CIUDAD

me suelto el pelo
bailo a rienda suelta
y sólo soy un híbrido de mi mejor yo

miro y me duele
me dueles desde cada esquina perfecta
de tu boca entre paréntesis

la vida que tú quieres
no soy yo -cómo hacerte entender
que a veces soy una ciudad escrita en azul
de luces apagadas y puentes gastados
atropellada cada noche por el mismo nombre-


()

se puede vivir de muchas formas, en muchas noches de papel cartón y seda, se
puede vivir de muchas formas desteñidas, buscando un nuevo tono que nos alivie
la paciencia

yo te busco a ti, desde hace mucho tiempo, entre nubarrones de vino y malas
voces que se me clavan justo en el preciso lugar donde me duelen

antes, dejaba pistas para que me buscases debajo de la cama o metida en el
frutero, y me eduqué para dejar de odiarte muchas veces, y me eduqué para no
dejar de quererte nunca

pero tú no sabes

y yo apenas sé de ti, ni de las carencias personales de las que habla
delgadillo, más bien vengo al concierto de esta noche donde nunca cantas tú

no sé qué extraño sortilegio te ata, ni que notas musicales te dan rienda suelta

yo sólo me pregunto muchas veces, me sigo preguntando después de tanto tiempo
por qué detrás de ti hay un desierto donde siempre llueve...


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destrocé mis manos
y en mis pulmones nació una tos seca de tormenta desmejorada

me despellejaba violeta
lila de sangre y sin jardín

a pesar de todo
la tormenta y el después en calma que petrifica en sal

y un lobo azul feroz en el colmillo
amenazando con hacerme bailar


ISLAS DENTRO

Son pequeñas islas dentro de todo lo que falta. Hay espejos y ruedas, velas,
binomios, ruidos y voces que despiertan la vida en la escalera -rememoran su
historia-. Hay mucho querer y no poder. Mucho poder y no querer. Necesidades
nimias. Lágrimas como barcos que naufragan, cementerios submarinos habitados
por...
Cuentan un secreto para desvelarme el miedo.

Ahora no recibo nada. Portazos y cuentas atrás, nubosidades repetitivas,
reencuentros o fusiles.

Cadáveres por todas partes.
Hombres pez que imaginan luna.

Nadie es lo que era
----------------------------------------------------------- --ni lo que será.

Bienvenidos.
-------------------------------(Incluso tú, Casandra).

--------------Y todo se traslada a mi cabeza
--------------Cruces de caminos
------------------------------------------------------------baches de carretera
--------------Alcantarillas con hongos que se reproducen

Todas las cosas nombradas tienen dos caras -como las sábanas de arriba-, una
descolorida y sosa. Y otra.

Yo también quería nacer a los 33 años. A los 33 años que faltaban para
conocerme. Pero no me dejaron. La sangre me cerraba los ojos y me llenaba la
boca. Un hombre repetitivo que sonreía me pegó, el oxígeno se olía por todas
partes como algo muy espeso y sucio y las palabras le dolían. Luego vi la luna y
la quise para mí -pero un día decidí regalártela-. También decidí regalar la
autopista y unos vales caducados -vales para entrar en el cielo...-.

Y me desperté aquí, en esta historia. Tenía un pie dormido y ganas de vomitar.


Cuando abrí la puerta me esperaban al otro lado unos refranes y dos quilos de
ironía, quilos de más metidos entre las orejas, haciendo recapacitar a los
omóplatos -siempre quise utilizarlos en un poema-, los ojos de los demás en la
escalera, como caracoles sin concha...

Lo demás ya lo sabéis, el extraño reto de la palabra que me hundió en la
miseria, los contrabajos, el día que me quedé sin violines y lloré sobre el
tejado, los pendientes de papel y harina, la vida al otro lado del océano, los
aviones, los niños y los peces, había un extraño rito de insomnio ante el
escenario, una hoguera de libros que me evitó la ruina, el suicidio del poema...
los extremos... y las ganas de llorar de las cosas que me rodean...

Hasta que un día llegaron las mujeres.

Un sol profundo dibujado en una colcha. Escondido de pies y manos, llorando
aterrado la presencia femenina de las que traían en su seno lunas negras y pan
duro.

 

© Eva Cabo

 

España, 1977 | @ Nació en Galicia, provincia de Lugo, y fue ahí donde comenzó sus estudios de Filología Hispánica. Ha obtenido distinciones y algún que otro premio en concursos locales de cuentos y poesía. Asimismo ha participado en varias publicaciones electrónicas como 03 sin r, Ariadna, El viejo faro, Poesía salvaje y LOS NOVELES. Actualmente compagina el oficio de cuentacuentos con el de titiritera. Realiza también talleres y escribe guiones para obras de títeres.