waca
Antes de parir
Compré unas zapatillas amarillas
Para sacudir el polvo
Y pasear por la waca
Y contemplar
Lo lindos que se ven los espejos
Cerca de los apus
Y los temblores
Que son mis pasos
Deteniendo colibríes
Que son mis pasos
Sosteniendo el peso
De una criatura alada y
Adherida a mis espaldas por la frente
Y un largo cordón involuntario
Cuando salpica el aire
Como una cometa saldremos algún día de esta waca
Te lo prometo, hija mía
Disculpa a tu madre por llenar a tus hijos
De tantos males
Como la maldita pérdida de la memoria
Como la maldita pérdida del estiércol
Algún día volaremos como una cometa
Mientras tanto voltea tu cuello
Y obsevemos a tu padre bajar raudo
Por estas improvisadas escaleras
Él no es pariente mío
Que quede claro eso, hija:
Tu padre no es mi pariente
No debo ni siquiera afligirme
Por el desgaste de sus sandalias
viaje a bielorrusia
La pluma que marca
El inicio de los poemas
No es otra que las manos
Hartas de perseguir avatares
Y viajes
Y galenos burgueses
En tiempos
En amenaza de tiempos
-Son otros tiempos ¿lo recuerdas?-
Otros tiempos frente a la pandemia
Y al corazón que cubre la vaca
Y la ubre
Carcomida por el carbunclo
No, señor
La vacuna debe aplicarse antes
Y no después
Y ha de guardarla en un cubo de hielo
Para proteger los males cautivos
Que causan el llanto
De los becerros
De los becerros
Que son dejados a menudo en la carretera
Porque no sirven
Ni para fabricar gelatina
Ni para las curtiembres que anidan
En los puertos
Entonces hicimos ese viaje
El trayecto en carreta
Entre los pastizales
Que no habían sido destruidos
Por el fuego
no lavar en agua
Es muy tarde
y no conozco otra forma de lavar
mis liviandades
mis manos, el agua y el detergente
azotando el único traje de tweed
buscando el vínculo británico más perfecto
dije: hecho en china
es prácticamente lo mismo
es prácticamente perfecto
y como los accidentes suceden a menudo
me pregunto si ya existe la vajilla de vidrio templado
para la persona que no quiere barrer esquirlas
durante quince días, doce meses, un año
-o largas temporadas virales–
y como los accidentes suceden muy a menudo, iba diciendo
se volvió obligatorio el uso del vidrio templado
así como leer las instrucciones de todo lo adquirido
sobre todo cuando se trata de aquellos hermosos trajes de lana traídos de la china
antes de lavarlos.
Del libro inédito La estancia del animal malsano
© Arianna Castañeda |