castilla
i.
Murallas. Las murallas, piedra sobre piedra,
como surgidas de la nada. Delimitando un espacio físico
y mental. Delimitando, piedra sobre piedra, la meseta y la
palabra.
ii.
Un día las murallas poblaron estos páramos y,
piedra sobre piedra, construyeron lo real. También un
dios de piedra construyeron y su discurso y su credo.
iii.
El mismo sol de Castilla aún ilumina estas murallas
fragmentadas que, piedra sobre piedra, hablan con elocuencia
dibujando al hombre que las construía, al dios que gobernaba.
iv.
Murallas. Piedra sobre piedra esculpiendo el tiempo. Inscribiendo
su signo en la meseta. Circundadas por el mismo trigo: por
la palabra, que peregrina. Por el sol, que permanece
castilla III (*)
i.
Un crucifijo de piedra sobre las lomas del trigo.
ii.
Apenas si crecen árboles en el llano.
iii.
Coches en las carreteras comarcales que cruzan los campos
de Castilla.
___________
(*) A Antonio Machado
la noche americana
i.
Un día los vestigios fueron carne. Entre los restos
de hierro y hormigón la energía fluía
como un gran dinamo de cables centellantes. Nubes de humo supernatural
emergían de las fábricas que no se detenían,
tenaces en su pulso incesante.
ii.
Cables que danzan electrizados. Individuos
que danzan sobrexpuestos de electricidad cerebral. Escenas
de humo coronando ciudades. Motores que se desvanecen como
la carne que un día abandonará al
hierro dando origen al vestigio.
iii.
Los restos de humo hoy tienen carne. Electricidad en los cables,
en la tenacidad de los motores pero a la distancia, en la noche
de asfalto y humo se puede entrever el esqueleto: la majestad
de unos espectros de hierro.
los poemas del hielo I
i.
El horizonte delante y también detrás,
en los espejos retrovisores:
figuras geométricas formadas por sombras sobre el asfalto
delimitando áreas de sentido.
ii.
El día aconteciendo en la mirada del
que viaja:
en su transcurso, un rostro disolviendo sus rasgos hasta hacerse
parte del asfalto.
iii.
No solo aviones cruzan el cielo del que conduce:
también lo hacen grúas y farolas; puentes, señales
y vehículos sobre ellos.
iv.
Áreas de sentido pintadas sobre el
asfalto:
trazados amarillos las expresan y gobiernan una vida.
v.
El horizonte fragmentado por el trazado autoviario:
El brillo del son en cada una de las piedras aglutinadas sobre
el asfalto.
vi.
La superposición de sombras y trazados:
Las señales grandes y azules entre
el horizonte y los espejos retrovisores.
variaciones sobre un poema de joao
cabral de melo neto: ríos
sin discurso o el dis-curso de los ríos
i.
El discurso de un río: su flujo de agua y palabra en
situación discursiva.
La interrupción del flujo; el agua rota en pedazos
y la palabra estática, en situación diccionaria.
ii.
La palabra y la corriente estancadas; espejos
de sí mismas
ante la interrupción del caudal discursivo.
La sintaxis rota de un río: su caudal desmembrado,
su léxico agonizante.
iii.
El dis-curso de un río; la deconstrucción
de agua y vocablos que componen su flujo.
Una riada que reata o reúne: la imposición
interina de otro lenguaje que reestablece el discurso.
iv.
Hilos de agua que se hacen frases: trama de
locuciones que reconducen al discurso original del río;
Léxico de sí mismo: vocablo, oración,
lenguaje caudaloso de agua discursiva.
variaciones de un poema de juan carlos
mestre: elogio de la palabra (pronunciada ante el vacío)
i.
Una multitud que no existe contempla a la
palabra y su evolución
ante el vacío.
ii.
Palabra ardiendo en el fuego de otro cuerpo: bajo la mirada
de un dios al que otorga la existencia.
iii.
La palabra: ballesta de sí misma ante la mirada del
pájaro; lingüista que vuela a ambos lados de la
muerte.
iv.
Testamento de lo nombrado: la materia de la palabra y su sonido;
espacio abierto entre el deseo y la memoria.
haiku
lviii.
¿Qué seré para
la mosca que se posa
sobre mi libro?
lxvi.
Leo el sutra del
Diamante: Jack Kerouac es
mi Boddhisattva.
xxix.
La luna llena
resplandece en la nieve:
pinos y estrellas.
vi.
Un dedo roto:
perdido entre los montes,
el brezo araña.
lxix.
El gato duerme
en mi pecho: su corazón
junto al mío.
lxxiii.
Uno de enero:
los niños desnudos se
bañan en el mar.
lxv.
Corro en la nieve:
la lluvia helada cae
sobre mis huellas.
xlix
El perro negro y
la vaca negra juegan
junto al arroyo.
© Andrés Fisher |