1

al borde de un aljibe yo jugué
en patios y terrazas también
llevé mis ojos
y mis manos en sus paredes
temblaron
------------y
tuve orgasmos con una niña
cuando la lluvia de la siesta
trémula
nos envolvió con sus aplausos.


2

dejé mi vai-ven
chorreando en las antiguas
hojas
------un secreto en la noche riega de magia
------------no tiene resonancia, para
-----------------------------------------------de las calles
a los últimos milagros
------------resolver
este presagio
------------amargo enlutamiento de las manos.


3

En la calle
donde la vida es el lugar común
comienza a desplegarse el abanico

es ella que pasa
su presencia es mi ausencia
su mirada mi tópico
------------------------y mi escarcha

me cobijo en posición fetal
sé que no vendrá

duele el cuerpo de tanto cuerpo

es amargo el cielo
lejano el suelo
y nunca hubo tiempo.


EL TIEMPO

En la vereda de enfrente existe un banco que Dios creó. El banco se encuentra en medio del arduo trajinar diario; para que el tiempo pase caminando por ahí y se siente a descansar. Yo lo miro desde acá.

El tiempo está ahí, sentadito; desenvolviendo un sandwich, con el maletín a un lado. Pasa un ladrón corriendo y se lo arrebata. Viene un policía y captura al ladrón, lo golpea llevándolo al calabozo, se olvida del portafolios. Yo vi que el ladrón lo tiró a la cuneta.

El agua, ayudada por la luz del atardecer anaranjado, lo encuentra; lo levantan entre los dos y lo arrojan al tiempo, que come tembloroso sin saber por qué. El maletín, en vuelo imperfecto, cae y levanta una polvareda de cine en cámara lenta sobre las vías del tren que lo despedaza.

Recién ahí el tiempo se percata de la ausencia y mira hacia las vías. De pronto se larga a llorar desesperado. No lo dudo, me levanto de mi umbral y cruzo la calle: -¡Buenos días, Sr. Tiempo!
-Buenas noches, joven.



© Pablo Giordano

 

Argentina, 1977 | @ Nació en Las Varillas (Córdoba). Comenzó manufacturando sus propios libros en el colegio primario, los cuales fueron expuestos en la Feria del Libro de Córdoba en 1990 y en la Expo Leo Libros de Las Varillas el mismo año. Desde entonces ha ganado varios premios literarios entre los que se destaca la Mención de Honor en Poesía Certamen Internacional Estrellas del Centro de Artes Literarias Schedir (Buenos Aires, 1999). Ha participado de diversas antologías como Nuevos cuentistas argentinos (Red Literaria Sur) y dirigido los sitios Las varillas me mata y El loco e’ la moto. En 2004 fundó la minieditorial Las Varillas Me Mata / Ediciones. Algunos de sus poemas han sido traducidos al portugués. Desde el año 2000 trabaja en el campo televisivo.