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esclavo de las horas pico,
adicto a la desolación
me considero un hombre maduro,
tendencioso a la rutina,
a los sueldos mínimos.
alegre
le he vendido el alma al mundo,
como un animalito de circo
que poco asombra a los payasos.
/
vi al tiempo instalarse en las comas torcidas del teclado,
y vi también cómo las palabras se hacían
prisa.
vi mis dedos bailando ineptos al compás de los silencios,
y vi también el papel en blanco destilando cierta paz,
una duda;
las estupideces sin testigo y las respuestas automáticas
del escribidor insomne.
vi a dios en el capítulo 24 de mi novela rosa y vi el
resto de las cosas,
encerradas como de costumbre en ese encierro de no ver;
y hacerlo todo tan literalmente.
/
me citaré a mí mismo
para no meter las manos en la melancolía prestada de
algún muerto,
para no entender nada más que lo que no entiendo;
o para saber que lo que sé
me concierne únicamente a mí, que no sé
nada...
o simplemente para no pagar la cuentas de los otros,
de los anteriores a esos otros y de los otros anteriores a esos
otros anteriores.
seguiré sin pretensiones ni citas al pie de página,
desnudo como un ignorante, que sólo puede jurar por sí
mismo.
/
regresar al desvarío de las horas transitadas,
retomar el estandarte de las paradojas
y doblarme en partes como torcido a la fuerza, de golpe;
sin avisos de prensa, sin megalomanía y ecce hommos.
sin la palabra determinada por las bocas determinantes,
sin esa parafernalia de las miles de putas en pleno sortilegio.
tan solo el regresar adormecido con el ansia de las cinco menos
cuarto,
como amaneciendo del sueño,
y el sol aún es una probabilidad.
/
mañana directo a mi muerte mañana,
mañana rumbo,
la historia lenta,
la ensoñación de las estatuas enmohecidas,
la rutina de los dioses ebrios, silenciosos.
mañana mis padres, los fantasmas,
mañana yo mismo de rodillas,
mañana todo, mañana nada.
mañana piedad ante la vida mañana,
mañana esperando el pasado mañana,
muerto con todos mis tiros de gracia,
con todas mis persecuciones,
con todos mis coches prestados,
camas prestadas, cuerpos prestados,
rostros, tiempos, momentos,
tumbas, lágrimas,
todo mañana,
antes de pasadomañana.
mañana
recuerdos de cualquier cosa,
temblar bajo las sábanas dormidas,
la lentitud de los ritmos siguientes desde el estar acostumbrado
al sueño,
la inconsistencia permaneciendo entera.
mañana cualquier cosa,
hoy...
hoy no entiendo nada;
ando,
permanezco,
transito por las cosas que aún no han sido bautizadas.
ayer...
ayer nada, lo de siempre;
chocar interminablemente contra la vida.
©
Alejandro Marré

Guatemala,
1978 |
Poeta, pintor y publicista. Su obra
ha participado en diversas muestras de arte guatemalteco
en galerías de Guatemala, México y Costa
Rica. Ha sido incluido en antologías como Tanta
imagen tras la puerta: poetas guatemaltecos del siglo
XXI (URL, 1999); Voces
de Posguerra: Antología de poesía guatemalteca
(Fundarte y Embajada de Suecia, 2001), en libros colectivos
y experimentales Terrorismo
moral y ético (Ediciones Mundo Bizarro,
1997), Automicidio Semántico
(Ediciones Mundo Bizarro, 1998), Pastel
de Moscas (Ediciones Mundo Bizarro, 1997-2002).
Están en imprentan los poemarios Times
New Roman y Denso.
Sigue preparando maletas para cualquier viaje inesperado
y continúa en la interminable búsqueda
de novia.
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