I

Arrecia el viento
en la popa del ánimo
cuando el azar y el porvenir se alían
para trazar la estela
difusa e insegura de unos pasos,
la sombra de unos brazos extendidos
o la ilusión informe en la mirada
de un nuevo mar abierto.

II

Se desliza la noche
lentamente
y emerge la distancia
como corta la piel de una sirena
la claridad del agua.

III

Está abierto el balcón.
Sin prisa lento avanza
tranquilo un aire frío
por la noche. Navegan hacia el cielo
las estrellas. Hoy son sus compañeras
las pupilas ancladas en la alcoba.

IV

Las olas
van rompiéndose
en los senos del alba
y en sus esquirlas tiemblan
las playas inseguras
de un hallazgo o un beso.

V

Cae gota a gota un beso
como una estalactita...
Húmedo avance del reloj de cuco.

VI

Tuviste sed.
Bebiste de la orilla
abandonada en las horas
del cielo. Mientras
la última llama de luz
se derramaba o se perdía
y de nuevo anunciaba su vacío
la soledad del hambre.

VII

Sólo le queda tiempo
entre las manos.
Tiempo como conato de pan, de boca,
de arrecife infierno.


Sólo tiempo de huirse
y encontrarse.
Tiempo para luchar
contra este suelo
que nos fluctúa por los dedos
y que nos abalanza.

VIII

Como un adolescente
también la voz del tiempo
escribe en las paredes
con expresión anónima.


De Clepsidra

© Ana Gorría

 

España, 1979 | Nació en Barcelona. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, donde ha colaborado con la Biblioteca de Bellas Artes y el departamento de literatura hispanoamericana. En la actualidad cursa estudios de doctorado. Accésit del certamen María Isidra Quintina de Guzmán, Córdoba, Plurabelle, 2004; ha participado en diversas antologías como Salida de Emergencia, (nosomoscomodos, 2004) y Todo es poesía menos la poesía. 22 poetas desde Madrid, coordinada por Gonzalo Escarpa, (Eneida, 2004). También ha publicado el poemario Clepsidra.