Declaro que pensé primero en un concepto que comprendía una turba de bebés y de pañales desechables, pero luego de recapacitar –y concluir que la pedofilia y el fetichismo no me llevarán muy lejos- me decidí por el ambiente del bar. El bar es un medio lucífugo, y cuando entro en uno suelo ver voces y no rostros. Supongo que me entienden, deben haberlo experimentado alguna vez. Los bares más insustanciales que existen son aquellos con algún tipo de iluminación, mientras que los que carecen de lámparas nos permiten olvidar cuántas cervezas hemos bebido, o besar a la muchacha(o) que jamás rozaríamos a plena luz del día.

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Tres años de Los Noveles, claro, porque para eso los he reunido. Luego de tres años puedo afirmar que no hemos crecido ni pizca, más aún, la última vez que me medí calculé que soy menos alto de lo que recordaba. Sin embargo, si se trata de la revista diré lo opuesto, diré que en mi vecindario nadie me reconoce pero que la página web de la Biblioteca Nacional de Francia recientemente incluyó a Los Noveles entre sus cinco referencias más importantes de literatura en español. Eso habría que festejarlo… ¿Con una cerveza? Está bien, una cerveza. Perdón, dos cervezas, en vista de que somos un binomio.

INTOXICADO CON PESCADO

Bien, se habrán dado cuenta (o lo harán dentro de muy poco) de que en este número hay un pelícano intoxicado; una cortesía de Rafo Ráez y Los Paranoias. Hace unos diez años Rafo tocaba su música en el bulevar de Barranco (todavía toca ahí, desde luego), entre umbrosos borrachos y algunas guapas, pero me viene de pronto una ráfaga en cámara lenta en el bar La Noche, antes de la época de Los Paranoias, en el tiempo en que Ráez llevaba el cabello largo y cantaba algo del disco El Loco y la Sucia. No hace mucho lo invité a inmiscuirse en esto del Bar Literario y de su atenta respuesta me encantó sobre todo su conclusión, porque cuando aceptó participar del proyecto, Rafo me dijo, como quien se descubre ante una multitud de viciosos: “A mí también me gusta la literatura”; obviamente, con esa sentencia su colaboración quedó sentenciada. Le estoy en deuda, claro. Y qué decir de ese pelícano, brillantemente desafinado.

MÁS GRACIAS

Quiero mencionar, antes de que se me olvide –pues pienso seguir bebiendo después de esto-, a cuatro parroquianos que me ayudaron a contactar a otros personajes de esta historia: Ana Wajszczuk, Alberto Chimal, Pablo Bromo y Federico Eisner (a este último le debo más de un contacto, y por eso le ofrezco las llaves del Cielo y de la Tierra). Sin ustedes no hubiese podido lograr mucho de lo que me había propuesto para esta edición, les agradezco enteramente, y de verdad espero que lo disfruten.

De igual forma agradecimientos para todos lo que son parte viva de este número aniversario; me he sentido cobijado por sus letras, y sobre todo emocionado al publicar a alguien que me influencia tanto -y de cierta manera también me instiga- con su extraordinario arte de la concisión. Mi autor vivo favorito se encuentra en un rincón de esta revista, y sé que destinó algunas horas de su tiempo libre para cumplir con nosotros. Me siento halagadísimo, agasajado, y me sonrojo porque soy un fanático en delirio. Pues nada, gracias de nuevo. Y lo mismo va para todos, siempre es un gusto armar este rompecabezas con los fragmentos que me proveen.

UN RECESO SIN CARAS LARGAS

He dejado los pañuelos para el final porque de veras deseo que los muden por calendarios. El 15 de marzo de 2005 es una fecha importante. Por varias razones de índole personal –alcohólicos anónimos, sesiones de desintoxicación y otros compromisos que requieren la concentración de mis cinco sentidos- hemos decidido suspender nuestras actividades hasta esa fecha, y para que no suene tan mal he llamado a esto: un receso. Ojalá durante los próximos meses nadie se sienta abandonado ni huérfano, y de la misma forma prometo que la fecha de retorno se cumplirá, siempre y cuando no nos cubra un tsunami, o algún desmedido de aquellos.

El dominio y las ediciones anteriores de la revista, nunca está de más la aclaración, permanecerán sin mayores cambios (nuestro archivo está abierto las 24 horas, siete días a la semana) y continuaremos recibiendo colaboraciones aun cuando no vayamos a publicar la edición enero/febrero. A los autores que están a la espera de una respuesta quiero decirles que todo lo que tenemos en nuestros buzones es leído religiosamente y que serán notificados, en caso se tome la decisión de publicar sus textos, a principios de marzo. Eso incluye a los poetas y narradores que nos remitieron sus obras a partir de septiembre de este año. Siento que la espera sea tan tediosa, pero… tal vez recomendándoles una película de tres horas de Tarkovsky, pausada, ensoñadora, insinúan que hasta poética... ¿O si es que pago la próxima ronda?

En fin, yo por esta puerta y ustedes por aquella, cada uno por su lado, y echémosle la culpa de esta introducción a la bebida,


Salvador Luis
www.losnoveles.net