ALIENADOS
1.
Tengo la sensación de que mi sistema nervioso era defectuoso.
Igual al de las plantas carnívoras, constantemente al
acecho. En continua alerta, cual alarma activada de una caja
fuerte. La vista siempre presta en un punto impreciso, mirada
de amante devorado por los celos que se olvidó de lo
caballero que fue para estar ahora planeando crímenes
imposibles de consumar; retraído, en un hoyo de estructura
vertical, contemplando el horizonte como si fuera un hotel
cinco estrellas.
9.
Al final la eternidad todo socava, lo vuelve una mácula
apenas perceptible en la memoria. Pero siempre están
los que se atreven a más, los que añaden un nuevo
testamento, sin que por eso se les encoja la lengua, ni el
desaliento ruede imprevisible por el bulevar de los sucesos,
dando a la voz un sentido vertical, hacia los extremos en los
que se teje la santa creencia de que somos la raíz y
el barro. Y no un defecto sombrío en los espejos.
13.
Ni un centavo doy por tus rezos. Si la mendicidad se ahoga
en las cuerdas vocales del monaguillo en el mismo instante
en el que implora por las manoseadas monedas de los mezquinos.
16.
En un día con amnesia
me caigo hacia arriba sobre el furor manso de una abismal grieta.
Tan pronto me devora, me devuelve condenado a naufragar en
las aguas de un mar desmesurado. Pero no todo es tan simple,
oigo que me gritan. No todo es lo que se ve. Está también
lo que no se ve. Los límites son tenues en estos andurriales
pueblerinos. Un miedo cristalino se renueva en hechos banales,
una mirada hipotética se desvanece no bien emprende
el recorrido. Un largo vacío atraviesa la planicie.
A medio hacer, quedamos entre costumbres sadomasoquistas y
alegorías
del pasado, circundadas por ríos plateados que no bien
oscurecen se hunden en la nebulosa.
Las virtudes que nos mantienen erguidos desde el comienzo
de los tiempos, ahora se exaltan en voz baja.
21.
La vi primero. Antes que mis ojos dijeran nada. Mi voz la
desmerece. Sonrío vacilante mientras cae la lluvia sobre
mis desesperados gestos, que no pudieron detener su marcha.
51.
Metafísica. Pienso, luego desisto, luego insisto… luego
desisto, luego insisto. Pienso…
Fragmentos de Alienados
© Juan Carlos
Muñoz |