonks de New Orleans.

 

De Vuelta alrededor del parque

 

vacas negras en la noche

 

Nada pienso

Cuando toca mi mano

El papel

Y aparece el Cangrejo

Sonriente

Sobre mi mano

Y nada pienso

A la hora del sexo

Ni en amar

Tu baba sangrante

A la hora de amar

Y tengo miedo

De la torpeza

Con que toco tus pies

Tus exagerados ocho pies

Cual vacas negras

En la noche

Rumiando

Babeantes

Una encima de otra

Fundidas y negras

Desapareciendo en la obscenidad

 

De Vacas negras en la noche

 

Yo no he tenido la suerte de algunos

de hacerse el nudo de la corbata frente al espejo.

Yo desperté un día sobre mi cama

con un libro de Gérard de Nerval

entre mis manos.

¡Ah, esos poetas locos

que tanto hablaron del suicidio

y terminaron ahorcados en las puertas de sus casas!.

Un día desperté con la piel erecta

copulando sobre mi mano

erigiendo la razón de mi placer

sorprendido por lo que hallé.

-No soy un muerto!- grité,

colgado, y con los ojos abiertos,

vigilé una muchedumbre escandalosa acercándose,

observando mi regocijado cuello lagarto

y murmurando:

-¡Era uno de esos poetas locos

que tanto hablaron del suicidio

y terminaron ahorcados en las puertas de sus casas!-

 

(Poema inédito)

 

© Romy Sordómez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Romy Sordómez | Perú, 1982 | Es bachiller en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado los poemarios Vacas negras en la noche (2004), bajo el sello editorial Sarita Cartonera, y Présago (2005) en Ediciones El Santo Oficio.