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Las obras publicadas en Los Noveles son propiedad intelectual de sus autores.
Revista de literatura Los Noveles © 2001-2006
ISSN 1547-8114

 

 

 

si ya lo decía roque…

 

A los locos no nos quedan bien los nombres.

Roque Dalton

 

ni los golpes de buena suerte

ni la manufactura de promesas

ni la artesanía de la acumulación

 

por eso pedimos cosas imposibles

y nos sentamos a esperar un abrazo de año nuevo

--------en pleno temporal de septiembre

o nos bebemos el mar en un sólo trago salado

como los huesos que escondemos a la luna

 

nos cortamos una oreja para escuchar mejor

repartimos la voz a la primera mirada vacante

vendemos puñales a la entrada de los cines

nos ponemos viejos escuchando la misma canción

 

Los demás seres

de todos modos escapan a nuestros brazos

viéndonos de reojo con la gracia de un cisne adoptado

guardando los sentidos en la espera de la noche

 

nos piden documentos de identificación

y al menor descuido

dejan engavetadas nuestras señales particulares

en cualquier mesita de noche

 

cuando decidimos suicidarnos

sucede que todos nuestros amigos están ocupados

y no hay tiempo para decirles que nos vamos

y nos da pena marcharnos sin avisar

y mejor ya no nos morimos

 

los otros se pasean por calles anchas

nosotros preferimos la acera angosta

empotrada en cualquier lugar sin nombre

--------------así nos sentimos identificados

 

los pobres locos que hasta la risa confundimos

fundamos santuarios específicos en junglas de roca volcánica

o entre los muslos impetuosos de una mujer

o en la boca de un pescado que estamos por devorar

 

nos creemos el pronóstico del tiempo

y salimos a la calle con impermeable

aunque afuera no haya ni una nube oscura

pero juramos que en nuestra ventana

se instaló una tormenta que nunca paraba

 

Los locos no podemos anhelar que nos nombren

apenas esperamos que no nos saquen de una cola

que nadie sabe hacia dónde lleva

 

 

entierro de los crepúsculos

 

otro poquito de nosotros se deshizo

antes que acabara la tarde

------------------después nadie convirtió nada en vino

------------------ni multiplicó panes ni peces

 

de lejos escuchamos el regaño

y pensamos que era cierto

por eso decidimos amarnos unos con otros

------------------por eso levantamos una babel

------------------en el centro de la cama

 

antes que amaneciera

jugábamos a las vencidas

poniendo la otra mejilla

observando la viga sombría en nuestro ojo

------------------decidimos enterrar para siempre los crepúsculos

------------------beber una cerveza en honor a nuestras muertes

 

 

cotidianidad

 

y luego el día menos pensado

estamos otra vez

hablando solos en la inmensidad de las gradas

o a la entrada de la cocina

viéndonos de lejos desde los residuos de comida

que el plato sostiene con sus manos pulidas

de indiferencia

 

nos rascamos la cabeza sin razón

o escarbamos entre los dientes como queriendo encontrar

una respuesta clara a la pregunta

que te vienes haciendo desde que la orilla de la cama

te vio partir hacia el baño

 

si nada más existiera la manera de quitarse

esa gris comezón del alma

----------(suponiendo que es esa parte de nosotros

----------la que se resiente / mientras nos sobamos el pecho

----------haciendo una mueca)

 

en un segundo tu mirada se vuelve vasta y aparece borrosa

una fotografía de tu futuro

 

y luego la charla con el café

y la autocrítica desde el cigarrillo

algún toque de chifladura mientras le coqueteamos al teléfono

algún juego de mesa con las ruinas de las uñas

que anoche abandonaras sin culpa en el grotesco hocico del basurero

o te sientas a ver nevar

la caspa desde tu cabello

y sigues platicando con tu piel

o con la mesa donde dejas depositados los codos

y metés en la discusión a una hoja de papel

a una fotografía sin dueño

y al hueco posado entre nudillo y nudillo

----------especialmente al hueco posado entre nudillo y nudillo

 

después de garabatear dos o tres palabras

el corazón se aligera...

----------(en el blanco sepulcro de la certeza

----------dejé tirados mis cantos)

 

la ternura se despojó de títulos

¡salgamos a la calle para saltar en los charcos!

 

el soliloquio de la media mañana

la larga espera

el humoso deseo por darle la vuelta al mundo

-----------pero lejos / muy lejos de la soledad

 

 

© David Omar Juárez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

David Omar Juárez | El Salvador, 1978 | Ha publicado en el Suplemento Cultural Tres Mil del Diario CoLatino de San Salvador, así como en las revistas estadounidenses Divisadero, de la Universidad de San Francisco, y Lucero, de la Universidad de Berkeley, y en pulicaciones electrónicas como: Letralia, Lapuertaazul y Destiempos. Tiene inéditos los poemarios Ciudad donde el olvido es fiel y Diario del mes que se repite en el calendario.