| acerca de Los Noveles | staff | archivo | autores | convocatoria | enlaces | contacto |

 

Las obras publicadas en Los Noveles son propiedad intelectual de sus autores.
Revista de literatura Los Noveles © 2001-2006
ISSN 1547-8114

 

 

 

OFRENDA LIRICA

 

cuadro I

 

Así me presento:

soy esto que el cuerpo me permite.

 

( un golpe leve de niebla )

 

Intento solucionar mi desnudez.

Malsano ejercicio de querer escapar a mis límites.

 

Soy esta materia que se agolpa

en esta silla alta y con ruedas.

Pero también soy estos brazos que abrazan

en una urna de absoluto cristal

mis perfumes diseccionados tantas veces a solas.

Mi aroma:

fabricado a base de espumas saladas seleccionadas,

lo sublime de cierta disposición de unas vértebras,

recolectando el oxígeno que se enreda en el pelo,

los síes al resquicio de la felicidad,

conjuntando, así con cuidado, los días de tedio

con la letra de una canción

“and Many rains

t u r n to a River”

destilando la esencia de un suceso,

por ejemplo, la podredumbre creciente de las cosas.

Añadiendo notas plateadas sostenidas por los dedos

de una mano haciendo de pentagrama.

Aroma para adornar la desnudez obstinada del cuerpo,

esta vez lo que fabrico es aroma,

con destino a olfatos selectos,

para penetrar como droga por los orificios

y crear efectos de placer

en el sector del que reclamo deseo.

 

 

cuadro II

 

Pido al maquinista que me traslade

que me exponga a las luces cenitales.

 

Se hace ahora mi propia disección.

 

Fragilidad como antes nunca.

Soy una virgen vestal enamorada de su templo

que lo limpia tenaz al ceder la luz,

expuesta a tiro de piedra

para un ejército de hombres manchados por negocios sucios.

Fragilidad como antes nunca, con mi urna.

Dejo que mi nuca se riegue de vergüenza.

 

( nunca existió una lobreguez más clara )

 

Y no me engaño:

no es un abrazo lo que cubre ahora mi caja,

es un gesto absolutamente desesperado

de barco que no quiere zozobrar.

 

 

(retiro)

 

Al fin el telón de las mil toneladas

comienza su camino cansino.

ARRastra sus borlas rehenes por este suelo polvoriento,

camina sobre este silencio plomizo

deRRamado desde los ocupantes de los palcos.

Se tiñe el denso terciopelo de la tregua de las luces,

la oscuridad creciente reconforta

estas facciones tan ajadas.

Barriendo va el telón esta superficie

del mismo modo que mis párpados

acarician y guardan, espejismos, intuiciones,

visiones fraudulentas, ficciones a veces colores:

conjunto ya muerto por único y por irrepetible.

 

OSCURIDAD impelida por colapso inminente.

 

Roza mi aliento este escenario vacío.

Cosificarme, rellenar mi envoltorio cansado

de agua o de soledad,

ahogarme o anularme.

Probarme con mi gusto, saberme en mis límites,

desechar uñas podridas, esparcirme,

camelarme sin preguntas.

Ni jueces ni espectadores

ni actriz ni procesado.

 

NEGRO diluido en SILENCIO.

 

Descanso para sanar heridas y desgastes.

Descanso del Lado de Allá.

Del Lado de Acá hago inventario de mi utilería,

me enciendo los labios,

re-vuelvo a re-contar mis lunares, y

de a poco mi ritmo se va precisando, y

mi piel se tersa y se ablanda, y

vuelvo a medir mi nucio sa mente

todas las esquinas de mi cámara oscura.

Desempolvo pasos, repaso

la textura de mis muslos,

alimento la jaula de quimeras,

repto entre bambalinas con aire de Ama.

Sólo existe ahora el Lado de Acá,

su reconfortante olor a mi perfume,

las no tas que yo pul so en mi arpa,

las suavidades instantáneas.

 

© Ana Celada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ana Celada | España, 1979 | Es artista plástica, arquitecta, actriz, performer y poeta. Ha participado en recitales en diversas ciudades españolas y sus poemas han sido publicados en revistas como La Dama Duende. La mayor parte de su obra poética permanece inédita.