Lena Retamoso

 

Perú, 1978. Actualmente cursa un doctorado en Lenguas y Literatura Hispánica y Luso-Brasileña en el Graduate Center de Nueva York. Es magíster en Literatura Hispanoamericana por el City College de Nueva York y bachiller en Literatura Hispánica por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado los poemarios: Milagros de Ausencia (Corza Frágil, 2002) y Blanco es el sueño de la noche (Hipocampo Editores, 2008). Sus poemas han sido publicados en Creación Literaria (1999 y 2000), La Siega (2005) e Híbrido Literario (2006). En 1999 obtuvo el Primer Premio de la Bienal de Poesía de la Universidad Católica. Web

 
 
 
   
 
   

 

Un hombre pasaba y repasaba sus dedos...

 

Un hombre pasaba y repasaba sus dedos y estampaba el pulso de su pluma sobre la superficie de una hoja en blanco. A sí mismo se decía:

A mi mujer tendría que haberle succionado cada uno de sus gemidos en vez de dejarlos ir por el aire o, morir, desvanecidos, entre la presión de mis manos. Tendría que haberle pedido que escribiese sus sueños a lo largo de mi cuerpo y que cuando se cansara, continuara comunicándomelos en forma de saliva y mordiscos inundándole los labios. Ahora que leo sus deseos, apuntados, olvidados, si apenas esbozados en uno que otro pedazo de servilleta, en el revés de la última página de ciertos libros, escondidos, a veces, en ambos bolsillos de alguno de mis sacos o en una especie de cuaderno muy sencillo al que ella no parecía darle mucha importancia; ahora que duermo con cierta música desprendida de su modo único de juntar y separar palabras, de repetirlas como si tuviera la esperanza de que al escribirlas dos o tres veces, de alguna manera, yo lograría escucharlas; ahora que rastreo el olor de sus anotaciones cotidianas, digresiones, fantasías, miedos, proyectos ocultos, me doy cuenta de que sus palabras nunca fueron inocentes, que poseí todo en ella menos esta ranura invisible de su ser, este silencio sonoro que nunca atravesó mis oídos, que se quedó de alguna manera atrapado en el espacio mutuo creado por la unión de nuestros cuerpos.

Ahora que solo me queda su ausencia, antes de dormir, apago las luces, y de las cuatro paredes de mi cuarto, más el techo, sus palabras (que he pintado con gis blanco) me rodean, envuelven y engullen, y mi piel es un papel raso, liso, donde ella viene, cada noche, a encarnar su voz antigua.

 

*

 

-----------------------------------a James Joseph Shay III

mientras te miraba
sólo podía pensar en


con una palabra
o al menos un gesto
ofrecerte
el júbilo de los colores
empozado en las hojas
y su reflejo momentáneo
irrumpiendo
en la continua palidez
de nuestros ojos incrédulos

 

*

 

largo
exquisitamente hilvanado
pelaje de sombras abandonadas por el viento
laaaaaarguísimo
espuma de estridente cascada
presagio de otoño desperezándose
fragancia de río tatuada en guijarros
pueblo durmiente en el que hospedo
el inevitable cansancio de mi rostro
y aun así
breve
ajeno
distante


inabarcable
la presión
de un brazo
deseado
contra
los dientes

 

*

 

el amor es la absurda frescura de una flor seca,

la resonancia inconfundible de una copa de vino

despertando

sosegadamente

a su vacío

 

*

 

el sueño duerme

esta noche

en otra parte

               el fuego arde

               transparente

               en el silencio compacto del hielo

la sangre fluye

sorprendida

de su propio deslizamiento

                           

ayúdame,

               reposando bajo la sombra de un árbol

               he despertado con un fruto jugoso entre las manos

               y mis dedos no pueden sentirlo

 

 

Poemas inéditos © Lena Retamoso