poemas entre sollozos

haré poemas como sollozos
secos
intermitentes
una mujer media que de vez en cuando
sollozará sin dolor sólo porque
sienta esa necesidad tanto
como aullar a la luna

de hermosas y pálidas camelias y guadañas

¿ENTENDIDO?

heroicamente viviré en intervalos
y nauseas risas también
contracciones respiraciones
vena, qué expresión, daré vena
vana vana y sollozante
NO VUELVAS A LLORAR
NUNCA

¿ENTENDIDO?

sólo estos sollozos
secos
intermitentes álgidos
contrapunto del ritmo de las cosas
cuando sean las líneas desde lejos
como una sinfonía de ladridos y ranas
dodecafónica y
extraña
noche de verano
uh uh uh aauuuuguauuguauuu uh uh uh guaaauuu auuu uh uh
y ese olor a tierra húmeda y caliente
con la orquesta pueblerina de fondo
vas a mear a un camino
con algún amigo borracho

y
de repente
qué luz tan fría y pálida
hay hormigas con tiaras
y gusanos de gran capacidad pulmonar

buceadores lentos de densidades ciegas
cuidado
cuidado

el sollozo ha de ser
seco
¿ENTENDIDO?


hay un balconcito
una larga cabellera verde
con algunas flores blancas
es agitada por el viento
da frío mirarla

hay un viejecillo en la ventana
todos los días a la misma hora
mira el mar en silencio
que se eriza

hay una boda y los invitados de gala
hablan en corrillos a la salida de la iglesia
pero un gitano toca El Padrino
con su acordeón
y todo cambia

hay un vagabundo vestido de traje
sentado en una escalera
es tan elegante
escucha una radio
y no mira a nadie

hay un negro que vende máscaras africanas
una chica las mira y él
la persigue por la calle riendo
con una en la mano
como el brujo de la tribu

hay una chica tan gorda
dentro de la tiendita de golosinas
encajada tras el mostrador
de neón
tiene los labios rojos
de comer chupachups

hay mucha gente con abrigos
constantemente se cruzan por la calle
y dicen
uh, qué frío, chica
frotándose las manos


¡contención!

A mí me pasa algo así
y bebo barro
mezo mis cabellos sucios
me araño las mejillas
y ato colas de pescado podrido
alrededor de mi cintura
desnuda
y grito y lloro y escupo
hasta morir en la plaza
arrastrándome.
Eso hago si me ocurre algo así


el humor favorable el clima calmo
en el carril de lentos uno tras otro
dos viejos con bastón
adelantando difícilmente una ancianita
taca taca primoroso de aluminio
último modelo
a la derecha la parada del autobús
a la izquierda maniquíes desnudas
yo que me escabullo con mi refulgente
sillita todo terreno
y me meto entre ellos
a toda leche

-uffff, ése sí que pasó cerca-
un día habrá una desgracia
loca del volante


cola en la oficina de desempleo

cola en la oficina de desempleo
el gordito de la fotocopiadroa
entra en crisis

es que tá tan...
tá tan...
es que tá tan...
¿oíste?
es que tá tan...
y movía los folios por el aire
como plegarias de pérdida y desamparo
es que tá tan...
me daba ganas de llorar
¿ilegible? susurré
pero él siguió
a lo suyo
es que tá tan...
me pareció que se moría
que se le había caído un tornillo de cristal
movía los brazos como el que se ahoga
es que tá tan...
y soltó las hojas blancas
sobre su cabeza y de sus ojos
dos lágrimas dulces y gruesas
rodaron al mostrador


los cuadernos de la ternura

Los cuadernos de la ternura aparecen en mis manos cuando revuelvo cajones de otros, busco mecheros en el bolso de otros, echo un vistazo culpable a cuadernos manoseados de otros. Yo también tengo cuadernos de la ternura abandonados por los rincones. Los cuadernos de la ternura son hitos, futuro y fragilidad. Están llenos de vida. De ternura. Y siempre se escriben al borde del llanto.

Ayer encontré un cuaderno de la ternura:
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Voy a hacer todo como el caminante. En paz. Si un día no lo hago no pasa nada. Seguir. Siempre.
A partir de ahora. Es ne ce sa ri o. Y tener sólo lo que tenga en el momento. No desear lo que no tengo.

A corto plazo:

comprarme un block y ceras de colores
llamar a mis amigos
cambiarle a Teresa su mochila por mi vieja chupa
ir a correos
buscar un trabajo por horas
salir y forzarme a ligar algo

A largo plazo:

estudiar 15 minutos de inglés cada día memorizar 5 palabras
ir a la piscina una vez a la semana
cenar una manzana y un yogur
¡Adelgazar!


Para siempre:

escribir una hoja de mi diario todos los días
no fumar hasta las 3 de la tarde
concentrarme en el silencio una hora diaria

pensar en los demás
reír reír reír reír reír
hablar aunque sea de tonterías
ser feliz ser feliz ser feliz


señora de los números

Me pregunto si la oscuridad es negra.
Hemos descubierto hoy una distancia
inmensa y sin forma. Imposible recorrerla sin
penetrarla.


Doscientas pestañas en cada ojo.
Diez millones de colores.
Veinte mil veces el párpado baja
(qué suave ingeniería).

Pero, ¿cómo es la oscuridad?
Oscuridad absoluta e inconcebible.

Si un manto absorbiera la luz y los brillos en su caída lenta sobre la tierra,
desaparecerían edificios y escarabajos, frutas, nubes.
Quizá al internarnos en el mar sobrecogería nuestra piel lo líquido.
Pero no habría mar.
Todo el hueco de la boca sería ocupado por lo negro cada vez que respiráramos ansiosos.
Moldeando nuestros labios, todo negro.
Entre nuestros dedos.
Dentro de nuestros ojos.
Un éter negro, sin límite de densidad.


Entonces,
si ochenta kilómetros más allá, hacia lo profundo de lo oscuro,
una mínima llama, un mechero una cerilla, se encendiera,
nuestros ojos, desde ochenta kilómetros de negrura, uno tras otro, más acá,
la verían y ¡ah, entonces!
todo cobraría nuevamente sentido.

Esto es ciencia, números, Señora de los Números.
Un túnel de 80 kilómetros a través de lo oscuro
y una llama, al fondo, que sostiene una pequeña acuclillada, o un simple monito
y nuestros ojos
que empiezan a llorar. Nuestros pies que empiezan a marchar,
a marcar el ritmo. Nuestros ojos, que vuelven a existir sólo si existe la luz.


animal factory - steve buscemi

en la brutalidad del sol y la sombra
necesitar a alguien
Amar

es que yo
necesito sentir algo, ¿sabes?
yo
necesito
sentir algo
sólo
eso

 

© estefanía g.


   
estefanía g. (España, 1970) Asturiana. Estudió lengua y jamás ha publicado nada... Vivió en un par de países y ama muchas cosas. Algunas de sus obras se encuentran esparcidas en la red, Revista Kitsch y LOS NOVELES. Tenía dos hijos, ahora es madre de tres. Blog de estefanía g.: Aire suave