
444444444444444444444444
44444444
Hace unos
días intentaba recordar qué hacía
yo cuando tenía cuatro años. Lo primero que tuve
que lograr fue volver a 1982… Al remontarme,
vi un capítulo pasado
de Buck Rogers en el Siglo 25, la serie de televisión,
y el robotito aquel, Twiki, que sólo sabía decir:
BIDIBIDIBIDIBIDI. Yo no sé cómo Buck Rogers le
entendía,
pero, claro, en el siglo XXV tal vez se pueden interpretar
discursos científicos y sustentar tesinas tan sólo
con un BIDIBIDIBIDIBIDI. El futuro siempre nos reserva más
de un asombro, eso quién lo duda.
Después, ya
bien sentado en mi butaca, pensé en CHiPs,
Patrulla motorizada, yo con mi casco jugando a ser el
oficial “Ponch” Poncherello, permitía que mi hermano
fuera el otro motorizado, el rubio, porque era a quien menos
consideraban y nunca nadie se acordaba de su nombre. Pero yo
era Ponch, y ningún civil podía sugerir lo contrario.
Vamos, portaba una pistola de plástico y una placa
que decía: Highway
Patrol. Eso es de temer, vayas donde vayas, de día
o de noche, arriba o abajo.
Hasta que, luego de revolver
mi pasado, recordé en
serio. Y recordé que lo que más me sugestionaba
a los cuatro años era ser amigo y consumidor de Naranjito.
Naranjito y yo éramos uno. Mi madre tenía que
salir de sus planos y sus maquetas, dejar el tablero y la regla
T y comprarme el cuaderno con la tapa de Naranjito, la taza
de Naranjito, la camiseta de Naranjito, el muñeco de
peluche de Naranjito, la mochila de Naranjito. No podía
decir ni A, ni B, ni C cuando yo dibujaba a Naranjito en las
facturas, en los libros, en la primera plana del diario.
Hola a todos. Mi nombre es Salvador y fui adicto a Naranjito.
A los cuatro años no conocía nada mejor.
A los cuatro años de
esta revista que se llama Los Noveles, debo agradecerles,
porque, no lo sé, estoy
envejeciendo con estas páginas pero todavía no
utilizo un bastón, y eso es algo que hay que aplaudir.
Quisiera nombrar a Viviana Paletta, Ana Gorría, Cecilia
Podestá y Romina E. Freschi,
por ayudarme a reunir a ciertos personajes de esta historia.
Y a Clara Obligado, que aún cree en nosotros.
Por tradición, ningún
cuarto aniversario es tan llamativo como el tercer aniversario,
o como el quinto. La gente nunca habla del cuarto año
de nada. Es uno más. Desdichadamente, hay algunos números
que pasan desapercibidos hasta por sus submúltiplos
más fieles. Sin embargo, yo espero que este tenga mejor suerte
que otros números
4s. Eso deseo, pues me parece que el 4 no merece seguir siendo
discriminado por no poseer curvaturas en su símbolo,
y porque, ya es un hecho irrebatible, un carialegre Naranjito
se encuentra de nuestra parte.
Salvador Luis
www.losnoveles.net |