si ya lo decía roque…
A los locos no nos quedan bien los nombres.
Roque Dalton
ni los golpes de buena suerte
ni la manufactura de promesas
ni la artesanía de la acumulación
por eso pedimos cosas imposibles
y nos sentamos a esperar un abrazo de año nuevo
--------en pleno temporal de septiembre
o nos bebemos el mar en un sólo trago salado
como los huesos que escondemos a la luna
nos cortamos una oreja para escuchar mejor
repartimos la voz a la primera mirada vacante
vendemos puñales a la entrada de los cines
nos ponemos viejos escuchando la misma canción
Los demás seres
de todos modos escapan a nuestros brazos
viéndonos de reojo con la gracia de un cisne adoptado
guardando los sentidos en la espera de la noche
nos piden documentos de identificación
y al menor descuido
dejan engavetadas nuestras señales particulares
en cualquier mesita de noche
cuando decidimos suicidarnos
sucede que todos nuestros amigos están ocupados
y no hay tiempo para decirles que nos vamos
y nos da pena marcharnos sin avisar
y mejor ya no nos morimos
los otros se pasean por calles anchas
nosotros preferimos la acera angosta
empotrada en cualquier lugar sin nombre
--------------así nos sentimos identificados
los pobres locos que hasta la risa confundimos
fundamos santuarios específicos en junglas de roca volcánica
o entre los muslos impetuosos de una mujer
o en la boca de un pescado que estamos por devorar
nos creemos el pronóstico del tiempo
y salimos a la calle con impermeable
aunque afuera no haya ni una nube oscura
pero juramos que en nuestra ventana
se instaló una tormenta que nunca paraba
Los locos no podemos anhelar que nos nombren
apenas esperamos que no nos saquen de una cola
que nadie sabe hacia dónde lleva
entierro de los crepúsculos
otro poquito de nosotros se deshizo
antes que acabara la tarde
------------------después nadie convirtió nada en vino
------------------ni multiplicó panes ni peces
de lejos escuchamos el regaño
y pensamos que era cierto
por eso decidimos amarnos unos con otros
------------------por eso levantamos una babel
------------------en el centro de la cama
antes que amaneciera
jugábamos a las vencidas
poniendo la otra mejilla
observando la viga sombría en nuestro ojo
------------------decidimos enterrar para siempre los crepúsculos
------------------beber una cerveza en honor a nuestras muertes
cotidianidad
y luego el día menos pensado
estamos otra vez
hablando solos en la inmensidad de las gradas
o a la entrada de la cocina
viéndonos de lejos desde los residuos de comida
que el plato sostiene con sus manos pulidas
de indiferencia
nos rascamos la cabeza sin razón
o escarbamos entre los dientes como queriendo encontrar
una respuesta clara a la pregunta
que te vienes haciendo desde que la orilla de la cama
te vio partir hacia el baño
si nada más existiera la manera de quitarse
esa gris comezón del alma
----------(suponiendo que es esa parte de nosotros
----------la que se resiente / mientras nos sobamos el pecho
----------haciendo una mueca)
en un segundo tu mirada se vuelve vasta y aparece borrosa
una fotografía de tu futuro
y luego la charla con el café
y la autocrítica desde el cigarrillo
algún toque de chifladura mientras le coqueteamos al teléfono
algún juego de mesa con las ruinas de las uñas
que anoche abandonaras sin culpa en el grotesco hocico del basurero
o te sientas a ver nevar
la caspa desde tu cabello
y sigues platicando con tu piel
o con la mesa donde dejas depositados los codos
y metés en la discusión a una hoja de papel
a una fotografía sin dueño
y al hueco posado entre nudillo y nudillo
----------especialmente al hueco posado entre nudillo y nudillo
después de garabatear dos o tres palabras
el corazón se aligera...
----------(en el blanco sepulcro de la certeza
----------dejé tirados mis cantos)
la ternura se despojó de títulos
¡salgamos a la calle para saltar en los charcos!
el soliloquio de la media mañana
la larga espera
el humoso deseo por darle la vuelta al mundo
-----------pero lejos / muy lejos de la soledad
© David Omar Juárez |